martes, 7 de julio de 2020

Aquel j(U)lio del 2002




Por Luis R. Carrera

Pasados ya los festejos por el histórico tricampeonato, el nuevo siglo tenía deparado para el Club Universitario de Deportes un momento difícil que lo condujo a una de las mayores crisis de su historia. La gestión que manejó al equipo en el momento de éxito se había encargado en todo ese tiempo de borrar con una mano lo que hacía con la otra, como coloquialmente se dice, y dejó un saldo por demás negativo en el club tanto en lo deportivo como en lo institucional, situación que poco o nada mejoró quien sucedió en el cargo al inefable Alfredo Gonzales. Es en medio de todo este clima de tensión e incertidumbre cuando llega a la conducción del equipo el profesor Ángel Cappa, un técnico de amplia trayectoria en su país y de quien se podía aprender tanto en lo futbolístico como en la reflexión cotidiana, características que enriquecían su ya demostrada calidad hasta ese entonces y por tal motivo su llegada fue uno de los pocos (por no decir el único) aciertos de la dirección del finado Javier Aspauza, presidente crema por ese entonces.


Dada la crítica situación del club para su llegada, el profesor tuvo que echar mano de la cantera en vista de la falta de recursos para traer refuerzos de nivel (el flamante refuerzo Fabrizio Simone no era precisamente una luz en el ataque, como se recordará), los cuales junto al 'Nuno' Molina y los referentes que optaron por quedarse a defender nuestros colores, se logró armar un equipo capaz de seguir peleando de igual a igual frente a los rivales de siempre en el Apertura de aquel año que coincidiría con la consagración de Ronaldo y compañía en tierras orientales. Y fue así como el 'Puma', capitán e ícono del equipo, Paolo Maldonado, aún con la habilidad intacta para el desequilibrio sorpresivo, Edson “Cheta” Domínguez, valeroso defensor y héroe de mil batallas con la “U”,  “Chemo”, de soberbio desplazamiento en el mediocampo, el “Goyo” Bernales, efectivo en la contención sumado a un valioso aporte cuando apoyaba en el ataque, Óscar Ibáñez, de impecable labor bajo los tres palos, fueron el respaldo para los nuevos rostros en la crema de aquel entonces como fueron Hernán Rengifo, Milton Marquillo, Carlos Orejuela y Miguel Ángel Torres, quienes trataban de complementar la labor de los experimentados.


A la lista debemos sumar a quienes en un breve periodo con la crema puesta lograron ganarse un lugar en el once titular de Cappa, como fue el caso de Rubén "Panaderito" Díaz, hijo del “Panadero”, de quien aprendió lo necesario para defender la camiseta como lo hiciera Rubén Toribio en los 70. Al igual que él, también sacaron cara por nuestros colores elementos como John Galliquio, defensor písqueño que manejaba la zaga y la banda derecha como un experimentado, Santiago Acasiete, quien hacía algunos años se lucía en la Copa Perú y ahora cumplía su sueño de vestirse de crema sin saber todo lo que el destino le tenía armado para más adelante, Roberto “Nuno” Molina, aguerrido volante mendocino que de apoco se ganó el cariño de la hinchada, Mario Gómez, talentoso pero díscolo lateral izquierdo que a su corta edad vivía sus últimos momentos de gloria en el fútbol. No podemos dejar de destacar a quienes al igual que los jóvenes valores del párrafo anterior también aportaban al equipo viniendo de la banca, como lo hacían Fernando Del Solar, hermano del “Chemo” quien nunca se sintió a la sombra del mayor pese a jugar en su misma posición, César “Leche” García, cumplidor lateral izquierdo y “Paco” Bazán, siempre esperando su oportunidad en el arco. Pero esta plantilla no podía completarse sin antes haber mencionado a quienes formaron una inamovible delantera a lo largo del torneo: Johan Sotil, el hijo del 'Cholo', quien fue mostrando con el correr de las jornadas un afianzamiento que del mismo modo en que surgió fue desapareciendo en los años posteriores y junto con él, el gran Martín Vilallonga, el hombre gol que en la temporada anterior piloteó el ataque al lado del 'Checho' y que ahora lo hacía junto con una promesa de aquel tiempo como lo fue Johan, una de las tantas que al igual que muchos otros, tuvo que llevar por voluntad propia ese rótulo durante toda su carrera.



Todos los jugadores nombrados siguieron fielmente a lo largo de 22 fechas  y un play-off ida y vuelta las enseñanzas del profesor Ángel Cappa, un entrenador conocido por plasmar en el campo un fútbol bien jugado, vistoso para el público, pero al mismo tiempo efectivo ante el rival de turno, filosofía que por supuesto puso en ejecución en este su nuevo equipo pues tenía elementos para plasmar esa filosofía futbolística que rápidamente entendieron valores como “Chemo”, Maldonado, Bernales, Molina y hasta el propio Sotil, quien se había convertido en el arma secreta del plantel. Pero Cappa, con la sapiencia que hasta hoy lo caracteriza, percibía también que el momento de la “U “requería de ese temple y garra de la que había oído al llegar al club. De ese modo, se valió también de elementos que eran un tanto la contraparte del buen toque y el pase fino, pero con ímpetu y liderazgo en la cancha como Carranza y Domínguez y combinó el estilo de estos 2 grupos de jugadores para armar un cuadro que refleje el momento de la U bajo su dirección: un equipo con una idea de juego clara y capaz de darlo todo por salir del crítico momento por el que pasaba. Sin Cappa esto no hubiese sido posible de realizarse, tomando en cuenta las complicaciones que la propia dirigencia le generaba al equipo.


En frente teníamos como rival directo por el título al compadre, al rival de toda la vida, el cual aparentemente se mostraba como un contrincante más sólido que nuestra crema querida y por eso nos sacaría de camino en el momento menos pensado, pero como tantas veces se ha dicho, los partidos hay que jugarlos y en esta ocasión no hubo excepción a la regla. Pese a que no se le pudo doblegar en los choques del torneo, la crema supo afrontar las dificultades que se iban presentando en el camino hacia el campeonato y para ello primó una serie de aspectos que permitieron al equipo mantenerse en carrera. Sumado al fútbol que destellaban Paolo, el 'Nuno' y el propio 'Cholito' fue necesario agregar ciertos ingredientes que a lo largo de su historia marcaron la mística del elenco merengue: el pundonor, el amor propio y el compromiso que cada jugador asumió para sacar adelante la campaña. Todo esto prosperó de la mano de las indicaciones del profesor Cappa que supo capitalizar el potencial del plantel con miras a la consagración.



La suma de estos elementos permitió al equipo sacar valiosos triunfos de canchas complicadas como el “Miguel Grau” del Callao o el estadio “Huancayo” y sus más de 3200 m.s.n.m. Lamentablemente la buena racha sufrió un bajón a raíz de una inesperada derrota con un equipo celeste, la cual le hizo recordar a jugadores y comando técnico que además de que se empezaban a alejar de la punta, estaban en un club ya inmerso en una crisis institucional producto de las gestiones de Gonzales y Aspauza, un club que no pagaba ni a empleados ni a jugadores, que no cumplía con servicios básicos como el agua en sus instalaciones, que no hacía otra cosa más que mecer a todo el que pueda y hacerse los tercios cuando Gremco se acercaba cada vez más a las altas esferas de la “U”, sin mencionar los problemas judiciales que tuvo que afrontar nuestro capitán histórico. 






Pero, así como asumían que el momento no era de los mejores, el plantel tomó consciencia de la historia de Universitario, la cual consta de un sinfín de episodios en los que hay que algo más que el talento con el balón para lograr los objetivos. Fue así que el equipo puso en práctica ese pundonor, ese amor propio y esa garra que caracteriza al pueblo crema se para sobreponerse tanto a las dubitaciones aparecidas a mitad del torneo como a la caótica situación económica que amenazaba con prolongarse (cosa que lamentablemente logró al poco tiempo). De esta manera, el cuadro estudiantil recuperó el paso para la segunda rueda, remontó la ventaja que el equipo a rayas le había sacado en la tabla de posiciones y estuvo a minutos de concretar la hazaña en la última fecha ante Melgar, de no haber sido por ese penal cobrado a los victorianos en el "Campeones del '36". Pero este freno a la consagración en el "Templo" le dio a la crema la oportunidad de volver a enfrentar al compadre y cobrarse la revancha de los duelos del Apertura, la misma que se empezó a forjar el 26 de junio de aquel 2002, día en el que se pudo dar el primer paso.



