miércoles, 30 de enero de 2019

Sono Radio, aparta de mí este cover



Por Luis R. Carrera

Para nadie es un secreto que la producción musical se hunde cada día más en una eterna decadencia y la desarrollada en el Perú no podía ser la excepción. Lo comercial ha desplazado todo aspecto artístico y son los encargados de distribuir lo hecho en los estudios quienes deciden qué se difunde y qué no (Una suerte de Neoliberalismo en Fa sostenido). Esto no es una queja ni un lamento por las atrocidades del sistema que nos rige, pues es el contexto en el que nos manejamos y que lamentablemente nadie ha hecho algo realmente efectivo para contrarrestar sus efectos. Es solo una apreciación sobre cómo nuestro aporte artístico se ve afectado en estos tiempos.

A lo largo de los años, el Perú ha desarrollado una serie de condiciones para brillar con luz propia en lo que a música se refiere. Desde aquellos pobladores de Caral que tuvieron la idea de fabricar y soplar unas flautas de hueso hasta los cuartetos urbanos que improvisan rimas desde el último cambio de década, esta tierra bendita ha sido un espacio de producción y creatividad constante en muchos ámbitos de la vida, entre ellos la música, aspecto en el que me voy a enfocar.




Principalmente en el siglo pasado, artistas nacionales recibieron la influencia de lo creado en otras tierras. Estos ritmos foráneos eran asimilados por distintos músicos peruanos que inmediatamente ponían de lo suyo para darle a los acordes aprehendidos una identidad propia. Ocurrió con las distintas sonoras influenciadas por la Matancera cubana, con los rockeros de garaje que le dieron nuevas esencias a lo traído de Occidente, con los grupos setenteros que pusieron el toque nacional a la cumbia colombiana, lo mismo que con las agrupaciones salseras que consumieron lo elaborado en Puerto Rico y Nueva York. Todos ellos tomaron como ejemplo lo de afuera y le darían un estilo propio que, por más que se oyeran arreglos que obviamente no eran de aquí, el público identificaba el toque blanquirrojo en cada arpegio ejecutado.




La salsa, como ya se ha mencionado, no estuvo exenta de esta asimilación artística. De ahí que un Alfredito Linares, un Aníbal López, un Melcochita, una Sociedad de Barranco y hasta un Camagüey nos hicieran pasar buenos momento apreciando soneos y descargas que aparte del vacilón respectivo, nos daban la oportunidad de sentirnos identificados con temas que tomábamos como nuestros, actitud que nos dejaba un carácter emancipatorio como el que tuvieron los hijos de migrantes boricuas que dieron forma a la salsa en las calles de New York.



Para desgracia de todos, este panorama tan reconfortante y alentador se ha ido desvaneciendo durante la presente década. Como se dijo al inicio, el sistema que nos rige en estos días se mantiene gracias a individuos que poco o nada les importa mantener una identidad o representatividad de la población en general. La venta y ganancia a los mayores niveles posibles son los únicos objetivos que el libre mercado ha impuesto y el mundo de la música ha tomado la directiva de la mejor manera. Para no ir tan lejos: esta dinámica comercial ha aniquilado la capacidad creadora de Shakira y Carlos Vives y en el caso de la salsa, este ritmo está cada día más unido al reguetón, género que se ha prestado con facilidad a la proliferación de limitantes creativas, que hoy imperan cómodamente en el espectro musical.

No es malo pensar en una estrategia de venta o dirigirse a un público en particular tras un estudio de mercado previo, pero si esto implica anular por completo la creatividad del artista, la situación pasa a ser un problema. Es el caso de la salsa en el Perú, pues en los últimos años de la década en curso, hemos notado que los representantes de este género en el país han dejado de hacer algo nuevo para sus seguidores. Los salseros nacionales de estos tiempos únicamente se han limitado en repetir un tema conocido tal cual fue escrito en su momento, reduciendo el toque peruano a un par de guapeos sacados de la salsa cubana que ayuden a identificar al cantante de turno.



Para comprobar lo mencionado, basta con encender una radio y sintonizar emisoras como Panamericana o Radiomar para tener toda una variedad de ejemplos que sustenten el reciente problema, ejemplos que se traducen en cantantes y orquestas. Vemos cómo un grupo que se hace llamar La resistencia salsera del Callao, tras un indescifrable nombre, no se cansa de grabar homenajes a más no poder, posponiendo cada día más un estreno propio. Notamos también a una Yahaira Plascencia, pintoresca muchacha que haga lo que haga, jamás será una digna representante del Rimac. Desde Huacho llega César Vega, talentoso sonero que desperdicia su talento en covers, del mismo modo en que lo hace la Resistencia salsera. 



Pero quien destaca por sobre los demás en esta dinámica es el afamado Josimar, quien con su Yambú cargado de Copyright se ha dedicado todo este tiempo a buscar distintos métodos de versionar salsas, cumbias, baladas y bachatas sin importarle que un considerable sector de la audiencia esta cerca de considerarlo el César Acuña de la salsa. Muy por el contrario, ha decidido denominar como “Salsa perucha” a toda esta retahíla de éxitos ajenos, algo que ha motivado a todos los salseros involucrados a considerar como propios los temas versionados que presentan en “La Casa de la salsa” o algún otro espacio en donde los contraten.



Esta situación me preocupó al ver que desde el 2015 en adelante la dinámica se agravaba pues hasta ese año consideraba a Bareto como los únicos exponentes del cover constante en la música peruana. Grande fue mi sorpresa al notar que, para estos días, la producción musical peruana ha impulsado el cover más allá de la salsa o la fusión. La cumbia, nuestro último bastión de originalidad para público a gran escala, ha sucumbido ante esta costumbre de producir covers al menor descuido. Si bien se siguen creando canciones en este género, no podemos pasar por alto los homenajes de Corazón Serrano o cualquier orquesta manejada por un Yaipén a la cumbia de antaño, cosa que en un primer momento no está mal, pues por último, todo artista en algún momento ha utilizado este recurso pero, de todos modos se corre el riesgo de caer en la misma inercia por la que atraviesa nuestra salsa e incluso el rock en algunos pasajes, pues si esta práctica se mantuviese también en este ritmo, muchos fanáticos podrían llegar a creer que “Viento” o “Eres mentirosa” fueron escritas hace un par de años.



Pero no todo es culpa de los intérpretes, claro está, pues ellos no tienen la última palabra al momento de publicitar lo grabado. Aquí es que entran a tallar los empresarios musicales quienes, completa y gustosamente adoctrinados por el Mercado, solo ven con buenos ojos aquello que les pueda generar la mayor ganancia posible, y qué mejor elemento para ello que la recreación de temas exitosos de hace 30 años. Estos inescrupulosos seres junto con los dueños de discotecas y establecimientos semejantes han extirpado de sus respectivas consciencias todo rastro de valoración por el ingenio y creatividad artística para dar paso a lo seguro y beneficioso para sus bolsillos. 



