miércoles, 7 de agosto de 2019

Confrontando el paradigma


Por Luis R. Carrera

“¿Y tú que haces con esa camiseta?” “¿Qué tú no eras de Alianza?” “¿Negro y de la U?” Por años he sido abordado con este tipo de cuestionamientos cada vez que confieso mi hinchaje y aún en estos días me encuentro con las mismas expresiones de sorpresa y, en algunos casos desconcierto, de años atrás. Por lo visto, mi color y la camiseta que me pongo no guardan relación para algunos.
Esta situación ha generado incomodidad en muchas personas que como a mí, se les puso en tela de juicio su preferencia futbolística por cuestiones fenotípicas, actitud por demás errónea y prejuiciosa que, si bien posee un fundamento endeble, se puede llegar a comprender. Por muchos años ha sido inculcado en el imaginario popular que solo un equipo en el Perú es el difusor exclusivo de lo afroperuano en el Deporte rey. Diarios, programas televisivos, chistes y hasta el entorno familiar nos han bombardeado con una infinidad de frases y conductas que direccionaban a un mismo mensaje: Eres negro, entonces tienes que ser de Alianza. Esto a raíz de la cantidad de jugadores afro que el compadre empezó a congregar en los años 20, circunstancia que lo convirtió para la opinión pública en el abanderado de una identidad con la cual (es necesario aclarar) no nació.
Sería a partir de aquel primer clásico de 1928 y la dicotomía que los medios crearon (Blanquitos: U – Negros: Alianza) que estos pensamientos respecto al hinchaje y el color de piel se volvieron ley.  Mas si seguimos analizando la historia de este enfrentamiento y el devenir de ambos clubes, podemos darnos cuenta que la esta división socio-deportiva planteada hace más de 90 años perdió rápidamente validez objetiva, pero a pesar de ello sigue rondando nuestras subconscientes hasta el día de hoy, debido a la efectividad de los agentes de difusión ideológica mencionadas líneas arriba.
Ante esta situación, es más que necesario romper con la idea que las afirmaciones que hemos oído en la vida cotidiana han sentenciado especto a la carga étnica en el fanatismo por un equipo pues, si bien es cierto que el clásico rival posee mayoría de hinchas afroperuanos respecto a otros equipos, estos también llevan entre sus fieles a fanáticos negro, zambos, mulatos, etc. que acrecientan el nivel de afición de cada club y enriquecen la multiculturalidad en cada barra, factores presentes en la “U” pero que en algunas ocasiones han sido dejados de lado al momento de retratar la historia del equipo más grande del Perú.
Para romper con los paradigmas raciales que se nos han impuesto y que a la fecha continúan con cierta vigencia, solo basta con repasar la historia del club. Era el año 1933 y la Federación Universitaria de Fútbol se convertía en el Club Universitario de Deportes y se desligaba de todo vínculo con San Marcos para ejercer como una institución autónoma y de alcance nacional, algo que venían gestando desde antes del cambio de nombre con la inclusión de los hermanos Fernández. Fue así que los sectores populares pudieron tener acceso al equipo merengue, algo que le permitió a Félix Sayers entrar a la U y convertirse de esta manera en el primer afroperuano en vestirse de crema, en pleno auge del Rodillo blanquiazul. Por ser el primer jugador negro en ponerse la casaquilla de Universitario antes que la del rival de enfrente le valió muchas críticas por parte de la opinión pública y ataques dentro de la cancha, pero eso en vez de amilanarlo, le dieron mayor fortaleza para afianzarse como medio titular y salir campeón en 1934.   
Félix Sayers abrió sin proponérselo, una puerta para todos aquellos descendientes de la Diáspora Africana que quisieran integrar las filas de Universitario. Fue así como le sucedieron jugadores de la talla de Juan Honores, arquero ascopano campeón con la “U” y la selección nacional, Pablo Pasache figura crema y de Colo Colo, Jacinto Villalba, el internacional wing que paseara su fútbol por Argentina y Colombia, Maximiliano Huapaya, aguerrido mediocampista baluarte del primer bicampeonato crema, Walter Ormeño, otra figura internacional surgido de nuestro club y Rufino Valdivieso, recio defensa venido de Cañete, quienes en la década de 1940 se consagraban con títulos en tienda merengue y al mismo tiempo hacían frente al prejuicio étnico ya establecido en aquellos años.
Las décadas del 50 y 60 no harían más que seguir desestabilizando la idea que profesaba que un jugador negro no debía vestirse de crema pues aparecerían jugadores cuya tez no impediría que se convertirían en ídolos del club. Aquí tenemos al legendario Dimas Zegarra, el histórico arquero que defendiera por 14 años el arco merengue y que a la fecha es una leyenda viva del club, Segundo Guevara, goleador cusqueño que sucediera a “Lolo”, Ismael Soria, lateral derecho que vendría de Colombia directamente a jugar por la “U”, Joe Calderón y Germán Colunga, quienes eligieron reforzar al equipo antes que otros clubes, Humberto Arguedas, volante rimense que sería uno de los iniciadores de la época dorada del club, Alejandro “Pelé” Guzmán, ariete chinchano surgido de nuestras canteras que deleitaría a la hinchada de antaño con sus goles y aterrorizaría al compadre en los clásicos que disputó, Víctor “Kilo” Lobatón, puntero izquierdo chinchano al igual que Guzmán y que se convertiría en el amigo inseparable del gran “Pelé”, con quien aparte de dejar en alto el nombre de Chincha y campeonar con la crema en el pecho, fue asiduo visitante del barrio de Malambo en el Rimac, símbolo de la cultura afroperuana.
Otros distinguidos integrantes del plantel de Universitario de este periodo que pasarían a los años 70 fueron Enrique “Ronco” Rodríguez, recordado puntero que nos diera el triunfo en cancha de River en esa Copa del 67, Pedro Gonzales, el lateral derecho mundialista, Félix Salinas, corajudo defensor proveniente de Aucallama, otro bastión de la negritud peruana, Fernando Alva, padre de un recordado jugador como lo es Piero Alva, y cómo pasar por alto a uno de los símbolos de Universitario en toda su historia: Héctor Chumpitaz, capitán, baluarte, ídolo y figura distinguida de la “U”, quien defendiera con honores nuestra divisa y la camiseta de la selección peruana alcanzando logros con ambas escuadras. Luego vendrían otros estacados jugadores como David Zuluaga, “Pichicho” Benavides, Enrique Mendoza, Eduardo Rey Muñoz, Leo Rojas, el recordado Samuel Eugenio, Andrés “Balán” Gonzales, Jesús y Freddy Torrealva, Octavio Vidales, Ricardo Bravo, Eddy Carazas, Piero Alva, Gregorio Bernales y muchos otros jugadores que a lo largo del tiempo nos han demostrado que el color de piel no es un factor determinante al momento de elegir un equipo.
Pero el aporte afroperuano a Universitario no se limita únicamente al plantel de jugadores. Diversas áreas de la institución se han nutrido del trabajo incansable de ilustres personajes descendientes de congos, angolas y mandingas que al igual que los personajes ya mencionados, priorizaron el amor por el club que los entredichos de la gente. De esta manera, han defendido al club, desde sus respectivos espacios, personajes ilustres como Don Guillermo Apesteguía, guardián del estadio “Lolo Fernández”, Doña Margarita Arizaga, la cocinera oficial de la “U” por varias décadas, quien pese a ser tía de Teófilo Cubillas, expresó con firmeza su hinchaje por Universitario, Hermes Zolezzi, afamado utilero del club que ha acompañado a distintas generaciones de jugadores, quienes están completamente agradecidos con los servicios prestados al equipo del popular “Monito”. Y cómo olvidar que desde la tribuna también se ha podido hallar herencia afroperuana al servicio del club, pues es necesario sumar a esta amplia lista al “Negro Bam Bam” célebre integrante de la Trinchera Norte que en la década del 90 contribuyó a que esta barra popular se convierta en la más grande del Perú.
Por todo lo expuesto, queda claro que en estos días está de más ponerse a cuestionar el hinchaje de otros solo por sus facciones o su color, mucho menos en un club como la “U” que desde sus primeros años se encaminó a ser una institución que albergara a todas las sangres dentro de su inmensa hinchada, cosa que logró tanto en la cancha como en la tribuna. Nuestra historia así lo demuestra.

