lunes, 16 de mayo de 2016

Gracias compare'



Por Luis R. Carrera

A pesar de que no fuimos compañeros desde el inicio de nuestros estudios ni hemos podido compartir experiencias tan vastas como las que viviste con quienes siguieron izando las banderas de lucha, puedo decir que fuiste una de las mejores personas que conocí en la querida y a la vez odiada Facultad de Ciencias Sociales, y no digo esto por congraciarme con quienes te siguen homenajeando hasta estas horas. Realmente estoy contento de haber compartido espacios y temas de conversación contigo las veces que se pudo en los ambientes de la facultad.
No puedo darme el lujo de decir que sostuve una amistad de años contigo ni que fuimos un solo puño en las horas combativas puesto que tu súbita aparición en momentos cruciales de protestas y reivindicaciones estudiantiles coincidió con el inicio de mi relajo, pero lo que sí puedo decir es que tuve la oportunidad de aprender más de lo que tenía pensado cada vez que nos tocó intercambiar opiniones, en el ámbito político o el que tocara debatir. La vena artística que sin proponértelo sacabas a relucir, entremezclado con el carácter bohemio que siempre te caracterizó, me sirvió para ver las cosas desde un lado menos pragmático que ya había adoptado para ese entonces y aunque en ocasiones tu elegancia para expresar y difundir algún saber en particular contrastaba con la brutalidad disfrazada de inmediatez que muchas veces ostentaba, pudimos entablar buenas conversas el tiempo que nos tocó departir.
Es que en esos años me permitiste aprender que había otro estilo de decir las cosas con la misma crudeza con la que solía responder normalmente, aunque de cuando en cuando mi estilo era el que se imponía en el contexto, pues muchas veces la situación así lo ameritaba. Fue esa mezcla de estilos la que hizo que nos cayéramos en gracia y por ende entré a tu círculo social, encabezado por tu yunta de mil batallas, zambo igual que yo y casi con los mismos ideales que tú. Mi amistad con ambos me volvió un testigo privilegiado de lo buena que fue esta dupla, únicamente superada por las de Meléndez con Chumpitaz y Saldarriaga con Maquilón.



Si hay algo por lo que también destacaste, aparte de lo artístico, fue por esa consecuencia de la que muy pocos pueden hacer alarde por estos días. Desde aquella toma del Decanato cuando intentabas ser geógrafo, o incluso de antes, hasta las constantes marchas por las ocurrencias del Rectorado y el Ejecutivo, siempre estuviste ahí para apoyar al compañero que lo necesitaba y para alzar tu voz de protesta cuando la muchachada empezaba a flaquear. Esa lucha que emprendías no solo se limitaba al mero activismo, acto que se convirtió en un mal que afectó a la muchachada combativa, sino que la traspasaste al plano analítico, siempre consciente del contexto real, por lo que tu pensamiento en ningún momento se alejó de nuestra realidad. Nunca desviaste tu visión política pese a que tu entorno siempre fue propenso a ceder ante la posmodernidad por lo que, tomando en cuenta que son contados los individuos que han puesto tan férrea resistencia para mantener sus ideales, de más está decir que esto es algo digno de aplaudirse.
Por lo general siempre fuiste tú el que hacía que aprenda algo nuevo, pero aquella noche de junio del 2014 los papeles se invirtieron. En esa oportunidad tuvimos quizá la conversación más larga que hayamos sostenido en los 3 años que nos tratamos. Lo que empezó con un simple comentario respecto a un acontecimiento limeño ya olvidado para estos días terminó con toda una clase modelo sobre la Lima contemporánea que tu inquietud me permitió exponerte en la cafetería de Sociales. Fue luego de todas las anécdotas e historias contadas que me propusiste plasmar todo lo narrado en crónicas y artículos para el futuro e incluso indagar in situ acerca de este mundo aparentemente desconocido por ti como era la tradición capitalina y sus variables positivas y negativas. El ciclo terminó y en los siguientes meses ya no coincidíamos tanto como antes pero la idea de plasmar al menos una parte de las historias que te narré seguía latente mas no veía cómo por aquel momento.