Este círculo vicioso se cierra con la complicidad de las radios de Frecuencia Modulada que solo se limitan a difundir lo que vende sin tener reparo en ver si habría alguna manera de romper con esta cadena. Son estas algunas de las razones por las cuales no se promociona a ninguna agrupación salsera con repertorio propio desde el N’Samble del 2011 y muy por el contrario, no se presta atención a un Sabor y Control que no se cansa de dar muestras de creatividad constante o se excluye a un Ray Callao que sería valorado en cualquier otro mercado o estudio. De igual modo ocurre con la cumbia, donde solo se permite el contenido nuevo si es que las canciones tratan sobre relaciones triviales u hombres “pisados” y sobre todo, si estas canciones son interpretadas por cantantes vinculados a la farándula local. Porque sí, la televisión peruana también cumple un rol en este aniquilamiento masivo de creatividad.


Por todo lo dicho, no queda más que iniciar una búsqueda por cuenta propia de propuestas que realmente aporten al desarrollo de la música en el país, pues hoy más que nunca necesitamos recuperar la esencia de una identidad propia en todos los aspectos. Solo así podremos tener la seguridad que el arte local podrá prevalecer como lo hizo en otros tiempos y de esa manera dejaremos de creer que lo que se tiene que imponer en este aspecto son los conciertos de Josimar cantando éxitos popularizados antes que el Fujishock. Y de paso, quedará esperar que al menos se siga cumpliendo con los pagos por los derechoss de autor y luego de ello, confiar en que en algún momento se decidirá por dar paso a las nuevas composiciones para alegría del público y sobre todo, de los propios encargados de la difusión artística pues ya no habría tanto gasto innecesario por los derchos mencionados. Solo así se podrá creer que es posible volver a los tiempos gloriosos de MAG o Sono Radio y así, recuperar aunque sea un cachito de fe en la humanidad.




lunes, 31 de diciembre de 2018

"Compare', tengo un sueño": Martin Luther King Jr. con esencia peruana



Por Luis R. Carrera

Como cada mañana, el reverendo Martín Lutero Rey salía a supervisar que las cosas marchen correctamente en la iglesia bautista que había inaugurado a la espalda del Parque Universitario. Desde allí había empezado a alzar su voz de protesta contra la exclusión y a predicar por la igualdad y tolerancia entre todos los peruanos, un sueño que traía consigo desde el día en que no dejaron a sus padres inscribirlo en Los Reyes Rojos bajo el pretexto de las vacantes limitadas. Y es justo a esta hora del día en que empiezan las dificultades para este luchador social, pues siempre tiene que esperar a tomar el cuarto o quinto carro de su línea pues los primeros carros siempre les cierran la puerta (por si acaso según los cobradores). Pero esto no bajonea al buen Lutero Rey ya que tiene la certeza que algún día esto va a cambiar.

En su iglesia siempre alienta a sus fieles a reclamar por sus derechos y exigir un trato igualitario, haciendo énfasis sobre aquellos que al igual que él, recibieron 30 apodos por año debido a su color de piel, fueron impedidos de entrar a las jugueterías de Ripley cuando niños y a la fuerza se les intentó poner una camiseta de Alianza. Es con esta parte de su congregación con quienes logró hacer un trabajo más articulado pues notó como todos se esmeraban por reivindicar otros sectores sociales del país, pero se hacían los tercios cuando él exigía que también colaboren con la población afroperuana. Por tal motivo vio que era necesario sumar todas las fuerzas posibles para la lucha que venía emprendiendo y decidió recorrer distintas zonas del Perú para difundir su mensaje contra la segregación.

Su recorrido por el país tuvo resultados algo dispares. Tuvo éxito en el norte del país pues la gentita de Yapatera, Zaña y Cayaltí no dudó en sumarse a las filas del Dr. Lutero pero a medida que fue bajando a las demás regiones las cosas se le complicaron. En Huaraz fue interceptado por Pepe Mallqui, quien aparte de no tener la mínima intención de oír sus arengas, le propuso sumarse a la filas del Sport Ancash para hacer una dupla maldita con “Drogba” Carillo pues el dirigente le veía condiciones innatas, algo que el buen Martin rechazó y en respuesta convenció a Carillo y de yapa  Víctor Cartagena de unirse a la lucha. Encabezó una marcha en Huancayo, la misma que tuvo que interrumpir cuando la población local en vez de apoyar la causa le pedía que se cante una del Chivillo de los Andes. Intentó reclutar a unos haitianos instalados en Puerto Maldonado, pero tuvo que huir cuando Migraciones creyó que él también era un ilegal del país caribeño y ni porque les mostraba su DNI recién actualizado creyeron en su nacionalidad peruana.

Y fue entonces que cuando creía que su lucha era inútil y le venían a la mente sus recuerdos de juventud (aquellos que le hacían rememorar las veces que le cerraron las puertas de Gótica y Agustín Merino lo cabeceó con el sueldo), llegó a un lugar en el que se sintió más cómodo que nunca. Luego de un arduo viaje por el país, Martín Lutero Rey había llegado a Chincha y no podía estar más feliz. En esta ciudad, la mayor parte de los vecinos comprendían su reclamo y los motivos de las protestas que había estado liderando y poco a poco todo el pueblo chinchano se unió con él en una sola fuerza y decidieron apoyarlo en todo, aunque no supiera bailar panalivio. Fue así que pudo unir a todo El Guayabo, Sunampe, Grocio Prado, El Carmen, Tambo de Mora, etc. en busca de la reivindicación total y una búsqueda del respeto a la igualdad y los derechos civiles que tanto habían reclamado entre cada tonada de Don Amador. Lutero Rey, con el espíritu renovado, subió con todo Chincha a su lado y hacia el vecino Cañete, donde tuvo similar éxito, salvo por un sector de Imperial que le guardó cierto recelo tras haber rechazado una porción de curruñau. Fue aquí que, inspirado en todos aquellos que lo venían siguiendo y los muchos otros a los que faltaba transmitir el mensaje, proclamó su famoso discurso “Yo tengo un sueño” frente a la imagen de Santa Efigenia. Todo el sur chico estaba con él y la movida pintaba para algo más grande.