martes, 6 de agosto de 2019

Lado A y Lado B


Por Luis R. Carrera

El presente solsticio de invierno es quizá el más dinámico que hayamos podido vivir en los últimos tiempos. Una serie de eventos, unos agradables y otros desafortunados, se han ido sucediendo desde el mes de julio y las repercusiones de cada uno de ellos le ha dado un toque por demás particular al invierno 2019 en lo que respecta a nuestro alicaído, pero a la vez variopinto acontecer político. Esto se debe a que diversos hechos nos han permitido conocer más aspectos de los que creíamos saber en ambos terrenos, pues la eterna disputa entre Congreso y Ejecutivo, los descuidos de este poder estatal hacia el resto del país nos han brindado un sinfín de novedades que por un lado dieron inesperadas alegrías a la población, pero al mismo tiempo el sinsabor de que aún quedan cosas que no deben repetirse. Así fue que pudimos comprobar que la cosa a nivel de poderes del Estado tiene, cual casette noventero, su lado A y su lado B.

Lo primero con lo que nos llegamos a encontrar es la eterna pugna que el Ejecutivo y el Congreso vienen disputando desde que Pedro Pablo Kuczynski asumió el poder, para descontento del bloque fujimorista, el cual demostraría que la táctica de comprar votos en todas las regiones no había perdido vigencia desde el gobierno del reo Alberto y fue así como logró ganar la mayoría parlamentaria en el ya lejano 2016. Estas tensiones entre ambos poderes del Estado han sobrevivido un indulto humanitario, la renuncia de PPK, los destapes en la CNM, el caso Odebretch y todos sus coludidos, la anulación del indulto, el encarcelamiento de la hija del dictador y el suicidio del ladrón García, llegando a su punto culminante con la elección del flamante presidente del Parlamento:  Pedro Olaechea, un político de poca tradición que es reconocido más por abandonar la bancada que lo hizo famoso que por algún logro destacado, aunque su pasado en la CONFIEP ya nos va pintando la orientación de Pedrito en estas lides.

No se haría mayores conjeturas en torno a esta elección, pero una vez que se revisa qué bancadas le han dado su respaldo, el panorama vuelve a ensombrecerse, pues la lista por la que postuló estuvo conformada por la nueva agrupación Contigo (formada por PPkausas disidentes), más las 2 facciones del fujimorismo moderno. El triunfo de Olaechea trajo una felicidad indescriptible en Fuerza Popular, aún con mayoría parlamentaria pese a las deserciones, y un sentimiento de preocupación e indignación en el resto del país, sensaciones que mellaron más en la población coherente al ver que las primeras declaraciones del recientemente electo presidente sentenciaba con todo el orgullo del mundo que apoyaba una reducción del sueldo mínimo en vista de que según él, S/. 850 era mucho para las montañas y la sierra. No contento con este derroche de centralismo, pocos días después declaraba muy alegremente que la peluquería era el único lugar onde la mujer se sentía plena. Estos fraseos extraídos del Oncenio de Leguía, más su ya conocido vínculo con la tan tolerante gentita de “Con mis hijos no te metas”, solo nos hacen avizorar un mandato congresal poco más que terrorífico en más de un aspecto.

Pero no todo está perdido en estos días. Si hay alguien que ha sabido ingeniárselas para trollear al contingente fujimorista, ese ha sido Martín Vizcarra. Desde que se mandó con su proyecto de reforma política en su discurso por 28 del año pasado y a posterior concreción del referéndum que nos permitió expresar nuestro rechazo en bloque a la Fuerza N° 1 (César Hinostroza dixit), el otrora gobernador de Moquegua ha logrado hacerle el pare a la prepotencia naranja y de paso, ganarse el cariño de la gente pues ha podido canalizar este sentimiento popular de animadversión hacia el fujimorismo (además de tener presente que fue en su gobierno que se puso al descubierto la corrupción de los magistrados y se encarceló a políticos que todo el mundo quería ver tras las rejas) y le dio al pueblo lo que quiere ver: reformas y ataques mortales al fujimorismo. Y con este nuevo y sombrío panorama, Vizcarrita tenía la formula precisa para contratacar. 

Fue así que este 28 de julio, en medio de un discurso casi monótono y somnoliento, lanzó la pegada: la presentación de un nuevo proyecto, ahora de reforma constitucional, que señalaba adelantar las elecciones para el 2020, esto como respuesta a las intenciones del Parlamento de querer mantener la inmunidad parlamentaria, pese a haber sido ese punto rechazado por la ciudadanía en el referéndum de diciembre. Este proyecto, que significaría la partida del presidente y todos los congresistas antes del 2021, descuadrando de esta forma, todo intento de la oposición por aferrarse a un cargo que desde que lo asumió, le quedó grande. Por supuesto que Fuerza Popular y el APRA, su más fiel aliado, pusieron el grito en el cielo, al igual que algunas bancadas con menos historia e identidad que la San Martín en la Liga 1, tal fue el caso de Acción, Republicana, Contigo y alguno que oreo “independiente_” con ansias de poder. Pero Vizcarra, tribunero como él solo, sentenció su propuesta con un solemne “¡El Perú primero!” que le hizo merecedor del aplauso de buena parte del Congreso y de la población en general. Se esperan reacciones naranjas post berrinche por lo que aún no hay algo que celebrar, pero al menos queda el recuerdo de los rostros desencajados de Salaverry y todo el bloque naranja en estas últimas Fiestas Patrias.