Fue así como casi al finalizar el 16 de mayo del 2015, 7 meses después de la última vez que hablamos, recibo con estupor la noticia de que ya no estabas más en este mundo. Un sorpresivo y letal cáncer fue acabando con tu vida el último medio año de tu existencia, enfermedad que te mantuvo recluido en tus dominios de Ferreñafe hasta la fecha ya mencionada en la que enrumbaste hacia otros destinos para tristeza de familiares y amigos que a un año de tu partida te siguen teniendo presente, algo que dice mucho de lo valioso que fuiste en vida y lo importante que llegaste a ser para muchas personas y agrupaciones. Para mí este hecho fue tan chocante como lo fue para tus camaradas y al indagar más sobre ti me volví a encontrar con Las Confesiones de Cyrano, aquel espacio en el cual diste rienda suelta a tu creatividad hasta tus últimos días. Este redescubrimiento me llevó a la reflexión de lo importante que es dejar algún registro, sin importar cuán pequeño sea, de nuestro paso por este mundo y fue en ese momento que recordé nuestra conversación de aquel invierno del 2014 y de cómo pensábamos en llevar al papel lo expuesto. Y qué mejor manera de hacerlo que abriendo una tribuna personal que luego se iría compartiendo con los contactos más cercanos. Fue gracias a tu insistencia por materializar mis historias que me decidí a crear el blog a través del cual el día de hoy te dedico estas líneas, que aunque breves, son muy merecidas para alguien a quien la vida no le dio tiempo de difundir y explotar todo el talento e intelecto que traía consigo.
Alexis Baila Manay, el Stuart Sutcliffe del movimiento estudiantil, es alguien que hay que recordar en todo momento pues este meteoro de vida frágil nos enseñó que no hay impedimento para seguir firmes con nuestras ideas ni para frenar la incipiente creatividad que aflore en nuestro interior. Es por ello que seguiré desde este espacio concretando mis instantes de inspiración como un homenaje a tu persona, pues esta tribuna nació de esa prolongada charla que nunca olvidaré y de tu idea de escribir todo lo que se expuso aquella vez. Y esto, desde donde estés, tenlo por seguro. Hasta siempre compare'. 



jueves, 12 de mayo de 2016

Más que una cuatricentenaria



Por Luis R. Carrera

Burro, gusano, pizarra, taller, cierrapuertas. Para nosotros, palabras como estas hace un buen tiempo que tomaron un significado distinto al que estábamos acostumbrados de entender. Y es que el paso por la universidad más antigua del continente, por más breve que sea, deja en quien transcurre parte de su vida en sus ambientes una visión distinta del espacio que habita, de la situación de este, de quienes lo rodean y sobre todo, de sí mismo y por más resistencia que uno ponga, terminará tarde o temprano accediendo a un nivel de discernimiento superior al de tiempo atrás.
Es que el paso por la Decana de América es un privilegio que solo quienes se proponen seriamente a pasar ese obstáculo llamado Examen de Admisión pueden disfrutar. Quienes superan el escollo mencionado logran traspasar los umbrales de su ahora alma mater y es a partir de este momento su visión del mundo e incluso de su cotidianidad cambia. ¿Para bien? ¿Para mal? Ya de uno mismo depende esta instancia.
Durante el tiempo que toque departir con otros camaradas que al igual que tú decidieron adentrarse en esta épica jugada, cada quién notará que al igual que fuera de los límites sanmarquinos, dentro de fauna estudiantil que ahora nos rodea se va dividiendo en tribus similares a las que pululan en la urbanidad que nos sigue rondando. Se tendrá toda una gama de grupos humanos y hasta semi-humanos a los que uno podrá integrarse. Podemos comenzar intentando ser un academicista desde el primer día de clases, algo complicado de mantener conforme pasen los días con sus respectivas movidas, un compañero consciente y combativo asiduo a cuanta marcha, por más que no la entienda, y manifestación político-posero-cultural pueda, un fulero que traslada el barrio a su facultad o un individuo que se aísla de la dinámica en que se haya envuelto, solo para evitar la fatiga. En caso estas opciones no sean del agrado de nadie, unas sonoras y relucientes zampoñas nos esperan en el rincón menos esperado.
Pasado el tiempo de asimilación, toca ahora el de resignación momentánea. Toca afrontar el aspecto académico y ya con varios ciclos a cuestas, ya no afecta saber que la cosa no era como la pintaron en el prospecto. Así como se tuvo una amalgama de sujetos a tratar, del mismo modo tienes una selección docente, también dividida entre humana y semi-humana, de la cual uno puede realizar la selección que mejor le acomode y en esa agonía por hallar las opciones más decentes que se puedan, diversos convoyes consecuentes y no tan consecuentes han invadido nuestro espacio para invitarte a sus talleres, ya hemos realizado al menos una veintena de dobletes, aprendimos que el comercio de panchos es fuente primordial de ingresos más aún si no se es ni practicante, ya nos habrán tildado de terrucos otra veintena de veces y se ha postulado al tercio más por inercia que por convicción.