Ese día, luego de tantas idas y venidas con el municipio de Ate Vitarte, el Estadio Monumental quedó habilitado para partidos de alto riesgo y de esa manera, se pudo jugar el primer clásico en dicho escenario. El ambiente de fiesta volvía al máximo en las tribunas, como en los buenos tiempos, no tan lejanos por ese entonces y con ese espíritu se llevó al cabo el juego. Ya en el segundo tiempo, un centro de Maldonado por el sector derecho, fue a parar a la ubicación de Martín Vilallonga quien se elevó a mayor altura que el resto y de un soberbio cabezazo venció la valla de Roverano y de esta manera decretó el triunfo, el primero en los clásicos jugados en Ate. 



Luego aguardar la final de la Copa del Mundo y la decisión de otra sede para la segunda final por los disturbios ocurridos en la primera definición por parte de la hinchada rival (frustrada por ver cómo el campeonato se les empezaba a ir de las manos), el domingo 7 de julio tocó ir a Trujillo. En la “ciudad de la eterna primavera, la crema pudo alcanzar la gloria luego de unos disputados 90 minutos que culminaron en un 0-0 en el gramado del Mansiche, resultado que significó una vuelta olímpica más para la escuadra merengue, la cual nuevamente mostraba el camino a seguir para superar la adversidad en este ámbito de la vida. Por tal motivo, el elenco crema podía al fin descargar su rabia contenida por la difícil situación que por la que atravesaba y qué mejor forma de reflejar el desahogo que a través de ese eufórico "¡Contra todos! ¡Contra todos!" que el profesor Cappa, de excelente manejo del equipo en aquella campaña, profirió una vez concluido el encuentro.



El tiempo pasaría y la hinchada iría sintiendo las partidas de “Chemo”, figura de ese equipo, el profe Cappa, quien volvía a tierras argentinas al igual que Vilallonga y con ellos se iba también ese ambiente de triunfo y optimismo ante la adversidad, ambiente que era más que necesario para lo que se venía. Ya en el Clausura aparecerían nuevas promesas para el club como Luis Salhuana, Michael Guevara, Luis Flores, Roberto Drago y un “Loco” que daría que hablar en los años posteriores pero el ámbito institucional se agravaría aún más y lamentablemente, esto solo era el principio. Es por ello que este título obtenido en el Apertura 2002 si bien no fue un título nacional, tiene un valor importante para la fanaticada merengue porque ser el fiel reflejo del triunfo ante la adversidad, por ser un logro ganado cuando nadie ponía a la “U” como el equipo triunfador de la competencia, cuando las miradas se iban hacia el compadre quien, para variar, se sentía campeón mucho antes del fin del torneo. Y fue ahí donde la mística crema afloró una vez más y se impuso contra todo y contra rodos, como bien dijo el profesor, dejando el claro que a este equipo no se le da por muerto jamás. Así lo entendieron los jugadores de ese plantel y así lo entiende el hincha de la “U” en estos tiempos en que la crisis vuelve a golpear igual o peor que al inicio del siglo XXI. Por estas razones, la vuelta olímpica en Trujillo aquel julio del 2002 estará siempre presente en la memoria del hincha de Universitario.






Archivo fotográfico:

FaUsto Espinoza Flores


Página “Coleccionista Crema y Guinda

Página “Hinchada Crema”

Página “La Banda de Odriozola”

Página “Dale Crema”
https://www.facebook.com/dalecrema1924/

jueves, 14 de mayo de 2020

Un duelo de caballeros

 


Por Luis R. Carrera

El Rimac, otrora barrio de Abajo el Puente, el primer asentamiento de la ciudad fuera del Centro Histórico tras la fundación colonial de Lima, es sin duda alguna un espacio tradicional por excelencia de la capital peruana. Diversos personajes y acontecimientos claves en la historia peruana se han tenido participación en este humilde reducto localizado en la margen derecha del Río Hablador, tanto en épocas prehispánicas, coloniales, como republicanas. Cuna del criollismo, la arquitectura virreinal, la negritud peruana y la lucha obrera, el amado barrio bajopontino nunca dejará de ser un referente del devenir capitalino pese a su complicado presente plagado de incertidumbre, irregularidades y autoridades que malversan bonos y donaciones. Las historias que el otrora Arrabal de San Lázaro nunca perderán el grado de epicidad adquirido con el paso del tiempo, por lo que lo que aquí se va a narrar entra perfectamente en este universo de relatos de antología.

Malambo, epicentro de la fulería


Menciono líneas arriba el carácter criollo, virreinal y afroperuano que da forma al distrito del Rimac y son justamente estos componentes los que moldean el relato que aquí se va a desarrollar, el mismo que tuvo su origen en un espacio del territorio bajopontino determinante en muchos episodios de su historia: Malambo. El espacio que en el siglo XVI fuera un depósito de esclavos adornado con muchos ejemplares de un árbol medicinal que dio nombre al sitio, fue cobrando considerable importancia con el paso del tiempo pese a su condición de zona marginal en la 3 veces coronada villa pues al ser cobijo de esclavos en tiempos coloniales, se consolidó como un bastión de identidad negra en donde se forjaron desde expresiones artísticas que marcarían la pauta del folklore limeño hasta las bases de la lucha obrera a inicios del siglo XX, pasando por relatos fantasiosos que narran la estadía de legendarios bandoleros en sus callejones y un fundamental aporte al fútbol peruano en sus albores pues aquí nacieron el Sport Inca y el Sport Progreso, clubes obreros que pasaron a la historia del deporte nacional al consagrarse en los tiempos del Escudo Dewar. Son todos estos elementos lo que convirtieron al barrio de Malambo en un área determinante en la historia de la capital, aunque nunca dejó de ser un lugar excluido del desarrollo de la ciudad a pesar de hallarse a escasos metro del Centro Histórico, pues sus orígenes marginales marcaron para siempre a este rincón de Abajo el Puente. Por tal motivo, la pobreza, la propagación de enfermedades como la tifoidea (en especial en los niños) y la delincuencia fueron males que estuvieron presentes al momento del desarrollo de la historia que da vida a este relato, ocurrida en la década de 1910.

Dificultades abajo el puente


La delincuencia era una constante en territorio rimense, tal y como lo es ahora. Como todo territorio con áreas consideradas marginales, el descuido por parte de las autoridades permite a quienes optan por actuar al margen de la ley operar con toda tranquilidad y gobernar calles y barrios sin necesidad de haber sido nombrado. Esta situación se daba en toda la periferia al Centro de Lima y muchos de los espacios tomados por delincuentes de aquella época aún siguen siendo zonas de alta peligrosidad en nuestros días. Y el barrio bajopontino, con sus callejones y sus áreas excluidas del progreso del Centro Histórico, se convertía en el lugar perfecto para desenvolverse fuera de la supervisión policial o municipal, siendo los impulsores de este viraje en el accionar aquellos que se hallaban excluidos de los patrones de ciudadanía que dictaba la norma por esos tiempos, aquellos que no habían tenido acceso a una educación de calidad o separados de cualquier trabajo formal por el lugar el que viven o su color de piel, vetos sociales que poco a poco los fue direccionando en su búsqueda de alguna forma de subsistir. De este grupo de marginados hubo quienes buscaron ganarse la vida como artesanos, ambulantes, dueños de pulperías o como obreros en las fábricas textiles del barrio; pero hubo otros que optaron por tomar de alguna forma aquello que consideraban que les pertenecía sin necesidad de vender producto alguno o pasar su vida en una fábrica, pasando a formar parte del peligroso mundo del hampa. De esta manera, fue el propio abandono de dirigentes o funcionarios lo que por esos años llevó a muchos habitantes de barrios populosos a actuar en contra de lo establecido, por necesidad en algunos casos y en otros, por “vocación”.

Esta forma de actuar no era algo reciente. Durante el virreinato, los cimarrones (esclavos fugitivos) se vieron en la necesidad de levantar aldeas clandestinas a las afueras de la Ciudad de los Reyes y asaltar a todo hispano o criollo que vean por su refugio, pues de no hacerlo, serían descubiertos y llevados de vuelta a la ciudad que los consideraba menos que animales y los excluía de toda forma de progreso (motivaciones similares las que se tienen en ambos casos). Con los años, esos cimarrones pasaron a ser bandoleros a caballo y para el comienzo del siglo XX ya eran integrantes de pandillas comandadas por un líder al que llamaban “faite” (vocablo producto de una mala pronunciación del término inglés fighter) que comandaba al grupo, dominaba un determinado barrio y llegaba a ganarse el respeto los vecinos, por ir en contra de aquellos que lo tenían todo. Era la población negra de Lima la que por lo general lideraba este barullo, la misma población que siglos atrás fue cimarrona y posteriormente bandolera, lo que es una clara evidencia de que a pesar de que la esclavitud fue abolida en 1854, el siglo XX iniciaba con el mismo nivel de racismo y exclusión que en el tiempo en que se usaba la carimba. De igual forma se les unía población andina y mestiza que también se veía con imposiciones limitantes para progresar. En respuesta, tanto los pudientes del otro lado del río Rimac como los hacendados de Muñoz, Palomares o Piedra Liza, amenazados por la presencia de estos “faites” y sus aliados, señalaban a estos individuos como “gente de los bajos fondos” mientras las autoridades seguían sin hacer algo por cambiar realmente esta situación. Malambo, por supuesto, era el escenario por excelencia de esta dinámica.