Podría decirse que lo expuesto líneas arriba es la consagración del gobierno de turno frente a un grupo político que aprovecha su dominio del Parlamento para seguir estancando al país y por ende, el Perú resurge tras este triunfo de Vizcarra sobre el fujimorismo, pero eso sería volver a dejar de lado lo que ocurre fuera de Lima, donde la situación no está para celebraciones. Basta con recordar que este verano la comunidad de Fuerabamba de Apurimac protestó contra la empresa MMG Limited y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones por la irregular posesión de una carretera comunal entre Cusco y Apurimac para transportar mineral que contaminaba la zona.

Sucedió que el consorcio Minerals and Metals Group (MMG), le compra el proyecto minero Las Bambas a Glencore Xtrata, y ya posesionada con esta adquisición, cambió la construcción del mineroducto previsto para en vez de ello, emplear la carretera de carácter comunal que inicia en el fundo Yavi Yavi y que era de uso de la comunidad de Fuerabamba, para transportar el mineral sin tanta complicación. Aunque la complicación llegaría de todos modos, pues se generaría un nivel de contaminación que afectaba directamente a la comunidad mencionada, atentando contra su área de trabajo y residencia. Fue por ello que, al no ser escuchados por las autoridades, la comunidad optó por tomar posesión de esta carretera en señal de protesta por los daños causados a su medio ambiente, la detención de sus asesores legales, además de señalar irregularidades por parte del gobierno al momento de emitir la autorización para el uso de la carretera que terminaron favoreciendo a la empresa. Esta medida de lucha tuvo una duración de casi 2 meses, tiempo en el que la población de Fuerabamba recibió tanto el apoyo de agrupaciones políticas y ecologistas, así como el reproche por distintos medios de comunicación  “líderes de opinión” que trataron de hacernos entender lo revoltosos y enemigos del progreso que eran los integrantes de la comunidad, así como lo mal que se ve que se ande causando alboroto, una mala imagen para la prensa, entre otras frases que a los fuleros de la CADE les gusta leer en las noticias.

Una situación similar ocurre ahora en la provincia de Islay. Resulta que desde el año 2009, la minera mexicana Southern Cooper Corporation planeó un proyecto de extracción de cobre en la provincia arequipeña mencionada a través de 2 yacimientos: La Tapada y Tía María. Es con este último yacimiento con el que se da el problema, pues para su funcionamiento se tiene pensado tomar el agua del río Tambo, hecho que involucra a la población de distintos valles cercanos que tienen como actividad principal la agricultura, la cual se verá afectada por la contaminación que se puede generar en las aguas de este río. Ya en 2011 hubo un primer levantamiento de la población en contra de este proyecto, acción que se vio respaldada por las 138 observaciones que la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) realizó al Estudio de Impacto Ambiental de la minera. Se redacta un nuevo EIA en 2013, el cual ya estaba caducando cuando el pasado 9 de julio, el Ministerio de Energía y Minas aprobó el proyecto.

Esta aprobación no ha hecho otra cosa que dar inicio a la tercera jornada de protestas por parte de la población (hubo la primera en 2011 y una siguiente en el 2015 con un saldo de 3 pobladores muertos), la misma que dio inicio la quincena de julio y que cuenta con el respaldo del presidente regional de Arequipa, quien ya tildó de traidor a Vizcarrita, el mismo que hoy es vanagloriado en Lima por dejar in palabras a la bancada fujimorista en su propia cancha (o sea el Parlamento) pero que más allá de eso, tiene una larga lista de pendientes en distintos sectores del Estado que tendría que agilizar si no quiere pasar del aplauso de la hinchada a las inclementes pifias en menos tiempo del que piensa, más aún cuando se sabe que Southern tiene antecedentes de contaminación ambiental en Moquegua y Tacna. Y, sobre todo, debe actuar con el mayor tacto posible ahora que se ha iniciado un paro en todo Arequipa en señal de respaldo a Islay, pues por más que los medios se cansen de anunciar el destino apocalíptico que le espera al país, Vizcarrita tiene que actuar sin guiarse de comentarios ni titulares alarmantes si quiere que el sur no se levante, como lo ha hecho tantas veces.

Como se ha podido apreciar, hay motivos para creer que las cosas pueden cambiar dentro de algunas instancias (el lado A de la coyuntura) como el Legislativo, hoy capturado por las huestes fujimoristas, pero lo que en el Congreso ocurra de nada servirá si es que las tensiones fuera de la capital (el lado B del actual contexto) se siguen prolongando en perjuicio del sector primario-exportador y las poblaciones sobre las que este rubro de la producción intenta ejercer. Todo dependerá de que el Ejecutivo preste más atención a las demandas del indómito sur en detrimento de la persistente agenda de la CONFIEP.








miércoles, 30 de enero de 2019

Sono Radio, aparta de mí este cover



Por Luis R. Carrera

Para nadie es un secreto que la producción musical se hunde cada día más en una eterna decadencia y la desarrollada en el Perú no podía ser la excepción. Lo comercial ha desplazado todo aspecto artístico y son los encargados de distribuir lo hecho en los estudios quienes deciden qué se difunde y qué no (Una suerte de Neoliberalismo en Fa sostenido). Esto no es una queja ni un lamento por las atrocidades del sistema que nos rige, pues es el contexto en el que nos manejamos y que lamentablemente nadie ha hecho algo realmente efectivo para contrarrestar sus efectos. Es solo una apreciación sobre cómo nuestro aporte artístico se ve afectado en estos tiempos.

A lo largo de los años, el Perú ha desarrollado una serie de condiciones para brillar con luz propia en lo que a música se refiere. Desde aquellos pobladores de Caral que tuvieron la idea de fabricar y soplar unas flautas de hueso hasta los cuartetos urbanos que improvisan rimas desde el último cambio de década, esta tierra bendita ha sido un espacio de producción y creatividad constante en muchos ámbitos de la vida, entre ellos la música, aspecto en el que me voy a enfocar.




Principalmente en el siglo pasado, artistas nacionales recibieron la influencia de lo creado en otras tierras. Estos ritmos foráneos eran asimilados por distintos músicos peruanos que inmediatamente ponían de lo suyo para darle a los acordes aprehendidos una identidad propia. Ocurrió con las distintas sonoras influenciadas por la Matancera cubana, con los rockeros de garaje que le dieron nuevas esencias a lo traído de Occidente, con los grupos setenteros que pusieron el toque nacional a la cumbia colombiana, lo mismo que con las agrupaciones salseras que consumieron lo elaborado en Puerto Rico y Nueva York. Todos ellos tomaron como ejemplo lo de afuera y le darían un estilo propio que, por más que se oyeran arreglos que obviamente no eran de aquí, el público identificaba el toque blanquirrojo en cada arpegio ejecutado.