Asambleas van, asambleas vienen, y poco a poco nos adentramos en el San Marcos indómito. Descubrimos que los jardines del campus no son solo para la tertulia productiva y ya sabemos en los alrededores nos esperan espacios para departir en el momento que uno lo desee, y si estamos con suerte podemos toparnos con coordinaciones y arreglos que no precisamente van acorde con lo que se haya pactado en las reuniones de nuestro centro de estudiantes, nuestro gremio o incluso del propio rectorado. Ni los Fray Tomases, ni los Melchores de la Nava, ni los Toribio Rodriguez, ni los Luis Albertos ni mucho menos los Manuelitos Burga pudieron con esto.
Siguiendo con lo académico, razón por la cual decidimos aventurarnos en este mundo, más allá de las clases, en todo momento podremos ser partícipes de conferencias, conversatorios, debates y talleres de verdad, los cuales complementarán la formación que se tuvo tanto en las aulas como por iniciativa de cada quien. Cada carrera y especialidad cuenta con una semana especial en la que los estudiantes harán gala de su capacidad de variedad temática y convocatoria, a veces en desmedro de la organización, para hacer conocer al resto de estudiantes la importancia de su disciplina para con la sociedad. Gracias a estos espacios, quien escribe estas líneas tuvo la oportunidad, al igual que muchos otros, de abordar sus reivindicaciones ya no solo en los pasillos de su facultad, sino también en un auditorio por lo que ahora no queda más que seguir esta senda del bien.
Ya para nuestros últimos años habremos formado una excelente collera de la cual recibiremos su apoyo en el momento en que lo necesitemos y cargado sobre nuestras espaldas al menos una temporada de militancia, 2 bombos de sikuri y 3 o 4 sustitutorios. Pero pese a ello, nadie nos podrá quitar la dicha de haber sido parte de una casa de estudios que más que una cuatricentenaria, es el lugar del cual aprendimos lo que no nos enseñaron en todos nuestros años de formación anteriores a nuestro paso por los ambientes de la decana, tanto en la ciudad, la Casona y espacios afines. La Decana de América es, por qué no decirlo, un resumen del Perú anclado entre Lima y el Callao. Feliz aniversario San Marcos. 




jueves, 28 de abril de 2016

Copa Presidencial 2016


Por Luis R. Carrera


El pasado 9 de abril del presente año concluyó la fase regular de un campeonato que no solo erige a un vencedor sino que además. la definición de este campeonato terminará rigiendo los destinos del país esté o no de acuerdo la hinchada con el resultado. A continuación se mostrará el desarrollo de la copa y la tabla de posiciones final:

Keiko: El equipo líder con triunfos obtenidos en mesa se logró afianzar en la tabla gracias a los puntos que ROBÓ de visita y en una que otra urna. Hoy, por obra y gracia de organismos reguladores y la falta de memoria de la hinchada, es puntera absoluta pero al no haber podido sustraer los puntos necesarios para campeonar, tendrá que jugar un repechaje con el segundo puesto.

PPK: Con refuerzos extranjeros y ahora sin mascota, este cuadro prácticamente de “masters” supo valerse de los puntos dejados por el equipo morado y el cuadro ‘millonario’, los que hicieron más por él que su propia campaña, logró llegar sorpresivamente al segundo lugar cuando todos avizoraban un partido de despedida de todo el plantel y tras haber superado a su par (aunque en la realidad no tan par) cusqueño, jugará el play-off con Keiko.

Vero: Se proyectó formar un buen plantel desde su ascenso el año pasado con elementos de la Ciudad Imperial, pero cargó también con refuerzos limeños clasemedieros. Afortunadamente pudo ver a tiempo qué había más allá de los flashmobs en Miraflores y armó un equipo competitivo con refuerzos de muchas partes del país, aunque siempre con un remanente capitalino, y peleó el título hasta el final. Ahora con una clasificación a Sudamericana asegurada, debe llevar de la mejor manera las siguientes temporadas si es que en el futuro no quiere acompañar a la Tía Regia en Segunda.

Barnechea: Se perfilaba como otro equipo que iba a capitalizar los puntos de los desafiliados como los equipos que lo antecedieron, pero los partidos que cedió de local le pasaron factura, más aún cuando de visita no logró punto alguno y un chicharrón valió más que su idea de juego. Si se mantiene la base del equipo y refuerzan las canteras, el virrey y su gente tendrán claras opciones de pelear el título el próximo torneo.

Alan: La escuadra de los narcoindultos decidió apostar por lo mismo de siempre creyendo que recurrir a las viejas figuras le bastaría para volver a encandilar a la afición, pero no contaban con que los hinchas ya sabían de memoria cada jugada suya y ni les importó verlo en la cancha. Sus rivales de turno también conocían su juego por lo que les fue fácil doblegarlo, al punto de que su clásico rival lo goleó sin piedad. Se quedó en primera más por pena que por méritos propios.

Goyo: Frente a la presión de los de arriba para que siga los pasos de la escuadra humanista y de la amarilla y resigne la categoría, este aguerrido cuadro opuso férrea resistencia y permaneció en la competencia. Imbatible de local, consiguió los puntos necesarios para moverle el piso a los interesados en mantener la idea de juego predominante y meritoriamente, aunque con un poco de recelo por parte del equipo cusqueño, se mantuvo en Primera.

Popy: Hasta las fechas finales del torneo era el colero absoluto, pero le bastó ver que tenía en frente al clásico rival para jugar como no lo hacía desde la época de los vladivideos y aplastó sin piedad a un plantel que ni en su feudo aprista era aceptado. Este envión anímico y el apoyo de la hinchada por esta hazaña ayudó al cuadro de la escoba a mantener la categoría, para sorpresa hasta del propio Olivera.

Toledo: Otro equipo que, al igual que Alan, no apostó por sus canteras y dejó todo en manos de su líder “sano y sagrado”. Las consecuencias fueron que ni de local pudo hacerse fuerte, entre otras cosas por confundir el fulbito con el fullvaso, y fue avasallado por sus contrincantes. Su permanencia está en duda aunque todo indica que saldrá de la División de Honor, sin honor.