Los bravos del barrio


De todo este conglomerado marginal, quedaron en el recuerdo las figuras de 2 de estos llamados “faites” que en el año 1915 protagonizaron un hecho particular en la Lima aislada. La historia tiene inicio en el barrio de Malambo (sí, otra vez Malambo), en donde alcanzaron fama 2 personajes de antaño. Por un lado tenemos a Emilio Willman, mulato bajopontino conocido como “Carita de cielo”, apodo que se ganó durante su niñez en Malambo que el propio Willman cambió a "Carita” cuando creció. En Malambo tenía fama de ser un tipo elegante, de buen verso y aptitudes para el baile, aunque también era un delincuente que buscaba hacerse de un nombre en el mundo del hampa. Por otro lado, estaba Cipriano Moreno, negro también de Malambo conocido con el sobrenombre de “Tirifilo”, afamado delincuente de inicios de siglo XX que era respetado y al mismo tiempo temido por la gente de este barrio. Se trataba de un hampón que, si bien era de los más rankeados en la Lima marginal, era también soplón de la Guardia Civil, lo que lo volvió en un personaje odiado por otros hampones de ese entonces. Contaba además con el apoyo de la guardia de seguridad del primer gobierno de Augusto B. Leguía, quienes le permitían ejercer un rol de verdugo y torturador porque la autoridad no podrá poner freno al avance de la delincuencia, pero sí es capaz de tranzar con los cabecillas. Fue así como “Tirifilo” pudo deshacerse de muchos contrincantes que pudieron significarle una seria competencia en el mundo delincuencial.

“Tirifilo” sabía de la existencia de “Carita” y sus pretenciones de ser “faite” y lo despreciaba por considerarlo alguien inferior a él, al punto de referirse a “Carita” como un “esmirriado don nadie” de quien no esperaba nada. Cada quien seguía delinquiendo por su cuenta hasta que un día se inició el conflicto. “Carita” empezó pretender a Teresa, alias “La Pantera”, famosa meretriz de Abajo El Puente que tenía un vínculo muy fuerte con Cipriano, quien al saber del asedio de Willman y que Teresa lo estaba prefiriendo a este, se valió de sus contactos en la Policía para meter preso al contendor. Al poco tiempo, “Carita” fue liberado y al descubrir la causa de su encierro fue directamente contra “Tirifilo”, a quien retó a duelo. Testigos de aquel momento vieron con asombro el atrevimiento del aspirante a “faite” pero de todos modos vaticinaron un triunfo seguro del experimentado hampón.


El duelo fue una práctica de épocas antiguas con la que se buscaba reparar el honor mancillado y era una costumbre exclusiva de caballeros o miembros de la élite. Por esta razón es que el enfrentamiento entre “Carita” y “Tirifilo” se trató de un lance fuera de serie, al ser la primera vez que individuos integrantes de los estratos bajos de la sociedad limeña iban a llevar a cabo un enfrentamiento de tamaña categoría. Fue así como el 2 de mayo de 1915, en la margen derecha del río Rimac sobre una zona que  conocida como Tajamar, muy cerca de Malambo en la que años después se erigiría el Barrio Obrero N° 2 (ubicado en el actual cruce del Jr. Virú con el Puente Santa Rosa), ambos contrincantes se batieron a duelo, con puñales como el arma escogida. No hubo padrinos como se solía hacer, pero sí muchos curiosos e hinchas improvisados. Durante la pelea, se notó en todo momento la sobradez de “Tirifilo”, experto en el manejo del arma blanca, quien llegó a marcar el rostro de “Carita”. Este se repuso y siguió la pelea hasta que, en un momento, esquivó un nuevo ataque del “faite”, quien por la fuerza con la que se lanzó tropezó y cayó sobre las piedras, hecho aprovechado por el retador para fulminar al experimentado de una puñalada certera. “Tirifilo” había caído a manos de quien siempre menospreció en una épica batalla que tuvo al añejo río como testigo de un nuevo hecho que quedaría para la historia.


Legado para la posteridad

Fue tan divulgado este duelo entre marginales que personajes célebres de nuestra historia cubrieron las incidencias del hecho. José Carlos Mariátegui (en el mismo año 1915) y luego Ciro Alegría (en 1953), instituciones de las letras en el Perú que dedicaron parte de su trabajo a la difusión y reivindicación de este acontecimiento, llegando el gran José Carlos a entrevistar al triunfador del duelo mientras era atendido en un hospital para luego publicar el relato en la célebre revista Variedades. “Carita” sería apresado al recuperarse, pero ya para ese entonces su gesta se había convertido en leyenda, la misma que fue inmortalizada en el cuento “Duelo de caballeros” de Alegría, estrenado en 1953, en donde nos narra la historia del reto de "Carita" hacia Tirifilo por una ofensa de este hacia su madre, inmortalizando de esta manera una bronca de “faites” malambinos en la literatura peruana.


Pero no solo en  libros y revistas fue plasmada esta pelea. La música criolla, símbolo de la cultura capitalina, también puso de su parte en la transición de ambos personajes de "faites" a leyendas, protagonistas de una contienda que según lo que marcaban las pautas de la estratificación limeña de aquel entonces, debía quedar en el olvido. Así, la composición de valses como “Sangre criolla” y “La muerte de Tirifilo” nos harán recordar por siempre aquel suceso centenario, más centenario que la creación política del distrito en el que los duelistas se formaron. Y si alguna duda aún existía en nuestros tiempos sobre el recuerdo de la épica batalla, en el año 2014 el director Luis Sandoval levantó la obra teatral “Duelo en Malambo”, puesta en escena ideada por el gran Rafael Santa Cruz quien lamentablemente no pudo apreciar el resultado final de su proyecto, pero todos le reconocemos el haber tenido la iniciativa de trasladar aquel hecho de antaño a los nuevos tiempos. Y qué mejor forma de homenajear al Rafael que llevando su obra al Festival de Artes Escénicas de Lima como se hizo en aquel 2014, al mismo tiempo que fue escenificada en la Plazuela de Presa en el Rimac para deleite del público que hoy reside en lo que alguna vez fuera el mítico Malambo, hoy convertido en la Av. Francisco Pizarro. Nuevamente el barrio bajopontino sumaba un acontecimiento de antología en la historia de la ciudad.



Referencias



viernes, 1 de mayo de 2020

Cuando la lucha bajó el puente: El Rimac y el movimiento obrero en los albores del siglo XX



Por Luis R. Carrera

El distrito del Rimac ha cumplido 100 años algunos meses atrás. Por tal motivo, es necesario repasar la historia de este sector de la ciudad por haber sido en michos pasajes de la historia limeña un espacio de trascendencia para la 3 veces coronada. Y siendo hoy el Día del trabajador, qué mejor manera de difundir la historia rimense que destacando el tiempo en que la lucha obrera anduvo en su apogeo (los albores del siglo XX para mayor precisión), tiempo en el que el Barrio de Abajo el Puente fue privilegiado escenario de aquel episodio clave de la historia del país.

Contexto

Los primeros años del siglo XX estuvieron marcados por la presencia de una población multiétnica que compartía espacios en común y desempeñaba diversos oficios alrededor de la, por ese entonces, poca extensión de la ciudad, en el caso de Lima. Fuera de ella teníamos haciendas instaladas en varios departamentos del país (azucareras en la costa norte, algodoneras al sur de Lima y agrícolas por el ande y sur del Perú, además de las provincias próximas a la capital) dedicadas a la agroexportación que se valían del trabajo de campesinos a quienes se les había inculcado que el ser explotados y humillados por sus patrones era lo más normal de este mundo. Junto a las haciendas, la extracción minera y la construcción de vías eran otros mecanismos de explotación que parecían no tener arreglo. Mientras tanto, la selva era invadida por codiciosos empresarios que sin importarle lo importante que era la región ni quiénes vivían ahí, dañaban distintas especies de árboles para obtener el preciado caucho, nuestra nueva oportunidad de enriquecer al país, aunque quienes realmente intervenían en la extracción eran los pueblos amazónicos sometidos a una nueva modalidad de esclavitud en beneficio de unos pocos. Todo este panorama se hallaba bajo el mando de una oligarquía que, con el fin de generar riqueza y estabilidad, pasaba por alto el abuso en haciendas, minas, construcción de vías y bosques amazónicos para no generar problemas a la extracción. Este mismo grupo de poder venía al mismo tiempo entregándose en cuerpo y alma al capital inglés y reforzando estereotipos raciales que eran reproducidos por los sectores populares. La República Aristocrática se hacía dueña de nuestro imaginario.