Lamentablemente, en su afán de lograr una revolución en tiempo record cometió una acción osada y al mismo tiempo apresurada: Volver a Lima. Lutero creyó que su resistencia pacífica tendría el mismo efecto que en otras ciudades pero como nadie es profeta en su tierra, sus acciones no tuvieron las repercusiones esperadas. Al ser ya una figura influyente del país, fue invitado a distintas entrevistas en los medios, donde los resultados volvieron a ser dispares. En las instalaciones de Latina pudo trolear a Mijael y Aldito, quien intentó hablarle en yoruba, pero no tuvo la misma suerte en otros canales. En América, Sol Carreño no dejó que termine sus intervenciones porque aparte de insinuar un posible vínculo suyo con Boko Haram, le preguntó unas 3 veces si podía hacer una fuente de ranfañote para una transmisión en vivo. En los pasillos del mismo canal, tuvo la desgracia de encontrarse con Gisela, de la que tuvo que escapar como pudo antes de que lo ponga a bailar con Angie Arizaga o animar al lado de Choca, quienes en todo momento mostraron un total desconocimiento de la lucha del Dr. Rey pues no había aparecido en Esto es Guerra.

Ante tamaña injuria, el buen Martín decidió ir a las calles como lo había hecho antes pero las repercusiones no fueron las deseadas. Marchó con su contingente por las calles del centro de Lima donde inicialmente la población capitalina parecía mostrarle su apoyo, más cuando Lutero les dijo que la manifestación no era para un festival de cajoneo, fue abandonado en el acto. Lograba percibir con cierta indignación algunos comentarios que aunque lejanos, fueron percibidos por el reverendo: “Negro por las huevas” decían unos, “yara no nos vayan a cuadrar" decían otros, "ni parece de Chincha este gil”, a lo que Martin respondía: “Soy barranquino, huevonazo”.

Pero este gran activista no se rendía y continuaba emprendiendo su lucha contra la discriminación. Luego de tener relativo éxito en el Rimac, La Victoria y Barrios Altos, fue alcanzado por un colectivo que se decía progresista y que ofrecía apoyar la causa del reverendo Lutero Rey, quien se sintió halagado por tal iniciativa hasta que sus allegados le dijeron que “los blanquiñosos estos ya están diciendo en sus redes que la lucha ahora es de ellos porque conocen todo sobre la lucha social y no sé qué tanta vaina. Mira cómo ya están tuiteando esos huevas en vez de ayudarnos con las banderolas”, por lo que rápidamente la batuta la tomaron quienes realmente debían hacerlo y a nombre del reverendo Lutero, dejaron a un lado a los integrantes del colectivo con una reverenda sacada de mierda.

No pasó mucho tiempo para que sus reclamos se expongan con mayor fuerza, situación que solo puede conducir a una cosa en esta villa (ya ni interesa cuantas veces) coronada: El encasillamiento al por mayor. Al cabo de unos meses, Martín Lutero Rey y toda su gente era tildados de resentidos sociales, rojetes, vagos y terrucos, siendo caseritos en todas las portadas del Grupo El Comercio. Y así volvieron los calificativos, desde “¿estos vagos no tiene otra cosa que hacer?”, pasando por “ya que los contraten en un equipo pa’ que  jodan” hasta el sentenciante “son negros porque quieren”. Y como si no bastara con estas contrariedades, al poco tiempo surgió un grupo extremista que ya venía gestando de tiempo atrás su aparición y ahora con estas protestas vio el momento oportuno para entrar a la escena. Fue así como la resistencia del gran Lutero Rey se vio muchas veces boicoteada por los atentados del Ku Klux Markham, agrupación extremista y segregacionista financiada por hijos de hacendados expropiados durante la Reforma Agraria que se propuso eliminarlo luego de ver cómo el Dr. Lutero salió airoso de una confrontación con tuvo con Jaime Bayli en la puerta de Latina, donde el periodista insistía en preguntarle por los presidentes de distintos países.

Pero para tristeza de muchos, un integrante de Ku Klux Markham logró infiltrase en una manifestación suya en el Cono Sur y le disparó desde el Puente Atocongo acabando así con la vida de este gran luchador social. El hecho repercutió en todos los medios, los cuales ahora le rendían homenajes tanto al reverendo como a su congregación la que actualmente, al mismo tiempo que enaltece la imagen del reverendo, trata de hacer todo lo posible porque no se llegue a dar una desgracia mayor al atentado del doctor: Tondero Producciones ya tiene todo listo para rodar la película en homenaje a Martín Lutero Rey con Giovanni Ciccia como protagonista. Hasta el momento, la iglesia bautista ha logrado frenar todos los intentos de la productora por grabar el filme pero tendrán que redoblar esfuerzos si quieren ponerle fin a la jugada. Una nueva lucha había comenzado.


viernes, 30 de noviembre de 2018

Patriarca de los múridos



Por Luis R. Carrera

Desde que empecé a tomar conciencia de este mundo y, muy en especial, del país en el que me había tocado anclar, supe que no eras un personaje notable ni mucho menos un ejemplo a seguir. Aquellos días de otoño del ’93 en el que percibía cómo iba mi entorno a través de los pocos medios que andaban a mi alcance por esos años, aprendí a tenerte animadversión, rechazo, repudio y todo aquello que se asemeje. Y no era para menos. Hacía tan solo 3 años atrás había concluido quizá un gobierno que en lo referente a lo económico y social hacía que los inicios del Primer Militarismo sean vistos como un modelo de estabilidad. Para el momento en que aprehendía esas nociones de tu persona, tú ya andabas por tierras colombianas salvaguardado en tu primer asilo político, ese que ahora intentas repetir.



Fueron pasando los años y cada vez aprendía más de tu pasado. Ya me había enterado de las colas que mis familiares se vieron obligados a hacer por obra y gracia de tus medidas económicas, había recibido ya noticias de los dólares MUC y ya sabía quien iba en el billete de 500 intis y aprendí a tenerte más rechazo que el que ya había generado en mi pre-infancia. Por estos días eras comparado al mismo nivel de Carlos Manrique y jugarme con tu nombre y tu legado se volvía parte de mis pasatiempos de niñez, pues cuando no te maldecía la gente, aparecía el gobierno de tu futuro vecino de celda a través de sus noticias compradas y hacía recordar al pueblo peruano lo desastroso que había sigo tu periodo de mando. Y cuando ni los Winter ni los Crousillat podían convencerme de tu satánica imagen, lo hacía ese tren que veía cada vez que visitaba el Cono Sur. El ir y venir de ese tren vacío y de tramo inconcluso era la evidencia suficiente para comprender la clase de gobierno que hubo previo a mi aparición en esta vida.