Miguel Hilario: Su poca experiencia en la Profesional le impidió sacar cara por el interior del país y aunque mal que bien pudo obtener algunos resultados positivos en su tierra, eso no alcanzó para mantener el nivel que la competencia exigía y pese a que dio su mejor esfuerzo, perdió la categoría. Esperemos que haya aprendido lo suficiente de esta incursión en Primera y logre consolidar un plantel de cara al futuro.

Ántero: El ser otro equipo de “masters” como PPK pero sin jugadores aptos para competir en esta Copa le pasó factura a la escuadra felina, de la cual la gran mayoría no sabía de su existencia durante gran parte del torneo. Sin imponer condiciones ni de local ni de visita, el destino de este cuadro no era otro que la Segunda, división de la que probablemente no regrese.

Terminada esta parte del torneo y según los resultados, quedó definido que serán Keiko y PPK los equipos que, por haber quedado en primer y segundo lugar respectivamente, jugarán el play-off por el título. El encuentro será a partido único en la sede del Jurado Nacional de Elecciones (es decir, Keiko será local). De quedar empatado el compromiso, ambos equipos irán a tanda de penales (comenzando por la Base Naval) hasta definir al campeón de la Copa Presidencial.

Se nos viene la final menos deseada por las grandes mayorías pero que nosotros mismos ayudamos a definir.  Ni modo, el  Perú lo quiso así.


lunes, 4 de abril de 2016

"Pepe" Luciano para todo el mundo



Por Luis R. Carrera

Es triste cuando se pierde a alguien de manera inesperada y repentina, ya sea dentro del entorno familiar o círculos cercanos, y el pesar es mayor cuando descubres que ese alguien trataba de enriquecer a una sociedad tan contrariada como la nuestra, la cual si por estos días padece para hallar la ansiada consolidación, mayor era la angustia por esos años en los que este amauta contemporáneo nos dejó. Aquel hombre que si bien no era el enviado por los apus que aparentemente estuvimos y seguimos esperando para nuestra redención pero sí alguien que contribuyó a crear una nueva visión de país era nada más y nada menos que José Carlos Luciano Huapaya. “Pepe” para los amigos.

Nacido en Lima el 8 de marzo de 1956, pasó los primeros años de su vida recibiendo la formación de 2 tradiciones afroperuanas al ser de padre chinchano y madre maleña, pero producto de una aculturación que él explicaría muchos años después, no se percibía a sí mismo con una identidad en particular (historia que no me es ajena), hasta que el racismo, viejo conocido en nuestro devenir, llegaría a él desde muy joven. Al ser uno de los más destacados alumnos de su clase, fue víctima de envidias y entredichos que cuestionaban que un negro se halle tan capacitado para el estudio. Es que claro, alguien como él debería estar dedicado a la chacota para luego de terminar la secundaria dedicarse a cuidar casas, lavar el carro de algún Miró Quesada o por último, ponerse a vender su ranfañote, jugar su pelotita, tocar su cajón o hacer otra de esas cosas que le gustan. Qué es eso de andar estudiando y querer ser profesional, habrase visto.

Fue al ingresar a San Marcos que descubre su negritud; esto gracias a la amistad que entabla con José “Cheche” Campos, estudiante al igual que él y que había tenido la inquietud de indagar en su pasado más allá de lo familiar mucho antes que “Pepe”, quien para ese momento trataba de hallar algo más que el materialismo histórico y las variantes del mismo que inculcaban sin peligro alguno de ser tildado de "rojete" o resentido social (tiempos aquellos). Es “Cheche” quien lo ayuda a visualizar otros rumbos del análisis social y qué mejor camino que el conocer los orígenes propios, más aún en una época en la que por estas tierras, al zambo solo se le destacaba por ser de Chincha, parece que todos eramos por defecto oriundos de esta provincia, y jugar bien al fútbol. Por tal motivo es que Luciano decide emprender junto a su futuro yunta de mil batallas emprender un camino que afortunadamente no se ha dejado de lado tras su partida.

Para la década de 1980 ya se encontraba trabajando en el Instituto de Investigaciones Afroperuanas (INAPE) dirigido por su amigo Campos y a partir de ahí intensifica su plan de recorrer todo pueblo habido y por haber en el que existía algún vestigio, por más vetusto que fuese, de la historia negra del país. Fue así que logra vincularse con quienes vivían en tales pueblos y ciudades, de los que rescataba su pasado por medio del mecanismo más efectivo para conocer lo sucedido con quienes no tienen una historia escrita, como nos ocurre a todo negro que ronda por este mundo: la tradición oral. Es a través de los recuerdos y costumbres de los habitantes de cada lugar visitado que de a poco se fue reconstruyendo el devenir de la población afroperuana, tantas veces negada por la historia oficial.