Dentro de este contexto tan alentador, la elaboración de productos a gran escala venía imponiéndose alrededor del país por sobre otras formas de trabajo, siendo Lima un espacio en que avanzó de forma acelerada. Este sistema venía desarrollándose desde las últimas décadas del siglo XIX y sería nuestro querido Rimac (que al iniciar el siglo XX aún se le conocía como el Arrabal de San Lázaro) uno de los lugares escogidos para contribuir al avance de esta nueva forma de trabajo.

Avances abajo el puente


Al inicio de los años 1900, la producción en serie ya estaba instaurada en el espacio urbano, sobre todo en Lima, algo que se evidenciaba con la instalación de complejos industriales denominados fábricas, en las que el proceso de producción se llevaba a cabo. Este sistema se diseminó por varios rubros productivos, pero uno hubo que se destacó sobre todos los demás: la industria textil, ya que sería de este sector en el que el trabajador de la fábrica experimentaría cambios significativos. Hasta que tal cambio se dé, el Arrabal de San Lázaro, que ya estaba a pocos años de cambiar su denominación al de Rimac, se había vuelto un espacio clave para la gran producción de tejidos desde el siglo anterior al haberse instalado en su territorio fábricas como Santa Catalina (en 1889), y El Inca (1903). Pero, antes de que surjan estas plantas, hubo una que en 1848 fue instalada cerca de la Alameda de los Descalzos para la producción de algodón, la primera instalada Abajo el Puente, la cual cerró en 1852. Décadas más tarde, esta fue adquirida por la empresa W. R. Grace & Company y trasladada en 1890, con apoyo del gobierno de Andrés Avelino Cáceres, al valle de Ate, donde se convertiría en la Fábrica de Tejidos Vitarte, la fábrica textil más grande del país en ese momento. Cabe mencionar que la empresa impulsora de esta gestión era propiedad de William Russel Grace, hermano de Michael P. Grace, quien firmara a finales del siglo XIX el célebre Contrato Grace con el gobierno del "Brujo de los Andes", contrato que dictaba que nuestros ferrocarriles y vías ferroviarias eran prácticamente regalados al capital británico. Cosas que se le ocurren a un país en crisis por una guerra perdida.


Volviendo al Rimac, las fábricas instaladas requerían operarios que les den funcionamiento. Los dueños de las fábricas habían empezado un reclutamiento de personal y para ello recurrieron a la población que habitaba el área en el que operaban sus propiedades. El histórico barrio de Malambo, aquel rincón capitalino que en el Virreinato fungiera de cárcel de esclavos africanos cuya descendencia terminase habitando el sitio ya siendo libres, se convertía en el principal foco de atención por parte de la burguesía recién llegada pues fábricas como El Inca se hallaban en las cercanías al afamado barrio. Esto conllevó a que su población sea la primera en ser reclutada para trabajar en las instalaciones de ambas compañías. De esta manera, la población mestiza, andina y mayoritariamente afroperuana del Malambo de la primera década el siglo XX se convierten en los primeros representantes de la clase obrera bajopontina.

Desde que las fábricas comenzaron a acelerar el proceso productivo y desplazaran a los talleres de artesanos, se desenvolvieron vínculos tanto a nivel de jefes con obreros, así como entre los propios obreros. Los vínculos entre operarios estuvieron marcados por la cohesión, producto de lazos familiares o por pertenecer todos a un mismo espacio y compartir una historia en común. Esta forma de vínculo fue una característica de los obreros del rubro textil, los que reprodujeron esta postura más que los obreros de otros sectores al ser todos de un mismo barrio y tener el centro de trabajo en su área, siendo esta costumbre una constante entre los trabajadores de Vitarte, Malambo y La Victoria, los 3 focos de desarrollo textil en la Lima de hace un siglo.

La otra relación existente fue la que se dio entre obreros y los dueños de las fábricas. En este caso, primó un paternalismo por parte del dueño hacia sus trabajadores que denotaba preocupación por ellos y fomentaba el ingreso del operario y su familia a la fábrica, además de una serie de detalles con los trabajadores que daban una imagen de aparente estabilidad laboral para que el obrero no sea consciente del excesivo horario de trabajo, el pago a destajo y las míseras condiciones en las que había que laborar. Tal paternalismo llegó a incursionar en el ámbito deportivo, lo que llevó a que en las fábricas El Inca y El Progreso (esta última activa desde 1901 y que reclutaba malambinos en sus filas, pese a no estar ubicada en el barrio) se funden equipos de fútbol obreros bajo el auspicio de los dueños de cada planta, lo que condujo a la creación de los clubes Sport Inca (en 1908) y Sport Progreso (en 1912). Ambos equipos sirvieron para el esparcimiento de los obreros de las fábricas mencionadas a modo de premio por su fidelidad a la empresa, aunque posteriormente ambas escuadras forjarían su propio devenir en el deporte peruano.

Afortunadamente, a finales del siglo XIX se pusieron de manifiesto los primeros intentos de organización entre trabajadores los cuales fueron alentados por seguidores del anarquismo, tendencia política que empezaba a ejercer influencia por estos lares, que activaban en el sector industrial impartiendo entre los obreros las ideas de Manuel Gonzales Prada, las cuales dieron paso a la concientización de la mayor parte de trabajadores respecto a su situación, lo que condujo a las primeras acciones en busca de mejoras salariales y condiciones de trabajo dignas.

Antecedentes de la agitación rimense

Algunos hechos a tomar en cuenta fueron la huelga textil de 1896 a cargo de los trabajadores de la Fábrica de Tejidos de Vitarte, la cual reclamaba mejoras salariales. Otro hecho de importancia fue la huelga de tipógrafos de 1896, también por reclamos salariales. Y ya en el siglo XX se recuerda la huelga de trabajadores del puerto del Callao en 1904, en la que los trabajadores pedían mejoras salariales y el reclamo por las 8 horas laborables, jornada que tuvo como consecuencia el asesinato de Florencio Aliaga, primer mártir del movimiento obrero peruano. Al año siguiente, la Federación de Obreros Panaderos “Estrella del Perú” organizaba la primera celebración del Día del trabajador (1 de mayo de 1905) con participación de Gonzales Prada. En 1906, los obreros de la fábrica textil de Vitarte se van nuevamente a la huelga, esta vez apoyados por la Federación de Obreros Panaderos, aunque no sería sino hasta 1911 que los trabajadores actuaron como una clase obrera organizada y llevan a cabo el primer paro general, convocado por los obreros de Lima en solidaridad con los obreros textiles de Vitarte, reprimidos sin misericordia por el primer gobierno de Augusto B. Leguía (1908 - 1912). 

La lucha es el camino


El barrio de Abajo el Puente, al concentrar varias de las más importantes fábricas del país en ese momento, no podía quedar al margen de este despertar ideológico y combativo de la clase obrera, más aún cuando la lucha ya no solo involucraba al rubro textil, sino a todos los trabajadores de la industria en general. La primera acción concreta de lucha obrera proveniente de lo que aún se conocía como San Lázaro se dio en 1912, a través de una huelga impulsada por obreros de la Fábrica Textil Santa Catalina y un año después llegaría el turno de los trabajadores de la Fábrica Textil El Inca Cotton Inc. (nombre que recibió la fábrica textil El Inca tras ser adquirida por la W. R. Grace & Company) en 2 ocasiones durante el año 1913. Los obreros de El Progreso, por su parte, protestaron en 1914 al interior de su fábrica porque se establezca un pago igualitario entre hombres y mujeres. Ese mismo año, realizaron actos de solidaridad con obreros de otras fábricas en huelga. En todos estos casos, los reclamos también fueron por mejoras salariales y una jornada laboral de 8 horas.

Por estos años, la lucha obrera ya no solo era un asunto capitalino, sino nacional. Así lo demostró la huelga de 1912 en las haciendas del valle de Chicama, la huelga de petroleros de Talara de 1913 o el paro general de metalúrgicos, textiles, tipógrafos, panaderos, zapateros y jornaleros realizado en el Callao también en 1913, movimientos que pusieron en jaque a todo el sector patronal por lo que las fuerzas del presidente Guillermo Billinghurst (el mismo que 1 año antes recibió el apoyo de los sectores populares de Abajo el Puente en el célebre "Manifiesto de la Alameda") tuvieron que reprimir principalmente la huelga del Callao y al no conseguirlo, el presidente del “Pan grande” declaró a Lima en estado de sitio hasta que finalmente tuvo que instaurar la jornada de 8 horas para los trabajadores del Callao, un primer gran avance para la clase trabajadora. Billinghurst, al darse cuenta de que el movimiento obrero era más fuerte que lo que su gobierno creía y que sus promesas populistas no acallarían las protestas, decidió actuar en serio y luego de declarar las 8 horas en el Muelle y Dársena del Callao, dirigió sus reformas a uno de los principales espacios de concentración obrera en la capital: El barrio de Abajo el Puente. El gobierno pasaba de ser un régimen que solo se quedaba en palabras mientras reprimía protestas a ser un régimen que auspiciaba funciones cinematográficas (aprovechando que el cine había llegado al país en estos años de huelgas y paros generales), conferencias científicas y teatro popular en barrios marginales, entre ellos Malambo.