Era ya el nuevo milenio y tú seguías fuera del territorio nacional, ahora amparado bajo la sombra de la Torre Eiffel, y empezaba a conocer una faceta hasta ese entonces desconocida por mí: Tu palabreo. Se me había notificado acerca de tu poder de convencimiento y convocatoria a través de esa oratoria que aprendiste en el semillero aprista cuando Víctor Raúl, Armando y demás viejas glorias trataban de enmendar los decepcionantes giros políticos de los 50 y al mismo tiempo formar a los nuevos cuadros del partido, de los cuales tú eras el más destacado. Esa misma oratoria que en tus primeros años de gobierno te hacían ganar al pueblo en aquellos balconazos nocturnos antes de la estatización de la banca y que amenazabas emplear en tu regreso. Porque sí, desde el invierno de 1999 habían empezado a circular en las calles disque anónimas publicidades anunciando tu retorno, cosa que no podía creer tras haber tenido las nociones básicas de ese tu primer gobierno. Para ese momento, Los No sé quién y los No se cuántos ya te habían dedicado una canción que no hacía más que confirmar lo que ya pensaba de ti.



Y un día volviste. Era enero del 2001 y yo te veía en vivo por primera vez. Estabas frente a un mar de fieles seguidores que coreaban tu nombre a voz en cuello, con una pasión que ya hubiesen querido Roger Waters o Emmanuel. Veía cómo esos miles de fanboys con una estrella sobre sus sienes te idolatraban como si hubieses dejado las bases para una economía nacional solvente o por lo menos hubieras acabado con el terrorismo. Pero no, habías dejado al Perú en la bancarrota, tus ministros no tenían la mas mínima idea de cómo frenar la debacle que habías generado a mitad de mandato, al punto que uno de ellos se encomendó a Dios a nivel nacional, con precios que variaban del día a la noche y volvían a cambiar a la mañana siguiente mientras la cúpula aprista se hacía de todo beneficio habido y por haber pero ahí estaba tu público, esperando a que empieces a hacer gala de tu verborrea interminable que los engatusaba y hacía olvidar que alguna vez nos llevaste a ocupar los rankings de pobreza a nivel mundial.




Por aquellos días, el país comenzaba a asimilar que estaba otra vez en democracia y Valentín Paniagua se erigía, pese a la calumnia más sinsentido de la historia nacional a cargo de Nicolás Lúcar, como el mejor presidente de los últimos 40 años. Este fue el escenario que escogiste para intentar volver al poder tras una campaña donde un cover a dúo con el "Zambo" Cavero importó más que tu plan de gobierno (cositas de nuestro Perú querido). Más allá de tu derrota final frente a un Alejandro Toledo libre de Ecotevas y aviones parranderos, tu lugar en el podio de aquellas elecciones nos enseñó que un palabreo apasionado y una cantada con mediano financiamiento son suficientes para hacer olvidar 5 años de gobierno autodestructivo.


Si hay algo que te caracterizó aparte de tu capacidad para "mecer" al pueblo con un floro tantito mejor que el de Leonidas Carbajal, fue tu ímpetu por querer ser siempre el centro de la jugada. Es algo que llevas desde tus épocas de "pulpín", cuando empezabas a dar rienda suelta a tu egocentrismo en el Aula Magna bajo la anuencia de Víctor Raúl. Fue ese egocentrismo el que impulsó a amenazar con pagar solo el 10% de la deuda externa en el 86 y fue ese mismo egocentrismo el que te hizo patear al buen Lora en el invierno del 2004 por atreverse a adelantarte el paso en una marcha en la que intentabas ser el protagonista sin merecerlo. Aquel día nos demostraste que los rumores de tu adicción al litio en tu juventud no eran del todo falsos.


Para suerte tuya, te tocó vivir en el Perú, la tierra piadosa que perdona al que la destruye y le da segundas y hasta terceras oportunidades a quien la corrompe. Y este suelo tan generoso no iba a hacer la excepción contigo. Fue así como en aquel año 2006, el destino, y muchos votos fanáticos del "mal menor", te dieron esa segunda oportunidad que ya hubieran querido "Nalo" Barquero o "Piticlín" Palacios y volviste a la presidencia. Sí, aquel que como mandatario devaluó la moneda en beneficio de un selecto grupo de poder, aquel que dejó a miles de familias con la angustia de no saber el precio de alimentos básicos, aquel que no hizo el menor intento por evitar abusos contra comunidades campesinas durante la lucha contra el terrorismo y que avaló el saqueo de ministerios y las arcas nacionales a manos de compañeros apristas, ahora volvía a ser presidente. Un triunfo electoral tan inverosímil que un "Viva el Perú generoso" parecía escucharse desde las almas del Combate de Iquique al momento que "Caballo loco" asumía el mando por segunda vez. La cosa no estuvo tan difícil en esta ocasión, bastó el miedo difundido por un sector de la prensa respecto a tu contendor, le Ollanta Humala de polo rojo, sumado a un movimiento de pectorales que no hacía otra cosa que degradar aún más tu persona. Todo vale al momento de ganar, al parecer, incluso la dignidad





Para ese entonces ya había aprendido más sobre tu decadente persona. Entre recuentos y lecturas iba descubriendo sucesos tu primer gobierno que probablemente anhelas con toda el alma que el Perú olvide, como aquel 1986 cuando autorizaste al Comando "Rodrigo Franco" a exterminar presidiarios en Lurigancho y El Frontón bajo la excusa de frenar el terrorismo de Sendero Luminoso (al parecer esto era más productivo que proteger a la población de Ayacucho) y que a tus espaldas traías la muerte del dirigente minero Saúl Cantoral, pero tú segundo gobierno me traerían más sorpresas.



La primera de ellas vendría luego del terremoto del 2007 con la creación de Forsur, organismo que sería encargado de recepcionar los fondos y donaciones recibídas para reconstruir Cañete y el departamento de Ica, lugares que al día de hoy siguen esperando el dinero recaudado y que el ministro Garrido Lecca rinda cuentas al respecto, mientras quedaba como el recuerdo más bizarro aquel pisco que parecía burlarse de la desgracia acontecida. La otra sorpresa vendría 1 año más tarde. Mientras quedabas en ridículo frente a Ju Jin Tao y su delegación al intentar hablar en chino en la APEC, se descubría que personajes vinculados a tu gobierno entregaba por lo bajo lotes petroleros a una empresa noruega. Surgía la figura de Alberto Quimper, a la vez que tu compadre Rómulo León volvía a la fama casi 20 años después de aquel incidente en el congreso frente a tu némesis “Popy” Olivera. Ambos personajes, Don Bieto y Romulito, serían los personajes principales de aquellos recordados "Petroaudios" de la corrupción, auduos en los cuales el término "faenón" quedó como el nuevo sustantivo del diccionario peruano. Serían justamente estos nefastos personajes a quienes negaste y deploraste públicamente para salir librado del entuerto.