Gracias a esta iniciativa contribuyó al fortalecimiento del trabajo que venían haciendo años atrás organizaciones culturales como Teatro y Danzas Negras del Perú y Perú Negro, pues ya no solo hablaban de lo negro desde el ámbito artístico sino que ahora se luchaba por conocer el rol histórico del afroperuano a lo largo del tiempo y otorgarle un mejor posicionamiento del otorgado en base a sus aportes en lo artístico y en todos los campos posibles. Estos esfuerzos y su trajinada labor en el Instituto de Defensa Legal (IDL) lo acercarían a agrupaciones nacientes en esa época como el Movimiento Negro Francisco Congo, organización de la cual se convertiría en mentor algún tiempo después.

Si hay algo que caracterizó al buen “Pepe” fue su capacidad para sintetizar sus argumentos de manera que estos sean fáciles de comprender por todo tipo de audiencia pues él deseaba que el trabajo que venía realizando desde la sociología y la experiencia propia llegue a oídos de la mayor población posible. A su parecer, ya era tiempo de que tengamos consciencia de dónde provenimos, cuál ha sido el papel que nuestros ancestros jugaron y el porqué de la situación en la que ahora nos encontramos. Tales apreciaciones no se centraban únicamente en lo negro pues él afirmaba que el aislamiento y marginación también lo sufrió el hombre andino por lo cual, era realmente necesario tener presente que problemáticas que aquejaban, y nos siguen aquejando, como el racismo continuarían si no percibíamos el desarrollo del mismo. Es ahí que entra a tallar la mentada aculturación que no es otra cosa que la pérdida de nuestra propia identidad por cederle lugar a una cultura ajena, ya sea por imposición o necesidad. Tales palabras pueden ser leídas en la compilación “Los afroperuanos. Racismo, discriminación e identidad” que el Centro de Desarrollo Étnico (CEDET), organismo de la que formó parte los últimos años de su vida, publicó hace algunos años. Al leer ese documento podrán comprobar que sus intervenciones pese a tener más de 15 años la más reciente, se verán tan cercanas a nuestro contexto pues aquello que él planteara décadas atrás se sigue sufriendo hasta nuestros días.

Lamentablemente la vida no le dio el tiempo necesario para seguir afianzando sus ideas y el cáncer lo alejó de este mundo el 8 de abril del 2002. Han pasado ya varios años de su partida y como se dijo líneas arriba, no ha sido en vano su labor y todo lo que expuso en vida pues afortunadamente se sigue rescatando su memoria a través del recuerdo de lo que alguna vez expusiera en conferencias o algún manuscrito elaborado a la volada pues no llegó a hacer un libro completo que de inmensa ayuda hubiese sido para la negritud peruana, la cual sigue tratando de comprender su propia historia fuera de los preceptos establecidos y los estándares de toda la vida, como nos lo había inculcado. Que Elegguá y Changó lo tengan en su gloria.  






Referencias:


·   Cimarrones, Comunicación interétnica global, Libro de Pepe Luciano: Los Afroperuanos. Trayectoria y destino del Pueblo Negro en el Perú. Disponible en: http://www.cimarrones-peru.org/pepe.htm

·  Rosina Valcárcel, El amauta negro, José Carlos Luciano, 2009. Disponible en: http://www.noticiasser.pe/opinion/el-amauta-negro-jose-carlos-luciano

·      Luis Rodríguez Pastor, 60 años del líder afroperuano José Carlos Luciano, 2016. Disponible en: https://rocolaperuana.lamula.pe/2016/03/08/60-anos-del-lider-afroperuano-jose-carlos-luciano/luchitopastor/

·   José Carlos Luciano, Los afroperuanos. Racismo, discriminación e identidad, Centro de Desarrollo Étnico – CEDET, 2012. 

martes, 2 de febrero de 2016

Rimas para el Rimac



Historia y tradición
en un mismo lugar
del cual afirmo sin dudar
que es mi Rimac de corazón.

Cuna de criollos y jaraneros
salidos de las quintas de antaño
los cuales año tras año
se volvían más pendencieros.

Pero esta vaina da para más
si queremos ensanchar estas rimas
pues la historia del Rimac,
viene de más atrás.

Ya pasados los Incas
y la época del tambo
surgió en esta finca
el barrio de Malambo

Curioso sincretismo se formó
entre indio y negro congo
luego de que este último exclamó:
La fulería yo la pongo.

Por esos cerros en los que al andar te caes
la algarabía continuaba,
y por tal motivo se consolidaba,
la Fiesta de Amancaes.

Pero más allá de este agasajo bonito
podemos hablar de lo aquí creado
y qué mejor legado
que los monumentos del distrito.

Tenemos la Plaza de Acho,
la Alameda y la cruz del San Cristóbal
y no te la cuento toda,
porque tienes que venir pues caracho.

En el deporte fuimos mito
con el querido Sport Progreso
Pizarro, CADRE y Aromito,
hay que llegar a eso.

De nuestros 'llonjas' y solares
sacamos Amor fino y festejo
además de otros cantares
pa’ que te hagas más pendejo.

Y si quieres otra quimba
Los Pakines dicen presente
ya ni te cuento que “Abajo el puente”
ahora suena la timba.