Así, el Rimac volvía a ser parte del devenir histórico de Lima y del país al tener la presencia del Presidente de la República en diversas actividades, razón por la cual Guillermo Billinghurst ha sido considerado el primer político en hacer trabajo por los barrios populares, aunque claro, tuvo que estar la clase explotadora en peligro de caer y Lima en estado de sitio para que su mirada se dirija a los sectores excluidos. Y tanto se enfocó en esta tierra bendita que adquirió terrenos en el histórico Malambo para edificar el primer barrio obrero de la zona, proyecto que se vio truncado al ser Billinghurst derrocado en 1914. La salida de Don Guillermo del poder significó un retroceso en estas mejoras que se venían dando en favor de la clase obrera pues con el general Óscar R. Benavides volvieron las represiones, como ocurrió en las huelgas en Vitarte en 1915 y en Huacho, Sayán, Supe y Pativilca de 1916 que acabaron con la matanza de trabajadores. Estos nuevos episodios de represión indiscriminada condujeron a la formación de la Unión de Tejedores 9 de enero en 1916 con presencia de trabajadores de Vitarte, El Inca, Santa Catalina y El Progreso. La organización debía ser retomada y el Barrio de Abajo el Puente tenía las puertas abiertas para ello.

La Fábrica de Tejidos El Inca, ubicada en Malambo, era una de las más importantes para los obreros que buscaban organizarse pues aquí venían trabajadores de distintas fábricas a coordinar con los operarios malambinos diversas acciones huelguistas. Por tal motivo, fue esta parte de Lima el lugar escogido en diciembre del 1918 para retomar la lucha por las 8 horas, esta vez con carácter nacional. Ocurrió entonces que en uno de los callejones de esta zona de Abajo El Puente se formó el Comité Vitarte – Inca con sus respectivas comisiones y directivas para todas las organizaciones obreras que se sumaran a la jornada, la cual tuvo como preludio una huelga textil iniciada por la fábrica El Inca en ese mismo mes de diciembre. 


Esta huelga pudo ser mantenida hasta el mes siguiente y para el 12 de enero de 1919 ya era un paro nacional que involucró distintos sectores de la industria nacional (entre los cuales podemos mencionar a los comités de lucha de las fábricas textiles de La Victoria, La Unión, San Jacinto o los obreros panaderos encargados de las ollas comunes para la población en pie de lucha, por citar algunos ejemplos). Fue así como luego de semanas de manifestaciones y concentraciones obreras resistiendo represiones por parte de las fuerzas del orden del presidente Pardo y Barreda, fue finalmente decretada la conquista de las 8 horas de trabajo para todos los obreros el 15 de enero de 1919, derecho reconocido por el mandatario en cuestión y ratificado por el Ministerio de Fomento. Aquí es donde queda definitivamente reconocida la importancia del Rimac en este hecho clave en nuestra historia contemporánea, por haber sido el lugar en donde se forjó el movimiento reivindicativo más importante para la clase obrera peruana.


Y como no hay movimiento ideológico sin una base teórica, no podemos dejar de lado las publicaciones en defensa de la clase obrera, las cuales eran de corte anarquista, la corriente de pensamiento que guiaba las jornadas combativas. De ahí que partiera la iniciativa de crear diarios como
Los Parias (en el que escribía el propio Gonzales Prada) o La Protesta, fundado por el célebre líder sindicalista Delfín Lévano. El territorio rimense sería nuevamente protagonista, ahora en la difusión de textos para la organización y lucha sindical, puesto que los anarquistas impulsaron la creación de la Biblioteca Obrera en 1920, ubicada en el actual jirón Trujillo, y la Imprenta Proletaria en 1921, ubicada en Malambo. Aquí se editaban periódicos obreros como El Tawantinsuyo, El Proletario, Idea Libre, La Protesta o El Boletín de Huacho. Malambo se había convertido en centro organizativo y cultural del movimiento obrero anarco-sindicalista y se perfilaba a trascender por completo en este ámbito, hasta que el régimen de Augusto B. Leguía (ya en el Oncenio) clausuró ambos centros de difusión en el año 1922, clausura que no cedió pese a las movilizaciones de protesta.



Palabras finales

Los años siguieron pasando, el barrio de Abajo el Puente pasaría a tener oficialmente el nombre de Rimac, Malambo se convertiría en la Av. Francisco Pizarro y las represiones continuarían a lo largo del Oncenio de Leguía y los regímenes que le sucedieron, aunque las tensiones se fueron disipando a raíz de que durante el periodo de Óscar R. Benavides se ordenara la construcción de barrios obreros en la capital y se establezca el Seguro Social Obligatorio para los obreros. Posteriormente, ya en la década de 1940, la W. R. Grace & Company concentraría a la mayor parte de la clase obrera de la ciudad al posesionarse de las textilerías de Vitarte, El Inca y La Victoria, las cuales al ser fusionadas dieron paso a la empresa textil Compañías Unidas Vitarte Victoria Inca S. A. (CUVISA) que tendría como centro de operaciones lo que en otros tiempos fuera la Fábrica de Tejidos El Inca (o Fábrica Textil El Inca Cotton Inc.) tomando sus instalaciones, la mismas que hoy son un terreno baldío y amurallado ubicado entre la cuadra 9 de la mencionada Av. Pizarro y el colegio Ricardo Bentín. 

Pero más allá de todos estos cambios, queda demostrado que la participación del barrio de Abajo el Puente en la lucha obrera ha sido más que importante en los albores del siglo XX, con lo cual se termina de comprobar la trascendencia de este sector de la capital para esta etapa de conquistas laborales, las cuales evocan tiempos  en que el pueblo bajopontino, pese a la marginación de toda la vida, supo también de luchas y victorias.




Bibliografía




jueves, 27 de febrero de 2020

Descentralizado Politiquero 2019/20 Parte 3 (Final)





El relato del final del Descentralizado Politiquero en su temporada 2019, con tabla de posiciones, incidencias finales y reflexiones para lo que se viene.


Finalización del Descentralizado

Este 25 de enero se terminaron de jugar las fechas pendientes del Descentralizado Político 2019. 20 equipos (se excluye al suspendido Todos por el Perú y al retirado Peruanos por el Kambio)  han tenido la oportunidad de replantear su juego y escalar posiciones para mejorar su posición final en la tabla, sumado a la valla que todos estaban obligados a pasar. Así, con todas las fechas ya jugadas y luego de una demora por problemas con el conteo de puntos de cada equipo, se pasa a mostrar a tabla final del campeonato luego de un mes de enero de ardua lucha entre los equipos participantes.

1)   ACCIÓN POPULAR: Contra todo pronóstico, el equipo de la lampa logró el bicampeonato, algo impensado durante el 2019 tras las complicaciones que sufrió la plantilla. El dejar de lado a las viejas glorias para apostar por nuevos valores fue fundamental para el repunte obtenido las últimas fechas que ahora los lleva a la Copa Libertadores Política de manera consecutiva después de muchos años. Durante las celebraciones se vio a la Raúl Diez Canseco, “Vitocho” y Alfredo Barnechea, parte de la vieja guardia banqueada en el tramo final del torneo, alzando la copa y saliendo en todas las fotos con la venia de Jorge Muñoz, actual capitán del equipo. Se notó a los 4 integrantes muy felices por el logro obtenido y declararon a la prensa que irían con los yanaconas (señalando al resto del equipo) a celebrar el campeonato en la hacienda más cercana (?).

2)     PODEMOS PERÚ: Nadie tenía a este club peleando el título, menos cuando en 2017 estuvo en peligro de bajar por irregularidades en su inscripción, pero bastó una temporada de reinvención y el dinero de los estudiantes de Telesup para fortalecer al equipo. Aunque nada de esto habría llevado a los resultados positivos de no haber sido por la contratación de un jugador clave: Daniel Urresti. El ex armador del equipo nacionalista (hoy en la Segunda División) se encargó de hilvanar todas las jugadas que condujeron a los triunfos tan ansiados y luego de jugar en pared con sus compañeros y la tribuna, llevó al equipo a su primera Libertadores. Se espera el apoyo del director del club José Luna Gálvez, quien ya anunció la construcción de una nueva sede de su universidad para conseguir mayor financiamiento para su plantel. Por lo pronto, la fachada ya está.