Pero si para ese momento se creía que Alan Damián (otro apodo de antaño) había llegado al colmo del cinismo con un segundo gobierno que robó a damnificados y señalaba a traición a quienes afianzaron el carácter corrupto de este periodo, con la bendición del máximo líder, agárrense para lo que viene. Corría el mes de junio del 2009 y el pueblo awajun defendía en la ciudad de Bagua su derecho a proteger su territorio luego de que las fuerzas policiales salieran en apoyo de Perú Petro en su intento de tomar posesión de terreno manejado por la población nativa mencionada con todo menos con dialogo. Por supuesto que el presidente no iba a quedarse sin hacer nada. Tenía que dar muestras de su presencia, y fue allí que, en un intento de apaciguar la situación pero que finalmente acabó por mostrar el verdadero sentir de Alan García frente la multiculturalidad, expresando muy cómodamente ante cámaras que el pueblo amazónico era conformado por personas de segunda categoría. Estas palabras bastaron para que cada vez más peruanos descubran su verdadero sentir acerca de la integración nacional.




Y mientras tú bramabas esas palabras tan esperanzadoras, tu legado seguía cruzándose en mi camino. Seguía viendo como ese único vagón del tren eléctrico continuaba desplazándose por la vía a medio hacer del Cono Sur como tratando de justificar de alguna forma su creación. Mientras tanto, los medios hacían recordar tu enriquecimiento ilícito a través del Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI) (otra joyita de tu primer gobierno) y la liberación de narcotraficantes bajo el pretexto de evitar el hacinamiento en cárceles (joyita de tu segundo gobierno). Hasta que un día del 2011, el Ministerio de Educación autorizaba la remodelación de las otrora Grandes Unidades Escolares, entre ellas el gran colegio Ricardo Bentín. Fue en ese momento que por un instante estuve a punto de darte una oportunidad, de creer que tus gestiones, más allá de casi borrar al país de los mapas políticos y beneficiar solo a tu partido, ahora intentaban redimirse. Pero lamentablemente no hay que olvidar que quien encabezó estas reconstrucciones fue Alan García y su marca registrada no tardó mucho en hacerse notar. El Ministerio encargado y hasta el inefable Rodolfo Orellana y su delincuencial cooperativa Coopex estuvieron involucrados en las contrataciones sin supervisión que se llevaron a cabo para finalizar las remodelaciones antes de que termine el mandato de este presidente que cada mía tomaba una mayor similitud con las ratas y demás integrantes de la familia taxonómica de los múridos.




Tu gobierno culminaría con la que quizá ha sido la construcción más inútil del Perú contemporáneo. Aquel Cristo del Pacífico que mandaste a colocar en el Morro Solar quedó más fuera de lugar que Darío Muchotrigo trabajando para la “U”, pero al mismo tiempo termino siendo un reflejo de tu gobierno y de tu persona: Una cosa de gran dimensión que solo sirve para ocupar espacio y hacer creer que su presencia ha servido o sirve para algo. Así se ha ido desenvolviendo tu figura en todo este tiempo. Pero la cosa no acaba aquí. En los siguientes años anduviste impartiendo (o al menos lo intentaste) cátedra de cómo manejar de la menor manera la política al servicio de la ciudadanía, tanto en las aulas de la Universidad San Martín así como en cuanta conferencia te sea posible participar, hechos que no son más que un equivalente a pedirle consejos al “Pompo” Cordero sobre cómo tener una carrera futbolística responsable y exitosa.




...



Todo era felicidad para ti, más allá de las acusaciones en tu contra formuladas por la Fiscalía de la Nación desde mediados de los 90, hasta que estas recobraron fuerzas pues ahora venían cargadas de Jogo bonito, pues desde Brasil empezaban a llegar noticias de vínculos tuyos con Marcelo Odebretch, quien se convirtiera en el hombre más temido por los gobiernos sudacas, su empresa constructora y las coimas ‘esta desembolsó en tus dos periodos de gobierno para ampliar sus dominios continentales. Aún así, esto no impidió que pongas en marcha tu cuarta candidatura a la presidencia en el 2015, aprovechando la desazón popular por la decepcionante gestión de Ollanta Humala, ahora con polo blanco y mandil por delante de su banda presidencial. Entraría a tallar nuevamente aquel ego que te persiguió durante toda tu existencia y te hizo creer que eras la figura más célebre de la historia peruana, característica tuya que se acrecentó en la CADE del 2015 cuando todos los empresarios esperanzados en aumentar sus ganancias como sea y al mismo tiempo temerosos de algún cambio político se rindieron ante ti luego de tu intervención. Este clamor que tú creíste popular fue lo que te hizo confiar en un posible triunfo electoral. De más está decirte que el Perú da oportunidades, pero no hay que abusar de ello.


Era el 2016 y era yo uno de los más convencidos de la nocividad que cargas contigo y que no tenía que volver a infectar a esta patria querida. Esta idea terminó de reafirmarse cuando, en tu afán de reforzarte como sea, juntaste al APRA con el PPC en una misma agrupación, creando de esta manera una fusión peor que el Aurich - Cañaña y el Estudiantes - Grau jugando un mismo torneo. Comenzabas a confrontar tu realidad y buscabas aliados de donde sea, tal como lo venía haciendo tu bancada en el Parlamento, la cual había estrechado vínculos y encubrimientos con Fuerza Popular, el tercer y más sólido intento de reflotar el fujimorismo en la política peruana. Muy pronto este aberrante cruce tendría un destino más trágico que el de las fusiones mencionadas.



Cómo habría estado de mal direccionada este nuevo intento de gobernar que, en vez de reforzar tu campaña, reviviste muertos. Fue así que en el debate presidencial se demostró que ni la suerte quería estar a tu lado, pues te tocó enfrentar a quien menos querías. Sí, lo enfrentaste a él, a tu yunta, tu adú, tu causa de toda la vida, aquel que esperó pacientemente todos estos años para decirte en la cara lo que realmente eras. El destino te puso en frente de gran Popy Olivera, quien en menos de 10 minutos terminó de destruirte de distintas formas en horario estelar. Y así como el Aurich - Cañaña y el Estudiantes - Grau terminaron en la mayor intrascendencia así acabó tu último intento de alimentar tu ego y tus ansias de volver a destruir a la nación, como en los “buenos” tiempos.