La salsa, como ya se ha mencionado, no estuvo exenta de esta asimilación artística. De ahí que un Alfredito Linares, un Aníbal López, un Melcochita, una Sociedad de Barranco y hasta un Camagüey nos hicieran pasar buenos momento apreciando soneos y descargas que aparte del vacilón respectivo, nos daban la oportunidad de sentirnos identificados con temas que tomábamos como nuestros, actitud que nos dejaba un carácter emancipatorio como el que tuvieron los hijos de migrantes boricuas que dieron forma a la salsa en las calles de New York.



Para desgracia de todos, este panorama tan reconfortante y alentador se ha ido desvaneciendo durante la presente década. Como se dijo al inicio, el sistema que nos rige en estos días se mantiene gracias a individuos que poco o nada les importa mantener una identidad o representatividad de la población en general. La venta y ganancia a los mayores niveles posibles son los únicos objetivos que el libre mercado ha impuesto y el mundo de la música ha tomado la directiva de la mejor manera. Para no ir tan lejos: esta dinámica comercial ha aniquilado la capacidad creadora de Shakira y Carlos Vives y en el caso de la salsa, este ritmo está cada día más unido al reguetón, género que se ha prestado con facilidad a la proliferación de limitantes creativas, que hoy imperan cómodamente en el espectro musical.

No es malo pensar en una estrategia de venta o dirigirse a un público en particular tras un estudio de mercado previo, pero si esto implica anular por completo la creatividad del artista, la situación pasa a ser un problema. Es el caso de la salsa en el Perú, pues en los últimos años de la década en curso, hemos notado que los representantes de este género en el país han dejado de hacer algo nuevo para sus seguidores. Los salseros nacionales de estos tiempos únicamente se han limitado en repetir un tema conocido tal cual fue escrito en su momento, reduciendo el toque peruano a un par de guapeos sacados de la salsa cubana que ayuden a identificar al cantante de turno.



Para comprobar lo mencionado, basta con encender una radio y sintonizar emisoras como Panamericana o Radiomar para tener toda una variedad de ejemplos que sustenten el reciente problema, ejemplos que se traducen en cantantes y orquestas. Vemos cómo un grupo que se hace llamar La resistencia salsera del Callao, tras un indescifrable nombre, no se cansa de grabar homenajes a más no poder, posponiendo cada día más un estreno propio. Notamos también a una Yahaira Plascencia, pintoresca muchacha que haga lo que haga, jamás será una digna representante del Rimac. Desde Huacho llega César Vega, talentoso sonero que desperdicia su talento en covers, del mismo modo en que lo hace la Resistencia salsera. 



Pero quien destaca por sobre los demás en esta dinámica es el afamado Josimar, quien con su Yambú cargado de Copyright se ha dedicado todo este tiempo a buscar distintos métodos de versionar salsas, cumbias, baladas y bachatas sin importarle que un considerable sector de la audiencia esta cerca de considerarlo el César Acuña de la salsa. Muy por el contrario, ha decidido denominar como “Salsa perucha” a toda esta retahíla de éxitos ajenos, algo que ha motivado a todos los salseros involucrados a considerar como propios los temas versionados que presentan en “La Casa de la salsa” o algún otro espacio en donde los contraten.



Esta situación me preocupó al ver que desde el 2015 en adelante la dinámica se agravaba pues hasta ese año consideraba a Bareto como los únicos exponentes del cover constante en la música peruana. Grande fue mi sorpresa al notar que, para estos días, la producción musical peruana ha impulsado el cover más allá de la salsa o la fusión. La cumbia, nuestro último bastión de originalidad para público a gran escala, ha sucumbido ante esta costumbre de producir covers al menor descuido. Si bien se siguen creando canciones en este género, no podemos pasar por alto los homenajes de Corazón Serrano o cualquier orquesta manejada por un Yaipén a la cumbia de antaño, cosa que en un primer momento no está mal, pues por último, todo artista en algún momento ha utilizado este recurso pero, de todos modos se corre el riesgo de caer en la misma inercia por la que atraviesa nuestra salsa e incluso el rock en algunos pasajes, pues si esta práctica se mantuviese también en este ritmo, muchos fanáticos podrían llegar a creer que “Viento” o “Eres mentirosa” fueron escritas hace un par de años.



Pero no todo es culpa de los intérpretes, claro está, pues ellos no tienen la última palabra al momento de publicitar lo grabado. Aquí es que entran a tallar los empresarios musicales quienes, completa y gustosamente adoctrinados por el Mercado, solo ven con buenos ojos aquello que les pueda generar la mayor ganancia posible, y qué mejor elemento para ello que la recreación de temas exitosos de hace 30 años. Estos inescrupulosos seres junto con los dueños de discotecas y establecimientos semejantes han extirpado de sus respectivas consciencias todo rastro de valoración por el ingenio y creatividad artística para dar paso a lo seguro y beneficioso para sus bolsillos. 



Este círculo vicioso se cierra con la complicidad de las radios de Frecuencia Modulada que solo se limitan a difundir lo que vende sin tener reparo en ver si habría alguna manera de romper con esta cadena. Son estas algunas de las razones por las cuales no se promociona a ninguna agrupación salsera con repertorio propio desde el N’Samble del 2011 y muy por el contrario, no se presta atención a un Sabor y Control que no se cansa de dar muestras de creatividad constante o se excluye a un Ray Callao que sería valorado en cualquier otro mercado o estudio. De igual modo ocurre con la cumbia, donde solo se permite el contenido nuevo si es que las canciones tratan sobre relaciones triviales u hombres “pisados” y sobre todo, si estas canciones son interpretadas por cantantes vinculados a la farándula local. Porque sí, la televisión peruana también cumple un rol en este aniquilamiento masivo de creatividad.


Por todo lo dicho, no queda más que iniciar una búsqueda por cuenta propia de propuestas que realmente aporten al desarrollo de la música en el país, pues hoy más que nunca necesitamos recuperar la esencia de una identidad propia en todos los aspectos. Solo así podremos tener la seguridad que el arte local podrá prevalecer como lo hizo en otros tiempos y de esa manera dejaremos de creer que lo que se tiene que imponer en este aspecto son los conciertos de Josimar cantando éxitos popularizados antes que el Fujishock. Y de paso, quedará esperar que al menos se siga cumpliendo con los pagos por los derechoss de autor y luego de ello, confiar en que en algún momento se decidirá por dar paso a las nuevas composiciones para alegría del público y sobre todo, de los propios encargados de la difusión artística pues ya no habría tanto gasto innecesario por los derchos mencionados. Solo así se podrá creer que es posible volver a los tiempos gloriosos de MAG o Sono Radio y así, recuperar aunque sea un cachito de fe en la humanidad.




lunes, 31 de diciembre de 2018

"Compare', tengo un sueño": Martin Luther King Jr. con esencia peruana



Por Luis R. Carrera

Como cada mañana, el reverendo Martín Lutero Rey salía a supervisar que las cosas marchen correctamente en la iglesia bautista que había inaugurado a la espalda del Parque Universitario. Desde allí había empezado a alzar su voz de protesta contra la exclusión y a predicar por la igualdad y tolerancia entre todos los peruanos, un sueño que traía consigo desde el día en que no dejaron a sus padres inscribirlo en Los Reyes Rojos bajo el pretexto de las vacantes limitadas. Y es justo a esta hora del día en que empiezan las dificultades para este luchador social, pues siempre tiene que esperar a tomar el cuarto o quinto carro de su línea pues los primeros carros siempre les cierran la puerta (por si acaso según los cobradores). Pero esto no bajonea al buen Lutero Rey ya que tiene la certeza que algún día esto va a cambiar.