3)  FREPAP: Sin duda la revelación del campeonato. Para los medios, la opinión pública y demás herramientas que maneja Lima, fue una absoluta sorpresa que haya quedado en tan privilegiada posición y que todos sus partidos lo hayan jugado a estadio lleno. Pasó que tras su descenso en el 2006, la escuadra del pescado desarrolló una identidad de juego como lo mandaban las sagradas escrituras y fue reclutando hinchas por todo el país y desde su feudo en la selva fortaleció todas sus líneas, lo que dio como resultado la obtención de la Copa Perú Politiquera 2017 y su retorno a Primera en 2018, luego de 12 años de ausencia. Ya en la división de honor, el equipo del Nuevo Pacto Universal reforzó su avance apostando por sus canteras (algo que siempre hace pues nunca ficha jugadores que no usen barba ni túnica) y ya con una idea de juego que mandaba combatir la corrupción y el enfoque de género al mismo tiempo, pasó de ser un cuadro fijo en el descenso a un temible candidato al título. El resultado llegó al finalizar este Descentralizado que significó la mejor campaña del FREPAP en toda su historia y su primera clasificación a Copa Libertadores, para alegría de todos sus jugadores e hinchas quienes en medio de sus festejos, se dieron una vuelta por la tumba de Ezequiel a ver si ahora sí resucitaba.

4)     ALIANZA PARA EL PROGRESO: Si bien se esperaba un poco más del equipo de la raza distinta su campaña no decepcionó, ya que este club había pasado por suspensiones y acusaciones de plagio de planteamientos de juego que habían generado que la opinión pública le reste importancia a los logros del plantel. Fue así que César Acuña, líder del equipo, supo cómo revertir la situación y para la presente temporada reforzó las líneas con fichajes como el de Omar Chehade (otro con pasado nacionalista) que le dio más equilibrio al mediocampo, según la opinión del propio Chehade y de nadie más que él. De esta manera, la Raza Distinta volvió a hacerse fuerte en el norte y sumó los puntos necesarios que lo volvieron a clasificar a la Libertadores. Esta clasificación fue el resultado de todo un proceso de rearmado del equipo del cual su líder se siente orgulloso, a pesar de que le haya costado plata como cancha. Al consultar con dirigentes, comando técnico y jugadores del equipo de la A sobre cómo se sentían por esta clasificación, todos afirmaron estar felices porque lograron su felicidad.

5)    PARTIDO MORADO: Se creía que al ser puestas al descubierto las tácticas de su líder con su presunta entrenadora personal en el afamado video, el juego morado decaería por completo. Y si bien perdió la chance de disputar el título, las veloces escapadas de Julio Guzmán y sus imprevistos cambios de esquema fueron los artífices de la clasificación del Partido Morado a la Copa Sudamericana Electoral, el primer torneo internacional para este novel equipo. Los integrantes del plantel y su hinchada (pulpines que anhelan la revolución sin salir de las redes) han programado las celebraciones en la casa de Guzmán, en donde entonarán un himno en el que mezclarán La Internacional, The stars and stripes forever, el himno nacional de Velasco, el Himno de las Américas, “Flor de Retama”, "Claro que te clavo la sombrilla" y una de Los Juanelos para que nadie esté incómodo. Aprovecharon la cobertura de la prensa para exhortar a la ciudadanía a apoyarlos en su celebración tomando las armas no sin antes pedir su Mokaccino en el Starbucks más cercano.

6)   FUERZA POPULAR: El equipo más perjudicado con esta definición extraordinaria de la competición. Con un torneo restablecido sin arreglos por lo bajo ni influencia en las entidades que regulan el torneo (al menos no al nivel que se daba en el tiempo de Los Cuellos Blancos), el cuadro naranja tuvo que afrontar lo que quedaba del campeonato con lo poco que tenía, pues la dirigencia tuvo que prescindir de sus titulares fijos, quienes aún no superaban la suspensión del torneo. Ahora, sin la facilidad de antes para ROBAR puntos, tan solo se valieron de la poca experiencia de Diethel Columbus junto un grupo de jugadores formados en la cantera naranja que si bien no contaban con el recorrido suficiente, mostraron la mismas mañas de la cúpula naranja. Todos ellos bajo la dirección técnica de Martha Chávez quien con la Constitución del 93 bajo el brazo, establecía los esquemas de juego en pos de la pacificación y la estabilidad del presidente Fujimori. Finalmente, pese a sendas derrotas y humillaciones sufridas a lo largo del 2019, el equipo de la Sra. K logró ubicarse en la sexta ubicación aunque con un detalle a resaltar. Cuando la escuadra se aprestaba a recibir su cupo a la Sudamericana, ocurrió que el rival que le tocaba enfrentar fue suspendido de su liga al descubrirse su vínculo con Odebretch. Las investigaciones continuaron y se llegó a saber a nivel internacional que Fuera Popular también tenía vínculos con la constructora (cosa que se sabía en el Perú pero los contactos que aún le quedaban en el TC seguían blindando a la escuadra), por lo que se les excluyó del torneo internacional. La maldición de Ataucusi hizo efecto.

7)  UNIÓN POR EL PERÚ: La escuadra que alguna vez peleara el título y disputara copas internacionales bajo la dirección de Javier Pérez de Cuéllar, ahora pasaba del control de La Capuñay a la dirección de Virgilio Acuña. Junto a este cambio de mando tan coherente y alturado, llegó la inclusión de muchos integrantes del equipo etnocacerista, el cual al hallarse inhabilitado de participar en las ligas profesionales por las acciones de su líder, sus principales figuras se acoplaron a las sabias y muy centradas decisiones del miembro negado de la dinastía Acuña y ficharon por UPP, mientras a Don Javier le sangraban los ojos al ver por televisión lo bien que estaban tratando a su club. Todos creyeron que esta incursión digna de una grabación de César Bolaños no llegaría a nada. Grande fue la sorpresa de la opinión pública y los medios más importantes (o sea de Lima) al ver cómo la escuadra etnocacerista con una V en el pecho iba subiendo posiciones en la tabla. La razón: Tomó el sur del país como su localía y tras recoger el apoyo de poblaciones históricamente marginadas, acrecentó su porcentaje de hinchas y de algún modo fortaleció su esquema de juego, el cual consistía en tumbarse a todos sin análisis ni cuestionamiento alguno. Esta manifestación avezada del Perú profundo se reflejó en la cancha y fue así como UPP cosechó una seguidilla de triunfos que al final del torneo los ubicó en la séptima ubicación, con tanta suerte que la plaza dejada por el equipo naranja pasó a manos del equipo de la V, por lo que el ex cuadro diplomático (hoy cobrizo resentido) se convirtió en el último equipo peruano clasificado a copas internacionales. Ahora Sudamérica entera verá el retorno de Inkarri.

8)    FRENTE AMPLIO: La escuadra consciente y combativa más consistente demostró que la escisión sufrida hace un par de temporadas ya había sido superada y logró afrontar el Descentralizado de una forma decente. Para ello apeló apeló a la experiencia de “Chaparrón” quien se quedaba un año más en el club ahora haciendo las veces de técnico-jugador, superando ampliamente la campaña del 2018 con triunfos claves sobre equipos hundidos en la corrupción y contra su par JPP, con quien siempre se trató de lejos pues no toleraba tanta posmodernidad en los sistemas de juego. Finalmente no pudo acceder a un torneo internacional pero sumó los puntos necesarios para mantenerse en la categoría sin necesidad de ir a los repechajes, con lo que permanece como la propuesta más estable dentro de los equipos conscientes y combativos. Queda pendiente el tema de las canteras pero ese tema ya lo viene trabajando el profe “Chaparrón”, quien al fin ganará algo más que su pensión por la aceptable campaña.

9)   SOMOS PERÚ: Este cuadro no es ni la sombra de lo que fue años atrás, cuando logró alzarse con títulos importantes. Su juego ya no tiene ese toque criollo que imponía el fundador del equipo y tras haber descendido y luego retornado a la máxima categoría, no logra recuperar lo más mínimo del estilo cargado de tradición  que ordenaba la dinastía Andrade. Por tanto, el que el equipo del corazón haya mantenido la categoría ha sido algo que ha sorprendido a todos los comentaristas e incluso a los propios integrantes de la plantilla, quienes bajo el mando de Rennan Espinoza (ex Perú Posible, otro cuadro descendido) se manejaron en el campeonato de manera intermitente. Para fortuna del tricolor municipal, hubo otros equipos realmente desastrosos a los que les pudo sacar provecho y vencerlos para permanecer en la división de honor al menos una temporada más. No hay un panorama claro de su devenir por el momento así que solo queda esperar algún eventual cambio en su propuesta.