Ya con el tiempo pasando y Pedro Pablo Kuczynski en el poder ofreciendo el indulto a Alberto Fujimori, seguías sin siquiera ser buscado por la justicia, pese a que los apuntes y declaraciones de Marcelito desde Brasil eran más que evidentes: tus campañas, tus gobiernos y hasta la lonchera de Federico Dantón tenían el auspicio de Odebretch. Pero tú seguías sin caer y cada vez te parecías más al Alianza Atlético de los tiempos modernos, aquel que nadie quería, pero aun así se mantenía en Primera. Esto probablemente haya hecho que tu soberbia alcance límites insospechados. Quizá haya sido por eso que con todo y gobierno truncado, fiscales detenidos, Keiko en prisión y Albertito haciendo la finta para no volver a la Base Naval tuviste el descaro de tildar de imbéciles a aquellos que te acusaban. Pero no contaste con la aparición de las nuevas figuras del momento. Richard Concepción Carhuancho y José Domingo Pérez se han convertido al día de hoy en una dupla en el plano judicial se ha ido asemejando a la de Cruzado y Chale o Sotil y Cubillas. Serían ellos los que ahora se encargarían de juzgarte en lugar de tus allegados en el Poder Judicial.





De esta manera, tras la orden de impedimento de salida del país a cargo de Concepción Carhuancho, el ex presidente que valientemente decía que “El que no la debe no la teme”, huyó cobardemente para pedir asilo político en la Embajada de Uruguay, asilo que estuviste a punto de obtener d no ser por toda la evidencia en tu contra que afortunadamente el país de Obdulio Varela descubrió acerca de tu roedora humanidad. Mientras eso ocurría, en el Congreso la alianza no oficializada, pero sí evidenciada, APRA – Fuerza Popular (que deja al APRA – UNO como un juego de niños) aprobaba proyectos de ley para proteger el financiamiento ilícito de los partidos políticos, acción que los partidos involucrados creían efectiva y sobre todo, inteligente, pero que no hacía otra cosa que poner al descubierto el apoyo, mutuo entre las agrupaciones más corruptas del Perú en estos tiempos. Para este momento la situación se hacía tan insostenible para ellos que el apoyo mutuo entre apristas y fujimoristas indigna tanto o más que el penal de Cueva.



https://diariocorreo.pe/politica/congreso-aprueba-ley-para-bajar-penas-investigados-por-financiamiento-ilegal-de-partidos-857298/


A la fecha, te encuentras sin asilo político, sin una bancada independiente ni fuerte ni auténtica, con una credibilidad nula que se ha visto reflejada en los comicios municipales en donde tu APRA querido no ganó ni una opción a repechaje y, lo que nos importa a todos, con una acusación de lavado de activos que te deben estar dando ganas de ir a Trujillo a enterrarte junto a Víctor Raúl hasta que tus informantes en la Fiscalía (los cuales tú mismo dijiste tener en un probable ataque de desesperación por salvarte) te digan que ya todo esta controlado, aunque con la nueva dupla judicial al mando, dudo que tus entripados y cochinadas vuelvan a taparse como antes.  Hoy no te queda más que afrontar los cargos en tu contra y al mismo tiempo, a la etiqueta que ser el patriarca de los múridos, el papa de todas las ratas habidas y por haber pues en estos tiempos no hay otro animal que te refleje tanto como aquellos roedores. ¿Qué dices que eres inocente y que todos te persiguen y chuponean solo por un odio infundado? Demuéstralo pues, imbécil.



sábado, 6 de octubre de 2018

Verso Amplio



Por Luis R. Carrera

Qué está pasando con mi villa, 
cada día más fregada, 
que parece manejada, 
por pura pandilla. 

Me roban noche y día, 
mientras en una mejora yo dudo, 
y cuando digo "mi alcalde qué haría", 
me acuerdo que es el Mudo. 

Pa' colmo de males, 
me invade puro candidato,
que con su floro y arrebato, 
quedan como animales. 

Pero entre tanto floreo, 
alguien dejó el cojudeo, 
y nos muestra con sinceridad, 
sus propuestas de verdad. 

Es mi tío Cochero, 
un ciudadano como cualquiera, 
que confía en tomar la delantera, 
por un cambio verdadero. 

Por eso este domingo 7, 
dejémonos de paseos y firuletes,
y apoyemos a un candidato sincero, 
como lo es el gran Cochero.





martes, 25 de septiembre de 2018

Cuando el discurso transgrede límites pre-establecidos. El caso de la izquierda peruana.


Por Luis R. Carrera

En julio del 2014 me propuse continuar con las reflexiones acerca de esos curiosos seres que a inicios de la década se decían de izquierda y pretendían liderar toda lucha emprendida principalmente en la capital, único espacio en el que se sintieron realmente ubicados y hasta comprendidos. En esta ocasión intenté elucubrar un esbozo de análisis del discurso que arengaban (ya que pocas veces proponían algo en serio) pero sobre todas las cosas, comprobar si la etiqueta de 'caviar' de la que hasta el día de hoy no han podido despegarse es válida para definir el desenvolvimiento de estos extraños y apacibles especímenes políticos. Para ellos realicé una retrospección, y posterior comparación, hacia personajes que antaño enarbolaron banderas de lucha similares, con más criterio y consecuencia, y que recibieron el bendito calificativo. De esa manera intenté encontrar posibles vínculos que enlacen a aquellos izquierdistas de antaño que por cuestiones sociales y económicas fueron carimbeados* como 'caviares', con los activistas  'progres' (otra palabrita producto del devenir politiquero) de los años 2010. Aquí la exposición de la cuestión planteada 4 años atrás.

*El término carimbear no existe en ningún diccionario, tan solo salió como un novel juego de palabras basándome en el concepto de carimba, aquella marca que se hacía a esclavos africanos en nuestros años de oscurantismo (1532-1824), para aplicarla a la idea de etiquetar o calificar a terceros.

____________


Desde la aparición de los primeros partidos denominados de izquierda en nuestro país, se ha tratado de forjar un pensamiento que busque el beneficio de los sectores menos favorecidos de nuestra sociedad y por ende, diversas agrupaciones han tratado de tender puentes entre el partido y los sectores populares de la ciudad, al mismo tiempo que con el espacio rural. Con el paso del tiempo eran ya representantes de estos sectores quienes ya activaban dentro de agrupaciones que mantenían la tradición desarrollada y el discurso de los partidos de izquierda iba de la mano con sectores populares y grupos marginales de nuestra sociedad. 
Entre las décadas de 1960 y 1970, dentro de agrupaciones políticas como Vanguardia Revolucionaria y desde agrupaciones estudiantiles de izquierda comenzaron a surgir personajes que compartían los postulados referentes a la lucha por el bienestar de los sectores marginados pero que acarrearían consigo características que de alguna forma los marcarían a ellos y a quienes reprodujeran sus experiencias en el futuro.