En su iglesia siempre alienta a sus fieles a reclamar por sus derechos y exigir un trato igualitario, haciendo énfasis sobre aquellos que al igual que él, recibieron 30 apodos por año debido a su color de piel, fueron impedidos de entrar a las jugueterías de Ripley cuando niños y a la fuerza se les intentó poner una camiseta de Alianza. Es con esta parte de su congregación con quienes logró hacer un trabajo más articulado pues notó como todos se esmeraban por reivindicar otros sectores sociales del país, pero se hacían los tercios cuando él exigía que también colaboren con la población afroperuana. Por tal motivo vio que era necesario sumar todas las fuerzas posibles para la lucha que venía emprendiendo y decidió recorrer distintas zonas del Perú para difundir su mensaje contra la segregación.

Su recorrido por el país tuvo resultados algo dispares. Tuvo éxito en el norte del país pues la gentita de Yapatera, Zaña y Cayaltí no dudó en sumarse a las filas del Dr. Lutero pero a medida que fue bajando a las demás regiones las cosas se le complicaron. En Huaraz fue interceptado por Pepe Mallqui, quien aparte de no tener la mínima intención de oír sus arengas, le propuso sumarse a la filas del Sport Ancash para hacer una dupla maldita con “Drogba” Carillo pues el dirigente le veía condiciones innatas, algo que el buen Martin rechazó y en respuesta convenció a Carillo y de yapa  Víctor Cartagena de unirse a la lucha. Encabezó una marcha en Huancayo, la misma que tuvo que interrumpir cuando la población local en vez de apoyar la causa le pedía que se cante una del Chivillo de los Andes. Intentó reclutar a unos haitianos instalados en Puerto Maldonado, pero tuvo que huir cuando Migraciones creyó que él también era un ilegal del país caribeño y ni porque les mostraba su DNI recién actualizado creyeron en su nacionalidad peruana.

Y fue entonces que cuando creía que su lucha era inútil y le venían a la mente sus recuerdos de juventud (aquellos que le hacían rememorar las veces que le cerraron las puertas de Gótica y Agustín Merino lo cabeceó con el sueldo), llegó a un lugar en el que se sintió más cómodo que nunca. Luego de un arduo viaje por el país, Martín Lutero Rey había llegado a Chincha y no podía estar más feliz. En esta ciudad, la mayor parte de los vecinos comprendían su reclamo y los motivos de las protestas que había estado liderando y poco a poco todo el pueblo chinchano se unió con él en una sola fuerza y decidieron apoyarlo en todo, aunque no supiera bailar panalivio. Fue así que pudo unir a todo El Guayabo, Sunampe, Grocio Prado, El Carmen, Tambo de Mora, etc. en busca de la reivindicación total y una búsqueda del respeto a la igualdad y los derechos civiles que tanto habían reclamado entre cada tonada de Don Amador. Lutero Rey, con el espíritu renovado, subió con todo Chincha a su lado y hacia el vecino Cañete, donde tuvo similar éxito, salvo por un sector de Imperial que le guardó cierto recelo tras haber rechazado una porción de curruñau. Fue aquí que, inspirado en todos aquellos que lo venían siguiendo y los muchos otros a los que faltaba transmitir el mensaje, proclamó su famoso discurso “Yo tengo un sueño” frente a la imagen de Santa Efigenia. Todo el sur chico estaba con él y la movida pintaba para algo más grande.

Lamentablemente, en su afán de lograr una revolución en tiempo record cometió una acción osada y al mismo tiempo apresurada: Volver a Lima. Lutero creyó que su resistencia pacífica tendría el mismo efecto que en otras ciudades pero como nadie es profeta en su tierra, sus acciones no tuvieron las repercusiones esperadas. Al ser ya una figura influyente del país, fue invitado a distintas entrevistas en los medios, donde los resultados volvieron a ser dispares. En las instalaciones de Latina pudo trolear a Mijael y Aldito, quien intentó hablarle en yoruba, pero no tuvo la misma suerte en otros canales. En América, Sol Carreño no dejó que termine sus intervenciones porque aparte de insinuar un posible vínculo suyo con Boko Haram, le preguntó unas 3 veces si podía hacer una fuente de ranfañote para una transmisión en vivo. En los pasillos del mismo canal, tuvo la desgracia de encontrarse con Gisela, de la que tuvo que escapar como pudo antes de que lo ponga a bailar con Angie Arizaga o animar al lado de Choca, quienes en todo momento mostraron un total desconocimiento de la lucha del Dr. Rey pues no había aparecido en Esto es Guerra.

Ante tamaña injuria, el buen Martín decidió ir a las calles como lo había hecho antes pero las repercusiones no fueron las deseadas. Marchó con su contingente por las calles del centro de Lima donde inicialmente la población capitalina parecía mostrarle su apoyo, más cuando Lutero les dijo que la manifestación no era para un festival de cajoneo, fue abandonado en el acto. Lograba percibir con cierta indignación algunos comentarios que aunque lejanos, fueron percibidos por el reverendo: “Negro por las huevas” decían unos, “yara no nos vayan a cuadrar" decían otros, "ni parece de Chincha este gil”, a lo que Martin respondía: “Soy barranquino, huevonazo”.

Pero este gran activista no se rendía y continuaba emprendiendo su lucha contra la discriminación. Luego de tener relativo éxito en el Rimac, La Victoria y Barrios Altos, fue alcanzado por un colectivo que se decía progresista y que ofrecía apoyar la causa del reverendo Lutero Rey, quien se sintió halagado por tal iniciativa hasta que sus allegados le dijeron que “los blanquiñosos estos ya están diciendo en sus redes que la lucha ahora es de ellos porque conocen todo sobre la lucha social y no sé qué tanta vaina. Mira cómo ya están tuiteando esos huevas en vez de ayudarnos con las banderolas”, por lo que rápidamente la batuta la tomaron quienes realmente debían hacerlo y a nombre del reverendo Lutero, dejaron a un lado a los integrantes del colectivo con una reverenda sacada de mierda.