10)  JUNTOS POR EL PERÚ: La otra propuesta consciente y combativa del torneo. El equipo contó con la dirección técnica del experimentado Manuel Dammert, quien llevaba tiempo integrando una de las facciones del plantel, pero lamentablemente sus directivas no fueron suficientes para asegurar un puesto en el Descentralizado 2020 ya que poco o nada pudo hacer frente a la posmodernidad que le impregnaron algunos integrantes del club durante el campeonato. La escuadra de las 3 letras tuvo su punto más alto en su triunfo por goleada frente a los amarillos de Solidaridad (lo que generó el incidente ya comentado) pero los integrantes del club no supieron mantener esa ventajosa posición y a punta de rapeos, ambigüedades y demás errores clasemedieros desaprovecharon sus triunfos sobre los equipos del sol y de la estrella, al punto de ser sorpresivamente superados por Somos Perú en la tabla final, siendo el primer equipo que por sus promedios, no logró pasar la valla. Ahora tendrán que jugar un repechaje contra el 7mo de la Segunda División en partidos de la ida y vuelta en los que se espera que JPP salga airoso y logre quedarse en la máxima categoría.

11)  PPC: Otro equipo que hace tiempo olvidó sus buenos tiempos. La escuadra verdolaga, hoy capitaneada por Alberto Beingolea aún trae a cuestas la sombra de los desinteresados aportes de César Cataño y sobre todo, de la mala suerte de la antigua lideresa, la cual le hizo perder al equipo varias finales en los últimos tiempos. Hoy con una plantilla renovada, el equipo del “Tucán” Bedoya trató de manejarse lo mejor que pudiese en el torneo, cosa que no logró  ni en la cancha ni en la tribuna, al no contar con apoyo de la hinchada. Algo que determinó este poco apoyo fue su poca aceptación del enfoque de género propuesto para este torneo, pues el Burbujito afirmó que eran un equipo en favor de la familia. Solo incluyendo a Alan Diez y Bruno Cavassa hubiese podido dar vuelta a esta situación y quizá pasar la valla de los promedios. No fue así y ahora jugarán un repechaje con el 6° de la Segunda División. Lamentablemente para sus intereses, su triunfo en esa llave no es seguro.

12)  DEMOCRACIA DIRECTA: El equipo que trae nuevamente la esperanza de los fonavistas (su mayor hinchada) volvió a hacer una campaña de la forma en que nos tiene acostumbrados: ni clasificó a nada ni descendió. El elenco de la casita peleó con las pocas armas que tenía, producto del escaso presupuesto con el que siempre cuentan, ya que al momento de reforzarse únicamente les alcanzó para fichar a Jorge Rimarachín, de recordado paso por la escuadra nacionalista, algo que demuestra lo mal que puede estar un equipo para solo poder fichar a este elemento ya olvidado, cuyo aporto solo sirvió para evitar que la casita se vaya al descenso directo. Jugará el play-off por la permanencia contra el 5° de la Segunda División y si el PPC, con un nivel de ingresos mucho más estable y un plantel que ya se conoce, no es fijo para mantener la categoría, no se quiere ni pensar en el futuro de la Doble D. Los fonavistas ya empezaron a prender velas.

13) PERÚ LIBRE: El tercero de los clubes conscientes y combativos del campeonato. Con un presupuesto similar al equipo de la casita y aún sin poder escapar de la sombra del “Hermanón” Belmont pese a que este ya no integra sus filas (para qué lo invitan pues), algo que no hace más que quitarles la credibilidad que iban ganando, muy poco fue lo que pudo ofrecer el cuadro del lápiz en cuanto a propuesta e individualidades, aunque llegaron a destacar algunos integrantes del plantel que hacían su debut en estas lides politiqueras. Lamentablemente las denuncias al líder del club les jugaron en contra y casi les cuesta la descalificación, que para suerte de ellos no se dio. El equipo del lapicito es otro de los clubes que no pasó la valla y ahora espera en este repechaje contra el 4° de la Segunda División, concretar  la propuesta de juego que insinuó a lo largo del campeonato para así tentar la posibilidad de quedarse en la división de honor. Eso sí, cada vez más lejos de cualquier pastilla para la moral habida y por haber.

14)  APRA: Aún sin superar la muerte de su capitán Alan “Balas locas” García, el combinado de la estrella ha hecho una temporada que aunque mediocre, es fiel reflejo del presente aprista, un presente que muestra las secuelas de tanto Baguazo, Moqueguazo y petroaudio con el que buscaron obtener algún logro. Tan malas han sido las últimas campañas del equipo de la Alianza Popular que ni sus coimas con Odebretch le sirvieron para repotenciar al equipo. Razón por la cual tuvieron que recurrir a surrealistas fichajes en un intento desesperado de sumar puntos en la tabla, dentro de los cuales destacó la contratación de Mijael Garrido Lecca, quien fue fichado por la dirigencia aprista tras creer todas las historias del hijo del ex jugador Hernán Garrido Lecca (recordado por estafar al país con la empresa Forsur). Además de jurar haberse formado con el clan Kennedy  (cosa que fue desmentida de inmediato), Mijael afirmó también haber recibido el máximo galardón de la FF. AA. de manos del alma de Francisco Bolognesi y además, haber construido la autopista Ramiro Prialé  junto al propio Ramiro Prialé, algo que la angustia aprista por mantenerse en Primera obligó a hacer creer a los hinchas de la estrella. Por otro lado, otro de sus titulares indiscutibles fue Renzo Ibáñez, lo mejorcito de la cantera aprista cuyo aporte al equipo fue agredir a Lucía Alvites de JPP  y cantar un rap que provocó que Victor Raúl y Luis Alberto Sánchez se retuerzan en sus tumbas al mismo tiempo. Tras estas grandes contribuciones al torneo, la escuadra aprista, que tuvo como cabecilla de la agrupación al referente Mauricio Mulder (notoriamente urgido de Ricocan), vivió derrota tras derrota, siendo incluso goleada en su Casa del Pueblo, que los llevó finalmente al descenso directo del equipo a Segunda División por primera vez en su historia, pues a diferencia del 2018 (donde también iban a bajar) no hubo magistrado comprado que los pueda salvar (pues todos esos estaban con la fuerza naranja). Un triste final que fue lamentado en la Av. Alfonso Ugarte pero a la vez aplaudido en el resto del país.

15)  AVANZA PAÍS: La escuadra del tren volvió de la Segunda solo para repetir una campaña similar a las de su anterior estancia en la máxima categoría. Sin ningún representante sobresaliente ni un fichaje que siquiera agite un rato el mercado de pases, el cuadro ferrocarrilero apeló a la cohesión del grupo y en todo momento trataron de funcionar como un equipo, cosa que no les alcanzó ni siquiera para llegar a zona de desempate. Probablemente haya sido su planteamiento de juego en contra del enfoque de género por parte de algunos integrantes del plantel lo que ocasionó que el equipo se estanque desde el inicio del torneo y luego de alguno que otro triunfo esporádico, al trencito le llegó el inevitable descenso a Segunda. Ahora solo les queda afinar motores para un probable retorno a Primera, cosa que se ve tan complicada como esperar a que Mijael diga algo que sea verdad.

16) PERÚ PATRIA SEGURA: El equipo que afirma no ser un apéndice del fujimorismo pero que luego se considera una fuerza popular (?) realizó una campaña tal y como se esperaba: sin idea de juego clara, sin una visión a futuro y sin hinchada. Por lo tanto, el descenso a Segunda División era lo único que le esperaba al cuadro de la S, siempre comandado por Renzo Reggiardo. El ex jugador naranja creyó que en el torneo iba a tener el mismo apoyo y los mismos seguidores que en la televisión y tan vinculado al crimen se le notó en esta temporada que los propios integrantes de su plantel cuentan con denuncias penales por alimentos, violencia familiar, defraudación tributaria, estafa, entre otros delitos que no hacen sino acercar a este equipo cada vez más a la Fuerza N° 1 (César Hinostroza dixit). Pese al descenso consumado, Reggiardo no tiene pierde pues ha anunciado a la prensa que las próximas ediciones de su show “Alto al crimen” se harán con sus propios integrantes de equipo pues “de algo me tiene que servir tanto denunciado”, declaró a los medios. Al menos uno tiene porvenir asegurado en este club.