Por eso el 2 de febrero,
cada quien celebra como puede,
y aunque en lo político estamos en debe
mi Rimac sigue fulero.



Luis R. Carrera




jueves, 21 de enero de 2016

Los revolucionarios del siglo XXI


Por estas fechas hace 4 años, esbocé una crónica dedicada a unos individuos inmersos en la actividad política cuyas particularidades los hizo rápidamente llamativos y pintorescos dentro de la fauna consciente y combativa. Fueron los herederos de la izquierda no tan radical de los años 70 y 80 (o al menos de eso tratan de convencerse) y por tal motivo recibieron rótulos y etiquetas que si bien pueden ser exageradas para ellos, tanto por temporalidad como por falta de méritos, los han marcado hasta el día de hoy y muchos de ellos poco o nada han hecho para escapar de dichos señalamientos. Hoy, amparados bajo la protección y solidaridad del frente rojiverde, tratan de evolucionar en su desenvolvimiento entre las masas populares y también en las altas esferas de sus correlaciones y tienen la esperanza de un resultado alentador en los comicios que se vienen ya que cómo se den las cosas en esta nueva jugada dependerá su subsistencia, al menos en lo estrictamente político. Es este aparente firme intento de supervivencia y madurez que se ven actualmente lo que me impulsa a volver a publicar este escrito ya que además de todo lo dicho, aún quedan aspectos mencionados en el texto que persisten en su comportamiento. Y tal como lo hice aquella vez, les vuelvo a desear las mejores vibras.

Sin más preámbulos ni odas al progresismo por hacer, aquí el texto:


Los revolucionarios del siglo XXI

En los últimos años, una nueva facción del progresismo ha visto la luz. Un contingente de individuos deseosos de entrar en la escena política (tanto nacional como universitaria) ha comenzado a activar en distintos espacios en donde por medio de formas originales y alternativas (así nos dicen) de activar, nos garantizan que en menos de lo que pensamos, la revolución estará en la puerta de nuestros hogares. A pesar de que sus orígenes se remontan a las últimas décadas del siglo pasado, fue recién en este último décenio que estos personajes comenzaron a aparecer en mayor cantidad que antes, ganando presencia entre la ciudadanía y llamando la atención por sus nuevas formas de lucha, las cuales se han hecho más notorias en lo últimos 2 años.
Basándose en su labor en distintos centros de ayuda y asistencia social (llámese ONG's, etc.) fueron desarrollando proyectos, eventos y ayuda en general hacia lugares donde el Estado se demoraba en hacerse notar o en la mayoría de los casos, nunca lo hacía. Su labor fue destacada en muchas ocasiones recibiendo financiamiento extranjero para tales proyectos, muchas de estas personas recibieron cierto reconocimiento y fue así como muchos empezaron a seguir con esta labor por su cuenta, o formando agrupaciones más pequeñas. Es decir, en el momento en que entrábamos a un nuevo siglo (y milenio de yapa) su labor asistencial marchaba bien y se les aplaudía por ello, hasta que un buen día, las influencias de la posmodernidad cayeron sobre estos personajes y comenzaron a involucrarse en todo lo que pudieran.
Aunque ya esta situación se había presentado años atrás, no fue sino hasta la década pasada que esta influencia se fue haciendo más fuerte y, por lo tanto, más notoria al punto de que, no contentos con tener el manejo de muchos de los centros de proyectos y asistencia social antes mencionados, ahora también pugnaban por hacerse de un espacio dentro de las universidades.
Fue así como al inicio de la primera década del presente siglo, universidades como San Marcos y La Católica (principal centro de producción de estos individuos), ya mostraban que nuevas formas de lucha se venían formando al interior de sus distintos espacios, al punto de haber conseguido un considerable manejo de cierta escuela de mi facultad, remitiéndonos al caso sanmarquino. Estas formas alternativas de participación (palabra clave en algunos aspectos relacionados al nuevo contingente) fueron ganando la simpatía de muchos estudiantes quienes cayeron en su juego ya que vieron en ellos un estilo original de organización.
Del mismo modo ocurrió en las calles. El contingente ya mencionado ya era considerado un grupo, el cual, con la posmodernidad a flor de piel, enfocaba sus deseos de trabajar o activar hacia reivindicaciones de las cuales querían ser partícipes y, por qué no, caudillos. Y así, mientras el común de la gente pensaba en cómo conseguir un mejor empleo, cómo evitar que sus hijos les sigan sacando plata o si Perú clasificaría al Mundial esta vez, ya éramos testigos de la creación de eventos político-culturales en donde uno podía notar la presencia de estos nuevos "camaradas". Las elecciones municipales del 2010 jugaron un papel fundamental en el desarrollo político, económico, ideológico, social y etílico de los nuevos activistas.
Estos eventos político-culturales, han sido de mucha importancia y sirvieron para entretener y, al mismo tiempo, concientizar a la población (otra palabra clave). Su labor estaba siendo del agrado de mucha gente, aunque con críticas de por medio, y se les estaba dando cierta importancia, hasta que la posmodernidad dijo otra vez presente y las actividades político-culturales se inclinaron hacia lo primero, tratando de emular a sus ídolos que triunfaron en los 80. A partir de ese momento, estos nuevos impulsores de la reivindicación y la inclusión social comenzaron a hacerse cada vez más pintorescos y, en ocasiones, estrafalarios. La idea de ser ellos la vanguardia dentro de la izquierda peruana fue calando cada vez más hondo dentro de sus mentes y en cada evento que se realizaba siempre los veríamos ahí, tratando de estar en primera fila, peleando palmo a palmo por tomar aunque sea 2 o 3 veces el megáfono para así hacer notar a la ciudadanía que ellos serían los que nos llevarían a algo más grandioso, inclusivo y revolucionario que el peronismo de 'Bombita' Rodríguez.
Hasta ahí, salvo ciertas exageraciones con risas de por medio, el accionar era aceptable ya que la intención es lo que cuenta, como dicen por ahí, pero todo hubiera sido mejor si muchos de esos mismos que ya para este entonces se nos mostraban como los abanderados de la inclusión social, se hubieran creído por lo menos 2 horas al día su propio discurso. Es sabido que muchos de estos individuos (de los cuales ya a estas alturas deben haber recordado cómo se les llama cuando están en conjunto) muchas de las cosas que dicen o hacen con megáfono en mano, son dejadas de lado una vez que cruzan los umbrales de sus casas, en donde una vez que llegan de una agitada movilización, encienden sus modestísimos LCD mientras piden a su empleada que les sirva la comida y que no salga de la cocina si es que no se les llama para algo (tamaña inclusión social que espero no se cumpla en todos los casos).
Si es que alguien hasta ahora no ha logrado adivinar sobre quiénes estoy hablando o no los puede sacar a simple vista, les soltaré algunas características: Si van a algún evento o acto político-cultural (nuevamente la palabrita) organizado por la Municipalidad de Lima o asociaciones afines, verán que entre el público habrán ciertas personas vestidas de verde (en sus distintas tonalidades) y a su vez, ataviadas con cierto tipo de indumentaria autóctona que estarán buscando una forma de hacerse notar ya sea tomando la palabra o con su sola presencia. Con estos datos es muy poco probable que los vuelvan a perder de vista en algún otro evento que se lleve a cabo en la Plaza San Martín.
Con todo lo expuesto, no estoy denigrando la labor que hacen principalmente, los que crean y promueven estas actividades, ni mucho menos restar mérito a las ganas de trabajar de algunos miembros del conglomerado mencionado con anterioridad, pero lo que sí sería bueno es que se den cuenta en dónde están parados y que entiendan que el reivindicar no solo implica ponerse un chullo o una pollera en algún flashmob que se de en algún lugar de la capital (de preferencia cine) o decir que uno escucha a Bareto, La Sarita o La Nueva Invasión todo el santo día, ni tampoco se es revolucionario poniéndose adelante en alguna marcha para luego no saber por dónde salir cuando se tiene a la policía en frente. Así que, es necesario que este consejo se tome en cuenta antes de que se quiera impulsar algún otro besatón o se esté inmerso en alguna marcha de cuadra y media. Fuera de todo esto, mis queridos hueveras de esturión (remitiéndome a un conocido Panfleto de Facebook), desde aquí les mando todo mi cariño y mis buenas vibras, continúen con lo suyo no sin antes darle una pequeña revisada a estos tips que he plasmado en este escrito, como para que bajen un poquito cualquier atisbo de posería. Una vez hecho esto, sigan adelante, mucha suerte en todo. Al menos ustedes no piden amnistía.



Lima, 17 de enero del 2012


martes, 10 de noviembre de 2015

El valiente de Jirón Huanta



Por Luis R. Carrera

Aún con algunos dolores por las balas en su columna, sale nuevamente por La Cachina y alrededores a vender lo más que pueda de su caja de golosinas, elemento que más que su medio de trabajo se ha convertido en un aliado estos últimos años. El contacto con la gente y el acrecentar de vez en cuando sus ventas le ayudan a levantar el ánimo en estos tiempos difíciles, lo que le ayuda a tomar con menos resignación el saber que no puede levantarse de esa silla de ruedas en la cual se halla desde aquella matanza que si bien no le quitó la vida, se la cambió por completo aquella noche.
Ese hombre que ahora se apresura en vender sus galletas y caramelos y por mucho tiempo clamó justicia es nada menos que Tomás Livias Ortega, sobreviviente de aquella pollada en Barrios Altos que significó la muerte de inocentes que pagaron las consecuencias de un supuesto error de ubicación por parte de paramilitares que respondían por aquel entonces a un gobierno que aunque estando en ciernes, ya daba visos de lo que podía ser capaz desde la interna. Fue sin duda Tomás uno de los más afectados de tal barbarie pues no solo quedó paraplégico de por vida sino que además perdió a su esposa, quien fue una de las víctimas que padecieron por obra y gracia de un plan elaborado en rincones más recónditos del fenecido (esperemos que para siempre) SIN para combatir el terrorismo sin confirmar su afiliación a Sendero Luminoso ni mucho menos considerar el entorno porque claro, si uno era “terruco” todos los que lo rodeaban debían serlo. Curiosa lógica la de Martin Rivas y compañía.