No pasó mucho tiempo para que sus reclamos se expongan con mayor fuerza, situación que solo puede conducir a una cosa en esta villa (ya ni interesa cuantas veces) coronada: El encasillamiento al por mayor. Al cabo de unos meses, Martín Lutero Rey y toda su gente era tildados de resentidos sociales, rojetes, vagos y terrucos, siendo caseritos en todas las portadas del Grupo El Comercio. Y así volvieron los calificativos, desde “¿estos vagos no tiene otra cosa que hacer?”, pasando por “ya que los contraten en un equipo pa’ que  jodan” hasta el sentenciante “son negros porque quieren”. Y como si no bastara con estas contrariedades, al poco tiempo surgió un grupo extremista que ya venía gestando de tiempo atrás su aparición y ahora con estas protestas vio el momento oportuno para entrar a la escena. Fue así como la resistencia del gran Lutero Rey se vio muchas veces boicoteada por los atentados del Ku Klux Markham, agrupación extremista y segregacionista financiada por hijos de hacendados expropiados durante la Reforma Agraria que se propuso eliminarlo luego de ver cómo el Dr. Lutero salió airoso de una confrontación con tuvo con Jaime Bayli en la puerta de Latina, donde el periodista insistía en preguntarle por los presidentes de distintos países.

Pero para tristeza de muchos, un integrante de Ku Klux Markham logró infiltrase en una manifestación suya en el Cono Sur y le disparó desde el Puente Atocongo acabando así con la vida de este gran luchador social. El hecho repercutió en todos los medios, los cuales ahora le rendían homenajes tanto al reverendo como a su congregación la que actualmente, al mismo tiempo que enaltece la imagen del reverendo, trata de hacer todo lo posible porque no se llegue a dar una desgracia mayor al atentado del doctor: Tondero Producciones ya tiene todo listo para rodar la película en homenaje a Martín Lutero Rey con Giovanni Ciccia como protagonista. Hasta el momento, la iglesia bautista ha logrado frenar todos los intentos de la productora por grabar el filme pero tendrán que redoblar esfuerzos si quieren ponerle fin a la jugada. Una nueva lucha había comenzado.


viernes, 30 de noviembre de 2018

Patriarca de los múridos



Por Luis R. Carrera

Desde que empecé a tomar conciencia de este mundo y, muy en especial, del país en el que me había tocado anclar, supe que no eras un personaje notable ni mucho menos un ejemplo a seguir. Aquellos días de otoño del ’93 en el que percibía cómo iba mi entorno a través de los pocos medios que andaban a mi alcance por esos años, aprendí a tenerte animadversión, rechazo, repudio y todo aquello que se asemeje. Y no era para menos. Hacía tan solo 3 años atrás había concluido quizá un gobierno que en lo referente a lo económico y social hacía que los inicios del Primer Militarismo sean vistos como un modelo de estabilidad. Para el momento en que aprehendía esas nociones de tu persona, tú ya andabas por tierras colombianas salvaguardado en tu primer asilo político, ese que ahora intentas repetir.



Fueron pasando los años y cada vez aprendía más de tu pasado. Ya me había enterado de las colas que mis familiares se vieron obligados a hacer por obra y gracia de tus medidas económicas, había recibido ya noticias de los dólares MUC y ya sabía quien iba en el billete de 500 intis y aprendí a tenerte más rechazo que el que ya había generado en mi pre-infancia. Por estos días eras comparado al mismo nivel de Carlos Manrique y jugarme con tu nombre y tu legado se volvía parte de mis pasatiempos de niñez, pues cuando no te maldecía la gente, aparecía el gobierno de tu futuro vecino de celda a través de sus noticias compradas y hacía recordar al pueblo peruano lo desastroso que había sigo tu periodo de mando. Y cuando ni los Winter ni los Crousillat podían convencerme de tu satánica imagen, lo hacía ese tren que veía cada vez que visitaba el Cono Sur. El ir y venir de ese tren vacío y de tramo inconcluso era la evidencia suficiente para comprender la clase de gobierno que hubo previo a mi aparición en esta vida.





Era ya el nuevo milenio y tú seguías fuera del territorio nacional, ahora amparado bajo la sombra de la Torre Eiffel, y empezaba a conocer una faceta hasta ese entonces desconocida por mí: Tu palabreo. Se me había notificado acerca de tu poder de convencimiento y convocatoria a través de esa oratoria que aprendiste en el semillero aprista cuando Víctor Raúl, Armando y demás viejas glorias trataban de enmendar los decepcionantes giros políticos de los 50 y al mismo tiempo formar a los nuevos cuadros del partido, de los cuales tú eras el más destacado. Esa misma oratoria que en tus primeros años de gobierno te hacían ganar al pueblo en aquellos balconazos nocturnos antes de la estatización de la banca y que amenazabas emplear en tu regreso. Porque sí, desde el invierno de 1999 habían empezado a circular en las calles disque anónimas publicidades anunciando tu retorno, cosa que no podía creer tras haber tenido las nociones básicas de ese tu primer gobierno. Para ese momento, Los No sé quién y los No se cuántos ya te habían dedicado una canción que no hacía más que confirmar lo que ya pensaba de ti.



Y un día volviste. Era enero del 2001 y yo te veía en vivo por primera vez. Estabas frente a un mar de fieles seguidores que coreaban tu nombre a voz en cuello, con una pasión que ya hubiesen querido Roger Waters o Emmanuel. Veía cómo esos miles de fanboys con una estrella sobre sus sienes te idolatraban como si hubieses dejado las bases para una economía nacional solvente o por lo menos hubieras acabado con el terrorismo. Pero no, habías dejado al Perú en la bancarrota, tus ministros no tenían la mas mínima idea de cómo frenar la debacle que habías generado a mitad de mandato, al punto que uno de ellos se encomendó a Dios a nivel nacional, con precios que variaban del día a la noche y volvían a cambiar a la mañana siguiente mientras la cúpula aprista se hacía de todo beneficio habido y por haber pero ahí estaba tu público, esperando a que empieces a hacer gala de tu verborrea interminable que los engatusaba y hacía olvidar que alguna vez nos llevaste a ocupar los rankings de pobreza a nivel mundial.




Por aquellos días, el país comenzaba a asimilar que estaba otra vez en democracia y Valentín Paniagua se erigía, pese a la calumnia más sinsentido de la historia nacional a cargo de Nicolás Lúcar, como el mejor presidente de los últimos 40 años. Este fue el escenario que escogiste para intentar volver al poder tras una campaña donde un cover a dúo con el "Zambo" Cavero importó más que tu plan de gobierno (cositas de nuestro Perú querido). Más allá de tu derrota final frente a un Alejandro Toledo libre de Ecotevas y aviones parranderos, tu lugar en el podio de aquellas elecciones nos enseñó que un palabreo apasionado y una cantada con mediano financiamiento son suficientes para hacer olvidar 5 años de gobierno autodestructivo.