Cuando la posición social fue un determinante en la política

Por los años 70 aparecieron nuevas figuras en el ámbito político dentro de la izquierda entre los que se destacaron nombres como Javier Diez Canseco, Henry Pease, Alfonso Barrantes e incluso Susana Villarán. Algunos de estos personajes ya venían activando desde años anteriores pero es en estos años en los que empiezan a destacar individualmente. Desde sus respectivas agrupaciones iniciaron un trabajo que iba dirigido hacia los sectores históricamente marginados, primeramente en Lima para después aventurarse al interior del país (esto último se planteaba como proyecto a futuro). Muchos de ellos por su juventud, se mostraban como las nuevas caras de la izquierda y su accionar generaba la aprobación de aquellos que se veían beneficiados con la colaboración brindada, pues de alguna forma se le buscaba solución a la crisis de representatividad que por aquel entonces los partidos afines ya tenían.
Sin embargo, pese al surgimiento de estas nuevas figuras que, debido a un trabajo en conjunto con distintos frentes, lograron forjar acciones partidarias concretas que ayudarían a dar mayor estabilidad a la izquierda nacional, para la década de 1980 las personalidades mencionada y sus respectivos allegados empezaron a recibir críticas y calificativos que buscaban minimizar los avances logrados, como la formación de la Izquierda Unida y su triunfo electoral. Las críticas que este sector recibía se dirigían a un aspecto específico que caracterizaba a muchos militantes o personas cercanas a estos nuevos grupos: su posición social y económica. Para entender mejor esta situación es necesario recordar los orígenes de algunas de las personalidades criticadas: Diez Canseco fue hijo de Luis Diez Canseco Maguil, gerente del Banco Popular y descendiente directo del general Manuel Diez Canseco y Corbacho. Su infancia y adolescencia las vivió entre Miraflores y San Isidro en colegios como Santa María Marianistas. Es ya en los espacios universitarios en que decide dejar de lado las comodidades para aprender más de la desigualdad que mostraba la sociedad peruana. Henry Pease, por su parte, estudió en el colegio La Inmaculada y fue hijo de un almirante. Susana Villarán hizo lo propio en el Colegio Franco-Peruano de Miraflores y tuvo la oportunidad de estudiar en la Universidad de Chile.
Todos estos aspectos hicieron que debido a la posición social de personajes como los mencionados, entre otros, genere un sentimiento de rechazo por parte de aquellos que se consideraban verdaderos representantes de las clases populares. Incluso se llega a plantear que aquellos militantes no debían ser parte de los procesos de cambio social por acarrear a sus espaldas el peso de sus respectivas historias familiares y su propia posición dentro de nuestros estratos sociales, lo que generó una división dentro del espacio de izquierda (una de las tantas) y que posteriormente decaería en calificativos empleados por aquellas posiciones progresistas opuestas a este tipo de militancia y los sectores antagónicos.

El origen del término 'caviar'

Como ya se mencionó, estas nuevas agrupaciones, como Izquierda Unida, no fueron vistas con agrado por todos los sectores denominados progresistas o hasta socialistas. La crítica hacia estos nuevos grupos señalaba que sus integrantes no tenían un vínculo directo con el pueblo por haber nacido en ambientes ajenos a los sectores populares y por tal motivo no encajaban en las luchas populares. Algunos críticos más acérrimos plantearon que aquellos frentes eran más bien parte del ala izquierda de la burguesía, pues el origen acomodado de quienes activaban en aquellos grupos era innegable. Esta desunión dentro de los espacios llamados de izquierda fue bien aprovechado por sectores opuestos a la dinámica de la izquierda y fue así como ya entrada la década se inserta el término de “izquierda caviar” para las nuevas agrupaciones.
Tal término tuvo su origen en la política francesa cuando sindicalistas y comunistas franceses empezaron a ver con sospecha y desconfianza que jóvenes intelectuales de origen burgués llegaran a considerarse de izquierda. Por tal motivo, se les acusó de atribuirse a sí mismo una consciencia política que para la visión de aquellos sindicalistas no les pertenecía y sospechaban que a pesar de la responsabilidad social que se adjudicaban aún sigan tratando con desdén al proletariado. Es en estos términos que se les empieza a calificar en base al entorno de estos intelectuales y las costumbres que tenían en su esfera social y por tal motivo, al estar sus reuniones envueltas de elementos como el champagne y el caviar (productos considerados como exclusivos de los sectores acomodados), es que se escoge lo último para definir a esta nueva izquierda. Así es como nace el término Gauche Caviar que se empleó para denominar a estos sujetos. La idea fue reproduciéndose por muchos países hasta llegar a nuestro continente y es así como es que llega a nuestro país y termina siendo empleada para nuestra izquierda con orígenes también burgueses.

Confrontación contra lo establecido

Esta nueva izquierda venía con propuestas para la época diferentes y que normalmente no eran vinculadas con la izquierda tradicional de aquel entonces. Esta nueva izquierda discrepaba con el radicalismo mostrado por agrupaciones que se hallaban más apegadas a viejas coyunturas como la guerra de guerrillas o la centralización de la organización dentro de la dirección del partido. Esta nueva izquierda, por su parte, se mostraba como distante de esta verticalización del poder planteando, por el contrario, una visión más abierta de la militancia que no ponía como punto primordial el tomar las armas o la creación de un comité central. Estas ideas resultaron chocantes para quienes veían los puntos rechazados como los pilares de la lucha social.
Con este alejamiento de lo común, la nueva izquierda desencadenó una crítica hacia las viejas prácticas las cuales no venían logrando la aceptación esperada, lo que dio motivo a que la nueva izquierda refuerce su posición, del mismo modo en que los teóricos de la posmodernidad mostraron su rechazo a seguir desarrollando metodologías convencionales que consideraban estancadas y enfocadas en lo general.
Este abrupto cambio de pensamiento dentro de la izquierda hizo que los espacios afines a la tradición progresista terminen por catapultar a la nueva izquierda como “izquierda caviar”, término que terminó perdurando. Aun así, esta nueva izquierda pudo lograr lo que el radicalismo no pudo hacer, que fue tomar espacios de poder. Esto indica que el nuevo discurso logró generar entre la población una confianza mayor que la que el ala radical tenía para con el pueblo al que defendía y diversos resultados electorales parecían darle la razón a la nueva izquierda. Así, el triunfo de electoral de la Izquierda Unida de Alfonso Barrantes en 1983 parecía fortalecer a esta nueva forma de consciencia social y a la izquierda peruana en general. Lamentablemente, la aparición de Sendero Luminoso y todo lo que se desencadenó por esto, terminó siendo un determinante en el grado de representatividad de las agrupaciones de izquierda, tanto de las tradicionales como de las que venían consolidándose tras el triunfo de "Frejolito".