Desde aquel fatídico 3 de noviembre de 1991 la vida no fue la misma para Livias. Postrado en una silla de ruedas al no podérsele extirpar las balas que impactaron su columna, tuvo que hallar por cuenta propia un medio alternativo para subsistir al ya no poder ejercer como heladero. A ellos se suma la indignación en la que se sumió junto con los otros sobrevivientes al saber que el crimen quedaría impune pese a las denuncias e investigaciones que ya se habían abierto para esclarecer la masacre. No se contaba con que en los años siguientes al autogolpe de 1992, lo poco que se había investigado se juntaría como un pendiente, y nada más que eso, al lado de los expedientes de La Cantuta, Ernesto Castillo Páez, los sobrantes de las denuncias por El Frontón que el APRA olvidó eliminar y un par de hojas del caso del “Monstruo de Armendáriz”. Casi nada.
El buen Tomás, pese a todo, intentó sobreponerse a los dolores que le causaban la falta de medicinas, la pobreza a la antaño lo complicaba y a la que ahora parecía condenado y salía a las calles a vender, cambiando por razones de fuerza mayor, su viejo carrito amarillo, el mismo que lo acompañó por 13 años, por una silla que terminó por convertirse en una de las pocas pertenencias que podía poseer. Por desgracia, el poco aliento que recobraba en cada venta se desvanecía cada vez que acudía a un tribunal a denunciar los hechos, pues la Ley de Amnistía terminaba por diluir toda esperanza de justicia por parte de los deudos y afectados de la matanza, entre los que destacaba la figura del buen Tomás, amparando a los culpables del delito. Fue así que desde su silla terminó por tomar la resignación como parte de su vida cotidiana. La soga se rompe por lo más delgado, sentencia un refrán del tiempo.



Con todos estos problemas, trató de seguir con su vida vendiendo sus golosinas para así conseguir al menos una parte de las medicinas que necesitaba. Ya bastante tenía con el dolor de no poder hacer justicia para que además tenga que soportar el dolor que le ocasionaban las balas en su interior. Paralelamente, se veía obligado a prepararse no solo con argumentos, sino también emocionalmente cada vez que tenía que volver a los tribunales, ya que una vez instalado en la sala, había que hacer frente a las humillaciones que la defensa de los criminales le hacía por lo bajo debido su minusvalía y a las amenazas por parte de este sector para que no siga declarando, cosa que no lo atemorizaba pero que acrecentaba su malestar hacia la dictadura fujimorista. Estas dos actividades, el vender su producto y el defenderse de la bajeza de los abanderados de la impunidad, se convirtieron por más de una década en la rutina que lo sumió en constantes depresiones, las que aparecían de improvisto en su vida en cada evocación suya de sus amigos y su esposa, asesinados en aquella fatídica reunión en Jirón Huanta.



El paso del tiempo fue trayendo noticias reconfortantes tras años de sufrimiento y con ellas pudo ver una luz de esperanza tras años de ardua lucha. A partir de las investigaciones de la CVR, diversos organismos nacionales e internacionales decidieron hacerse cargo del inconcluso caso y fue así como se volvió a tener en cuenta que un grupo de deudos llevaban mucho tiempo anhelando justicia. La detención y posterior apresamiento de Alberto Fujimori terminó por facilitar las cosas, para beneficio del mencionado y el resto de involucrados. Fue así que en abril del 2009, APRODEH salió en su defensa en los tribunales y pese a los manotazos de ahogado de César Nakasaki, se pudo hacer justicia tras casi 18 años de espera. Se dictó la histórica sentencia y Alberto Fujimori fue condenado a 25 años por los crímenes de La Cantuta, Barrios Altos y los Sótanos del Servicio de Inteligencia. Aquel día Tomás sonrió como no lo hacía desde que se divertía con sus colegas en la pollada momentos antes del abrupto ingreso de “Colina”.




Aún con algunos dolores por las balas en su columna, mucho menores que los sufridos en el pasado gracias al apoyo de la Cruz Roja Internacional, Tomás Livias sale a las calles a vender la mercancía de siempre con un semblante distinto al de hace una década. Es consciente de que esa silla de ruedas será su fiel aliada hasta el final de sus días pero eso ya no le afecta como antes. Hoy se respira un clima distinto, libre de humillaciones y amenazas para él pues Martin Rivas completa hoy la triada de condenados por los crímenes ya mencionados (Montesinos no debe pasar desapercibido en este recuento), además de otros tantos implicados, lo que le da algo más de paz a la vida del ex heladero quien si bien no ha logrado salir de la precaria situación en la que ha vivido todo este tiempo, puede continuar con su derrotero teniendo la certeza que aquellos que perjudicaron su vida y la de muchos otros, se encuentran donde deben estar.  




Referencias