lunes, 20 de febrero de 2017

África: El otro lado de la insurgencia



Por Luis R. Carrera


África, el llamado “Continente negro”, cuna de la humanidad, ha sido a lo largo del tiempo un territorio que sufrió de forma directa las consecuencias generadas por la opresión. Su población ha vivido en carne propia la represión y la exclusión dentro de su propio espacio a causa del colonialismo europeo. Hoy, pese a la independencia de las distintas naciones del continente, África sigue siendo víctima de los abusos de antaño hacia su población, problemática que sufren actualmente muchas etnias que deberían ser tomadas en cuenta dado su aporte cultural a la región. Todo lo mencionado nos hace ver que la lucha por la reivindicación y contra la tiranía en el continente que dio origen al hombre no podía quedar de lado, por lo que se buscará hacer un paralelo, en lo que respecta a figuras ilustres, entre la acción revolucionaria desarrollada a mitad del siglo pasado en nuestro continente y coyunturas de lucha social ejercidas en esas tierras, demostrando que África también ha realizado su aporte en lo que se refiere a la lucha frente a la opresión.
Así como en América Latina hicieron su aparición personajes que llegaron a convertirse en símbolos revolucionarios para posteriores generaciones, en África también existieron personajes que en diversos periodos del siglo XX emprendieron una lucha antiimperialista con la cual se buscó la liberación de los pueblos de esa parte del mundo. Por ello, tomando como ejemplo la acción revolucionaria latinoamericana y sus distintos personajes (en donde podemos destacar a Guevara, de La Puente, Sandino, entre otros) aquí mostraremos a 3 destacados personajes del continente en mención quienes por medio de sus acciones nos han demostrado que África, al igual que Latinoamérica, fue también una tierra que bregó por su liberación.



Patrice Lumumba, artífice de la liberación congoleña

Líder anticolonialista y nacionalista de la República Democrática del Congo (Ex Zaire y ex Congo Belga), fue uno de los impulsores de la independencia de este país. Formado en base a una educación autodidacta, desde muy joven se mostró en favor de ideales igualitarios, antiimperialistas y pacifistas, por lo que siempre estuvo involucrado con movimientos asociativos indígenas, al igual que con sindicatos. En 1958, luego de visitar Bélgica, país que colonizaba al Congo, formó el Movimiento Nacional Congolés (MNC)  junto con compañeros políticos vinculados a círculos anticolonialistas. Mediante este movimiento, emprendió una lucha contra la represión de las autoridades belgas que reprimía toda acción de lucha, por lo que emprendió el camino hacia la liberación del Congo. Su idea era crear un Estado laico e independiente, cuyas estructuras políticas ayudarían a superar las diferencias tribales creando un sentimiento nacional.
Su accionar con el MNC recibió un gran respaldo popular, por lo que fue detenido y encarcelado en enero de 1960. Liberado a fines de ese mes gracias a la movilización popular, se reunió con dirigentes congoleños y autoridades belgas en la Mesa Redonda de Bruselas, evento en el cual Bélgica concede la independencia al Congo. Una vez logrado el objetivo, el MNC y sus aliados ganan las elecciones de mayo de ese año, convirtiéndose al mes siguiente en el Primer Ministro del régimen de Joseph Kasavubu, líder moderado, siendo la africanización del ejército congolés una de las primeras acciones que impuso desde su nuevo cargo. Sin embargo, sería víctima de los intereses belgas aun habiéndose logrado la independencia. Al poco tiempo, la provincia de Katanga, bajo la dirección de Moise Tschombé se declara independiente en favor de empresarios belgas interesados en los yacimientos petroleros de la provincia. Ante ello, el flamante Primer Ministro pidió ayuda internacional, la cual le fue negada, siendo la URSS  el único país que le brindó su apoyo, por lo que decide reunir cuanto antes a los líderes del Congo para tomar medidas contra las tropas belgas establecidas en Katanga, pero en setiembre de 1960, es destituido del cargo por parte de Kasavubu siendo puesto bajo arresto domiciliario sin recibir apoyo de la ONU. La razón principal de la negativa occidental se debió al peligro que significaba el accionar para ciertos intereses de muchas potencias, además de la visión marxista que él mantenía y su vínculo con la URSS. Joseph Desiré Mobutu derrocó al entonces presidente y ordenó la detención de Lumumba, quien ya había sido liberado, siendo entregado a los rebeldes de Katanga quienes no dudaron en asesinarle, muriendo un 17 de enero de 1961. Para la posteridad quedó su imagen como la de un mártir de la resistencia africana, al mismo tiempo que es perennizado como un símbolo de la paz y la justicia social en el continente africano.