Si hay algo que te caracterizó aparte de tu capacidad para "mecer" al pueblo con un floro tantito mejor que el de Leonidas Carbajal, fue tu ímpetu por querer ser siempre el centro de la jugada. Es algo que llevas desde tus épocas de "pulpín", cuando empezabas a dar rienda suelta a tu egocentrismo en el Aula Magna bajo la anuencia de Víctor Raúl. Fue ese egocentrismo el que impulsó a amenazar con pagar solo el 10% de la deuda externa en el 86 y fue ese mismo egocentrismo el que te hizo patear al buen Lora en el invierno del 2004 por atreverse a adelantarte el paso en una marcha en la que intentabas ser el protagonista sin merecerlo. Aquel día nos demostraste que los rumores de tu adicción al litio en tu juventud no eran del todo falsos.


Para suerte tuya, te tocó vivir en el Perú, la tierra piadosa que perdona al que la destruye y le da segundas y hasta terceras oportunidades a quien la corrompe. Y este suelo tan generoso no iba a hacer la excepción contigo. Fue así como en aquel año 2006, el destino, y muchos votos fanáticos del "mal menor", te dieron esa segunda oportunidad que ya hubieran querido "Nalo" Barquero o "Piticlín" Palacios y volviste a la presidencia. Sí, aquel que como mandatario devaluó la moneda en beneficio de un selecto grupo de poder, aquel que dejó a miles de familias con la angustia de no saber el precio de alimentos básicos, aquel que no hizo el menor intento por evitar abusos contra comunidades campesinas durante la lucha contra el terrorismo y que avaló el saqueo de ministerios y las arcas nacionales a manos de compañeros apristas, ahora volvía a ser presidente. Un triunfo electoral tan inverosímil que un "Viva el Perú generoso" parecía escucharse desde las almas del Combate de Iquique al momento que "Caballo loco" asumía el mando por segunda vez. La cosa no estuvo tan difícil en esta ocasión, bastó el miedo difundido por un sector de la prensa respecto a tu contendor, le Ollanta Humala de polo rojo, sumado a un movimiento de pectorales que no hacía otra cosa que degradar aún más tu persona. Todo vale al momento de ganar, al parecer, incluso la dignidad





Para ese entonces ya había aprendido más sobre tu decadente persona. Entre recuentos y lecturas iba descubriendo sucesos tu primer gobierno que probablemente anhelas con toda el alma que el Perú olvide, como aquel 1986 cuando autorizaste al Comando "Rodrigo Franco" a exterminar presidiarios en Lurigancho y El Frontón bajo la excusa de frenar el terrorismo de Sendero Luminoso (al parecer esto era más productivo que proteger a la población de Ayacucho) y que a tus espaldas traías la muerte del dirigente minero Saúl Cantoral, pero tú segundo gobierno me traerían más sorpresas.



La primera de ellas vendría luego del terremoto del 2007 con la creación de Forsur, organismo que sería encargado de recepcionar los fondos y donaciones recibídas para reconstruir Cañete y el departamento de Ica, lugares que al día de hoy siguen esperando el dinero recaudado y que el ministro Garrido Lecca rinda cuentas al respecto, mientras quedaba como el recuerdo más bizarro aquel pisco que parecía burlarse de la desgracia acontecida. La otra sorpresa vendría 1 año más tarde. Mientras quedabas en ridículo frente a Ju Jin Tao y su delegación al intentar hablar en chino en la APEC, se descubría que personajes vinculados a tu gobierno entregaba por lo bajo lotes petroleros a una empresa noruega. Surgía la figura de Alberto Quimper, a la vez que tu compadre Rómulo León volvía a la fama casi 20 años después de aquel incidente en el congreso frente a tu némesis “Popy” Olivera. Ambos personajes, Don Bieto y Romulito, serían los personajes principales de aquellos recordados "Petroaudios" de la corrupción, auduos en los cuales el término "faenón" quedó como el nuevo sustantivo del diccionario peruano. Serían justamente estos nefastos personajes a quienes negaste y deploraste públicamente para salir librado del entuerto.

Pero si para ese momento se creía que Alan Damián (otro apodo de antaño) había llegado al colmo del cinismo con un segundo gobierno que robó a damnificados y señalaba a traición a quienes afianzaron el carácter corrupto de este periodo, con la bendición del máximo líder, agárrense para lo que viene. Corría el mes de junio del 2009 y el pueblo awajun defendía en la ciudad de Bagua su derecho a proteger su territorio luego de que las fuerzas policiales salieran en apoyo de Perú Petro en su intento de tomar posesión de terreno manejado por la población nativa mencionada con todo menos con dialogo. Por supuesto que el presidente no iba a quedarse sin hacer nada. Tenía que dar muestras de su presencia, y fue allí que, en un intento de apaciguar la situación pero que finalmente acabó por mostrar el verdadero sentir de Alan García frente la multiculturalidad, expresando muy cómodamente ante cámaras que el pueblo amazónico era conformado por personas de segunda categoría. Estas palabras bastaron para que cada vez más peruanos descubran su verdadero sentir acerca de la integración nacional.




Y mientras tú bramabas esas palabras tan esperanzadoras, tu legado seguía cruzándose en mi camino. Seguía viendo como ese único vagón del tren eléctrico continuaba desplazándose por la vía a medio hacer del Cono Sur como tratando de justificar de alguna forma su creación. Mientras tanto, los medios hacían recordar tu enriquecimiento ilícito a través del Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI) (otra joyita de tu primer gobierno) y la liberación de narcotraficantes bajo el pretexto de evitar el hacinamiento en cárceles (joyita de tu segundo gobierno). Hasta que un día del 2011, el Ministerio de Educación autorizaba la remodelación de las otrora Grandes Unidades Escolares, entre ellas el gran colegio Ricardo Bentín. Fue en ese momento que por un instante estuve a punto de darte una oportunidad, de creer que tus gestiones, más allá de casi borrar al país de los mapas políticos y beneficiar solo a tu partido, ahora intentaban redimirse. Pero lamentablemente no hay que olvidar que quien encabezó estas reconstrucciones fue Alan García y su marca registrada no tardó mucho en hacerse notar. El Ministerio encargado y hasta el inefable Rodolfo Orellana y su delincuencial cooperativa Coopex estuvieron involucrados en las contrataciones sin supervisión que se llevaron a cabo para finalizar las remodelaciones antes de que termine el mandato de este presidente que cada mía tomaba una mayor similitud con las ratas y demás integrantes de la familia taxonómica de los múridos.