Situación post-conflicto

Para la década de 1990, la caída de Sendero originó que la izquierda tenga cada vez menos cabida en el ámbito político nacional pues se encasilló a todos los grupos como si fuesen lo mismo. Es en esta época que las organizaciones no gubernamentales (ONG’s) fueron consolidándose en el país por intermedio de sus programas de ayuda social brindada a muchas regiones del país. Estas organizaciones fueron llenando sus filas de sujetos afines a la postura de la nueva izquierda, quienes al no ver en la política espacios adecuados para desarrollar sus proyectos, vieron la vía de las ONG’s como la adecuada, reforzando los principios de estas con la forma de ayuda social que practicaba la nueva izquierda ya disuelta, orgánicamente hablando. Otros, por su parte, no se alejaron de la política en los años de crisis y en esta década siguieron defendiendo sus ideas dentro del Parlamento, como lo hiciera Javier Diez Canseco. Aun así, el discurso de izquierda, hablando en líneas generales, se veía como desgastado debido a la caída del régimen soviético, la captura del líder senderista y publicaciones como las de Francis Fukuyama, por lo que su inminente desaprobación se vería reflejada en las elecciones de 1990 y 1995 en las cuales prácticamente la izquierda no figuró. Esto devino en la desaparición de agrupaciones y personalidades vinculadas a estos espacios.
Es recién a inicios del nuevo milenio que una parte de estos espacios desaparecidos vuelve a aparecer en la escena política debido a proyectos encargados de retomar lo acontecido en las últimas décadas. La creación de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) en el 2003 permitió que la nueva izquierda, en ese momento alejada de lo público, retome sus fueros y ayude a avalar la labor desarrollada por los intelectuales encargados del informe que la Comisión había elaborado.
Para este momento, ya no eran los mismos rostros de la década de 1980 los que encabezaban acciones como como la difusión del Informe de la CVR, pero lo que sí se notaba es que el discurso que la otrora nueva izquierda planteaba recobraba vigencia debido a la reflexión que el informe nos traía y el amparo que la izquierda de los 2000 encontró en la ya mencionada Comisión.
Este es solo un hecho aislado de aquellos años pues aún quienes querían retomar el discurso moderado de años atrás aún no tenían la suficiente fuerza política para renacer, pero hubo un hecho que permitió que un discurso que ya se creía abandonado, al menos en el Perú, recobre validez para ciertos sujetos inmersos en el acontecer político nacional. La elección de Susana Villarán como alcaldesa de Lima en 2010 permitió que el mensaje de la nueva izquierda de los 80 vuelva a posicionarse en la discusión sobre nuestro porvenir pues resultó que aquellos que aún mantenían con vida las ideas de la nueva izquierda (una mirada más horizontal al momento de ejercer el poder, mayor inclusión social, tolerancia política, un cambio social sin caer en radicalismos, etc.) para la década pasada no encontraban un apoyo que les ayude a tener cierta estabilidad. Es con la elección de Villarán que las agrupaciones, especialmente colectivos, que trataban de difundir lo desarrollado por aquella izquierda encuentran un medio para volver a consolidarse, al ser Susana Villarán parte de aquella época en que esa nueva izquierda se hallaba aún incipiente.

El retorno de los ¿'caviares'?

En los años siguientes a la elección del 2010, cobran cierta fuerza partidos como Tierra y Libertad y la propia agrupación de Susana Villarán, Fuerza Social. En este periodo de supuesta consolidación de la izquierda en el Perú se dan 2 situaciones que rememoran las críticas que los radicales de antaño propinaban.
La primera es que se repetía la situación por la cual la izquierda tradicional mostró su rechazo a la nueva izquierda: Jóvenes ajenos a los sectores populares de Lima eran quienes se apoderaban del liderazgo de estas agrupaciones, al menos en lo que respecta a las juventudes de tales partidos. Esto produjo que ya no solo desde los rezagos del radicalismo sino también desde la derecha peruana se ponga en la palestra un término que ya se creía dejado de lado: la “izquierda caviar”. Aproximadamente a mediados del año 2011 es que la crítica a estas nuevas agrupaciones viene cargada de este término, ya despectivo para aquel momento, que logró de alguna forma generar en la población un vínculo entre el término y los individuos en quienes recaía el calificativo, situación que no pudo ser mejorada por estos nuevos militantes pues su falta de preparación en situaciones pragmáticas fue mostrada en muchas oportunidades lo que en cierta medida permitió dar la razón a los críticos.
La otra situación fue algo más compleja. Hubo un momento dentro del resurgimiento de esta nueva izquierda en estos años en que el discurso y las prácticas que la corriente resurgida dictaba ya no solo era tomado por herederos directos de los forjadores de la izquierda moderada setentera ni por jóvenes medianamente posicionados, sino que poco a poco este discurso, ahora con la idea de inclusión social y tolerancia puestas como temas primordiales, fue calando en sectores populares de la ciudad. Esta inmersión del discurso en espacios populosos no solo era tomado como parte del programa que la resurgida izquierda moderna difundía en sus antiguos comités vecinales o locales partidarios, sino que la propia juventud de estos lugares se atrevía a formar parte de esta nueva forma de izquierda que intentaba estar más cerca de los nuevos tiempos.
Esta entrada de jóvenes nacidos en distritos pertenecientes a los sectores C y D dentro de nuestra pintoresca estratificación social dio un toque novedoso en este intento de renacer de la izquierda peruana, pues ahora ya no solo individuos de estratos acomodados formaban parte de partidos y colectivos vinculados al discurso progresista, sino que también sujetos ajenos por completo a los estratos de apellido compuesto eran ahora agentes de aquellos movimientos. Tamaño cambio de procedencias se vio con mayor claridad en la dinámica política de espacios universitarios, en donde las agrupaciones de inicios de la década (Tierra y Libertad, Partido Socialista, además de organismos estudiantiles afines) están teniendo cabida por encima de otras posturas también consideradas progresistas o hasta combativas.
Es por esta razón que cuando los integrantes de estos frentes, partidos o colectivos se muestran reacios a aceptarse como ‘caviares’, tienen parte de razón pues los que ahora se llama caviar ya no es lo mismo que lo que se criticaba en otros tiempos, pues ahora estos espacios han ampliado sus horizontes y reciben a sujetos ya no solo de un determinado espacio sino de muchos, lo que nos hace ver que el discurso alguna vez expuesto actualmente ha ampliado sus fronteras y ha transgredido la condición socio económica, y es desde esta nueva configuración que en conjunto tratan de proponer una nueva visión que renueve viejas prácticas de lucha social y para ellos intervienen en espacios como la etnicidad, las luchas de género, todo esto acompañado de la búsqueda de un reposicionamiento propio y de los sectores a los que intentan defender. Lamentablemente, la coyuntura actual parece indicar que todo esto no quita que aún les falta mucho para salir del término casi eterno  en el que han sido encasillados.



Lima, 14 de julio del 2014