17) VAMOS PERÚ: El representante del Callao, aparte de hacer una temporada mezquina, demostró lo mucho que ha aprendido del equipo que por años fuera el baluarte político del primer puerto: Chim Pum Callao. Es que fue justamente este equipo en el que se formó el líder del equipo blanquirrojo: Juan Sotomayor. Este individuo tuvo en sus años en Chim Pum Callao a Félix Moreno de compañero de equipo y como maestro y guía al recordado Alex Kouri y por todos es sabido que si se tiene un maestro como Kouri, lo menos que uno aprende es a ser honrado y honesto. La prueba fehaciente de que Sotomayor había aprendido todas las enseñanzas de Kouri y Moreno se mostró casi al finalizar el torneo cuando el líder del equipo chalaco fue detenido junto a integrantes de su plantel por extorsionar a empresarios chalacos, siendo puesto de inmediato en manos de la justicia. Vamos Perú, sin embargo, pudo completar el torneo, siendo derrotado en la mayoría de los encuentros y finalmente descendido a Segunda División, dejando al primer puerto sin representante en la categoría de honor. La noticia fue recibida por Sotomayor mientras estaba en la carceleta a la espera de encontrarse con Moreno y Kouri para evocar sus épocas de triunfos y robos en la Muni del Callao.

18)  RENACIMIENTO UNIDO NACIONAL: El último y menos conocido representante de los cuadros conscientes y combativos (aunque un tanto ambiguo en esta parte), que hasta hace unos años se le conociera como Renacimiento Andino, el equipo del muñequito que alza la mano había vuelto a la máxima división luego de por lo menos una década de ausencia izando las banderas del indigenismo en su planteamiento de juego, postura que mantuvo a lo largo del Descentralizado, tomando Huancavelica, la ciudad del fundador del equipo Ciro Gálvez como su feudo. Su esquema de jugo buscó reivindicar la tradición andina y a toda la gente que la lucha en la serranía peruana, una idea que tiene semejanzas con la propuesta de los etnocaceristas en UPP, solo que sin tanta alharaca y ganas de romper con todo sin un análisis previo, siendo esa falta de alharaqueo y brutalidad lo que no los hizo interesantes para los medios. A la escuadra del muñequito no le importó esta falta de cobertura y siguió disputando sus encuentros con algunas apariciones destacadas como la de su jugador Luis Antonio Mateo, quien puso a la educación como eje central de la idea de juego del plantel. Desafortunadamente los resultados no se dieron y el equipo del muñeco perdió la categoría, bajando a Segunda División (no a Copa Perú como en otros tiempos), por lo que se espera su pronto retorno a la categoría de honor.

19)  SOLIDARIDAD NACIONAL: El más afectado de los grandes perdedores de esta edición del campeonato. Con la credibilidad por los suelos, la escuadra del sol ya venía con serias complicaciones con la baja debido a los pésimos manejos de su líder Luis Castañeda Lossio, quien por haber malgastado las cutras en la Municipalidad y con Comunicore no contó con los medios suficientes para hacer un equipo que vuelva a ganarse el cariño de la hinchada, algo que perdió hace varios años. Aun así, se hizo un esfuerzo sacando lo último que quedaba de las coimas del Metropolitano y se concretaron los fichajes de Rosa Bartra y Yeni Vilcatoma, figuras naranjas, quienes no retribuyeron en la cancha lo invertido en ellas pues la brutalidad las embargó más que en sus épocas fujimoristas y solo atinaban a oponerse al enfoque de género con argumentos que ni el pastor Santana se habría atrevido a propalar. El asunto se complicó cuando la dupla de oro del elenco amarillo empezó a maletearse mutuamente en vez de trabajar en equipo; esto obligó al DT Castañeda a recurrir a Mario Bryce, el guardadito del plantel, de quien se esperaba saque a flote al equipo pero por desgracia, lo único que hizo fue lanzarle un jabón a Julio Arbizu de JPP en un partido en el que para variar, cayeron por goleada. Finalmente, Solidaridad Nacional perdió vergonzosamente la categoría para felicidad del país, principalmente de los limeños que tuvieron que soportar sus obras fuera de contexto. Uno de los más afectados con la baja fue el capitán del equipo Luis Castañeda Pardo, hijo del currupto DT, quien mostró su molestia en todo momento: “Estoy indignado con lo que le han hecho al equipo de mi apá.”, dijo furioso a la prensa. El elenco amarillo, hundido en la tabla y en la miseria política, está por fin en el lugar que merece pero a pesar de esta debacle justificada, uno de sus jugadores dijo a la prensa que Solidaridad Nacional no se cayó, solo se desplomó.

20) PERÚ NACIÓN: Desde el 2018, este cuadro ha tratado de ganar adeptos por medio de estrategias vinculadas a la comunicación actual, las cuales al ser hechas por sujetos que aún utilizan celulares de pantalla azul, tales estrategias salieron tan desastrosas que ahora cada vez que el equipo de iniciales impronunciables ingresa al campo, es sometido a la sorna incansable con la que ahora tiene que lidiar. Mas no todo es risa cuando nos referimos al cuadro de “Pancho” Diez Canseco, ya que varios de sus integrantes tienen demandas e incluso sentencias penales por delitos como apropiación ilícita, tráfico de influencias, alteración del ambiente, usurpación de función pública, etc. al mismo estilo que el equipo de la S o el combinado chalaco. El resultado de todo esto: Una campaña paupérrima, sin saber a qué jugar ni cómo afrontar los partidos, por lo que este club fue uno de los primeros en perder la categoría. Ahora tendrá que afrontar la Segunda, nivel del que ni 20 virales mal hechos en simultáneo podrán sacarlos.

21) CONTIGO: La escuadra menos importante del Descentralizado, formada por PPKausas renegados que se opusieron a la suspensión del torneo. Con un sistema de juego conservador y condescendiente con el statu quo, el equipo liderado por Juan Sheput, el hombre de las mil camisetas, tuvo muy poco que ofrecer a los hinchas con su ratoneo excesivo producto de su conservadurismo, el cual solo se rompía cuando Sheput tenía espacios para hacer juego. Esto no se dio a causa de la mezquindad de su juego por lo que el equipo de la gente decente fue el primer equipo en perder la categoría, situación que repercutió en la hinchada 2 semanas después de consumado el descenso pues muchos seguidores del campeonato ni se dieron cuenta que este equipo estaba participando. Ahora Sheput sin espacios tendrá que evaluar si es pertinente seguir en este equipo afrontando la Segunda o ver si algún otro equipo que defienda el libre mercado esté interesado en los servicios de un experimentado político a favor del sistema.

Conclusiones

·    De esta manera, luego de pugnas, sanciones, suicidios y suspensiones, el Descentralizado Politiquero 2019 pudo concluir en enero del 2020 tras un tramo final cargado de emociones tanto en la parte alta como entre los equipos que estuvieron atentos a la valla de los promedios.
·     La tabla final nos dio 6 clasificados a torneos internacionales, los cuales representarán al país a nivel continental. Se espera que hagan un papel digno en sus respectivas llaves y que ningún equipo llegue a hacer 0 puntos, como ha ocurrido en años anteriores.
·        Tal y como lo señalaron las bases, se tuvo que ampliar el número de equipos participantes de los play-offs por la permanencia debido a la excesiva cantidad de clubes que no pasaron la valla de promedios.
·   La escuadra de Fuerza Popular fue excluida de participar en la Copa Sudamericana Electoral por sus vínculos con la constructora Odebrecht, razón por la cual aparte de abandonar su clasificación, deberá pagar una indemnización de 10 UITs, razón por la cual tendrá que realizar nuevos cócteles, ahora bajo la supervisión del JNE y organismos internacionales. Para que no digan que existe represión, las ceremonias podrán ser amenizadas por Factor K, quienes tendrán que entonar temas en favor de la cárcel para Alberto y Keiko Fujimori, bajo amenaza de arresto.
·   En vista de sus disparatadas acciones a lo largo del campeonato, los jugadores Orestes Pompeyo (Podemos Perú), Mijael Garrido-Lecca (APRA), Rosa Bartra (Solidaridad Nacional), Renzo Ibáñez (APRA), Yeni Vilcatoma (Solidaridad Nacional), Julio Guzmán (Partido Morado), Lucía Alvites (JPP), Virgilio Acuña (UPP), Julio Arbizu (JPP), Mauricio Mulder (APRA) y Luis Castañeda Pardo (Solidaridad Nacional) serán sancionados con 2 fechas para el inicio de la temporada 2020. La sanción no se les impone por faltas graves al reglamento ni usurpación de funciones, sino por imbéciles. Se procederá a notificar el castigo a los involucrados.


Palabras finales


Después de todo lo acontecido, solo queda estar a la expectativa de lo que pueda suceder este 2020. Por lo pronto, toca ahora saludar los resultados efectuados, en los que la hinchada a través de su apoyo ayudó a la definir la situación de los equipos de la competición, desde qué equipo hizo los méritos para ubicarse a la vanguardia de la tabla así como también qué equipos se hicieron merecedores del repudio general de la afición. El voto popular, en esta ocasión más consciente que otras veces, lo decidió así.