Tu gobierno culminaría con la que quizá ha sido la construcción más inútil del Perú contemporáneo. Aquel Cristo del Pacífico que mandaste a colocar en el Morro Solar quedó más fuera de lugar que Darío Muchotrigo trabajando para la “U”, pero al mismo tiempo termino siendo un reflejo de tu gobierno y de tu persona: Una cosa de gran dimensión que solo sirve para ocupar espacio y hacer creer que su presencia ha servido o sirve para algo. Así se ha ido desenvolviendo tu figura en todo este tiempo. Pero la cosa no acaba aquí. En los siguientes años anduviste impartiendo (o al menos lo intentaste) cátedra de cómo manejar de la menor manera la política al servicio de la ciudadanía, tanto en las aulas de la Universidad San Martín así como en cuanta conferencia te sea posible participar, hechos que no son más que un equivalente a pedirle consejos al “Pompo” Cordero sobre cómo tener una carrera futbolística responsable y exitosa.




...



Todo era felicidad para ti, más allá de las acusaciones en tu contra formuladas por la Fiscalía de la Nación desde mediados de los 90, hasta que estas recobraron fuerzas pues ahora venían cargadas de Jogo bonito, pues desde Brasil empezaban a llegar noticias de vínculos tuyos con Marcelo Odebretch, quien se convirtiera en el hombre más temido por los gobiernos sudacas, su empresa constructora y las coimas ‘esta desembolsó en tus dos periodos de gobierno para ampliar sus dominios continentales. Aún así, esto no impidió que pongas en marcha tu cuarta candidatura a la presidencia en el 2015, aprovechando la desazón popular por la decepcionante gestión de Ollanta Humala, ahora con polo blanco y mandil por delante de su banda presidencial. Entraría a tallar nuevamente aquel ego que te persiguió durante toda tu existencia y te hizo creer que eras la figura más célebre de la historia peruana, característica tuya que se acrecentó en la CADE del 2015 cuando todos los empresarios esperanzados en aumentar sus ganancias como sea y al mismo tiempo temerosos de algún cambio político se rindieron ante ti luego de tu intervención. Este clamor que tú creíste popular fue lo que te hizo confiar en un posible triunfo electoral. De más está decirte que el Perú da oportunidades, pero no hay que abusar de ello.


Era el 2016 y era yo uno de los más convencidos de la nocividad que cargas contigo y que no tenía que volver a infectar a esta patria querida. Esta idea terminó de reafirmarse cuando, en tu afán de reforzarte como sea, juntaste al APRA con el PPC en una misma agrupación, creando de esta manera una fusión peor que el Aurich - Cañaña y el Estudiantes - Grau jugando un mismo torneo. Comenzabas a confrontar tu realidad y buscabas aliados de donde sea, tal como lo venía haciendo tu bancada en el Parlamento, la cual había estrechado vínculos y encubrimientos con Fuerza Popular, el tercer y más sólido intento de reflotar el fujimorismo en la política peruana. Muy pronto este aberrante cruce tendría un destino más trágico que el de las fusiones mencionadas.



Cómo habría estado de mal direccionada este nuevo intento de gobernar que, en vez de reforzar tu campaña, reviviste muertos. Fue así que en el debate presidencial se demostró que ni la suerte quería estar a tu lado, pues te tocó enfrentar a quien menos querías. Sí, lo enfrentaste a él, a tu yunta, tu adú, tu causa de toda la vida, aquel que esperó pacientemente todos estos años para decirte en la cara lo que realmente eras. El destino te puso en frente de gran Popy Olivera, quien en menos de 10 minutos terminó de destruirte de distintas formas en horario estelar. Y así como el Aurich - Cañaña y el Estudiantes - Grau terminaron en la mayor intrascendencia así acabó tu último intento de alimentar tu ego y tus ansias de volver a destruir a la nación, como en los “buenos” tiempos.




Ya con el tiempo pasando y Pedro Pablo Kuczynski en el poder ofreciendo el indulto a Alberto Fujimori, seguías sin siquiera ser buscado por la justicia, pese a que los apuntes y declaraciones de Marcelito desde Brasil eran más que evidentes: tus campañas, tus gobiernos y hasta la lonchera de Federico Dantón tenían el auspicio de Odebretch. Pero tú seguías sin caer y cada vez te parecías más al Alianza Atlético de los tiempos modernos, aquel que nadie quería, pero aun así se mantenía en Primera. Esto probablemente haya hecho que tu soberbia alcance límites insospechados. Quizá haya sido por eso que con todo y gobierno truncado, fiscales detenidos, Keiko en prisión y Albertito haciendo la finta para no volver a la Base Naval tuviste el descaro de tildar de imbéciles a aquellos que te acusaban. Pero no contaste con la aparición de las nuevas figuras del momento. Richard Concepción Carhuancho y José Domingo Pérez se han convertido al día de hoy en una dupla en el plano judicial se ha ido asemejando a la de Cruzado y Chale o Sotil y Cubillas. Serían ellos los que ahora se encargarían de juzgarte en lugar de tus allegados en el Poder Judicial.





De esta manera, tras la orden de impedimento de salida del país a cargo de Concepción Carhuancho, el ex presidente que valientemente decía que “El que no la debe no la teme”, huyó cobardemente para pedir asilo político en la Embajada de Uruguay, asilo que estuviste a punto de obtener d no ser por toda la evidencia en tu contra que afortunadamente el país de Obdulio Varela descubrió acerca de tu roedora humanidad. Mientras eso ocurría, en el Congreso la alianza no oficializada, pero sí evidenciada, APRA – Fuerza Popular (que deja al APRA – UNO como un juego de niños) aprobaba proyectos de ley para proteger el financiamiento ilícito de los partidos políticos, acción que los partidos involucrados creían efectiva y sobre todo, inteligente, pero que no hacía otra cosa que poner al descubierto el apoyo, mutuo entre las agrupaciones más corruptas del Perú en estos tiempos. Para este momento la situación se hacía tan insostenible para ellos que el apoyo mutuo entre apristas y fujimoristas indigna tanto o más que el penal de Cueva.



https://diariocorreo.pe/politica/congreso-aprueba-ley-para-bajar-penas-investigados-por-financiamiento-ilegal-de-partidos-857298/


A la fecha, te encuentras sin asilo político, sin una bancada independiente ni fuerte ni auténtica, con una credibilidad nula que se ha visto reflejada en los comicios municipales en donde tu APRA querido no ganó ni una opción a repechaje y, lo que nos importa a todos, con una acusación de lavado de activos que te deben estar dando ganas de ir a Trujillo a enterrarte junto a Víctor Raúl hasta que tus informantes en la Fiscalía (los cuales tú mismo dijiste tener en un probable ataque de desesperación por salvarte) te digan que ya todo esta controlado, aunque con la nueva dupla judicial al mando, dudo que tus entripados y cochinadas vuelvan a taparse como antes.  Hoy no te queda más que afrontar los cargos en tu contra y al mismo tiempo, a la etiqueta que ser el patriarca de los múridos, el papa de todas las ratas habidas y por haber pues en estos tiempos no hay otro animal que te refleje tanto como aquellos roedores. ¿Qué dices que eres inocente y que todos te persiguen y chuponean solo por un odio infundado? Demuéstralo pues, imbécil.