Thomas Sankara, el ‘Che’ africano

Capitán militar, revolucionario marxista y teórico panafricano nacido en Burkina Faso (Ex Alto Volta). Tomó el poder mediante un golpe de Estado en 1983, el cual fue apoyado masivamente con el objetivo de eliminar la corrupción y el predominio de Francia, la ex potencia colonial predominante en el país. Luego de haber recibido entrenamiento militar, en 1966 comienza su carrera en la milicia siendo llevado a Madagascar donde fue testigo de los levantamientos populares de 1971 y 1972. Es en esta época donde estudia las obras de Marx y Lenin, escritos que influirían en él para posteriores acciones. En 1972 vuelve a la entonces Alto Volta y 2 años más tarde destacó en una guerra fronteriza con Mali, país vecino, convirtiéndose en una figura popular en Uagadugú, la capital de su país. En 1976, año en que llegaría a ser Comandante en un centro de entrenamientos, conoce a Blaise Compaoré, personaje que sería crucial en los años posteriores. Durante esta época, regida por el mandato  de Saye Zerbo, Sankara formó junto con un grupo de oficiales la Agrupación de Oficiales comunistas (Regroupement des Officiers Communistes o ROC en francés). En setiembre de 1981 fue nombrado Secretario de Estado yendo a su primera reunión en bicicleta, acción que caracterizó a Sankara a lo largo de su trayectoria, pero renunció al año siguiente al ver el carácter anti obrero que perfilaba el gobierno de Zerbo. En los años siguientes se llevarían a cabo diversos golpes de estado en los cuales se impondrían distintos presidentes, hasta que en 1983 un nuevo golpe organizado por Compaoré lo hizo presidente a la edad de 33 años. Una vez en el poder, el Comandante puso en práctica todo el aprendizaje revolucionario que fue adquiriendo en su formación propia, donde Marx y Ernesto Che Guevara se convirtieron en sus principales referentes. Su identificación con éste último fue tan grande que se le terminó conociendo como "El Che africano", ya que el carácter revolucionario de Guevara influyó en la forma de gobernar que desarrolló durante todo su mandato. Los sucesos de la Comuna de París también sirvieron de ejemplo a su accionar político.
Su plan de gobierno estuvo orientado a la lucha contra la corrupción, promoviendo la reforestación, combatiendo la hambruna, y haciendo de la educación y la salud las principales prioridades nacionales. Luego de suprimir ciertos privilegios de los jefes tribales y crear una forma de servicio militar obligatorio que se contraponga al ejército, en 1984 cambia el nombre del país de Alto volta a Burkina Faso (“El país de los hombres íntegros” en mossi y djula, las lenguas mayoritarias del país) y además, compone el himno nacional del país. Durante su gobierno redujo los sueldos de los funcionarios incluyendo el suyo, redistribuyó la tierra de los terratenientes feudales y la entregó a los campesinos, la producción del trigo aumentó en 3 años de 1700 Kg por hectárea a 3800 Kg, convirtiendo a Burkina Faso en un país autosuficiente en comida, mejoró el status de las mujeres y su administración fue el primer gobierno africano que reconoció al SIDA como una amenaza para África.
Al igual que Guevara, fue un revolucionario marxista que creía en la revolución armada contra el imperialismo monopolista, por lo que denunció al neoliberalismo en su región mucho antes que las Naciones Unidas, además de definir a la burguesía local y las fuerzas retrógradas como los principales enemigos del pueblo. Respecto a Guevara, Sankara lo consideraba un ciudadano del mundo libre y por tal motivo enunció que el Che era otro burkinés inmerso en la lucha del pueblo africano, pues sus ideas inspiran a toda la nación y perduraban a lo largo de la lucha cotidiana que el pueblo de Burkina Faso emprendía. Afirmaba también que era el hombre que demostró que se podía tener confianza en uno mismo y en quienes nos rodeaban, además de creer en las capacidades propias, por lo que resultaba la figura de este hombre como un ejemplo de convicción  y fe revolucionaria en lo que uno hace en pos de la victoria. Sumado a esto, ya como presidente adoptó para Burkina Faso la frase Le patrie ou la mort, nois vaincrons (“Patria o muerte, venceremos”), como lema combativo dentro de la población. Sankara fue traicionado por su antiguo compañero Blaise Compaoré y muere asesinado en un golpe de Estado el 15 de octubre de 1987, quien justificó esta muerte mediante el pretexto que el gobierno de turno se había convertido en la causa del deterioro de las relaciones con los países vecinos, además de significar un peligro para las relaciones con la ex potencia colonial Francia, truncando de esta manera todo el avance hecho por el gobierno revolucionario. Compaoré tomó el poder pero distintos Comités de Defensa de la Revolución mantuvieron una fiera resistencia contra el régimen impuesto.


Amílcar Cabral, unificador de todo un pueblo

Ingeniero agrónomo y escritor de Guinea Bissau, considerado como el ideólogo de la independencia de su país y de Cabo Verde, colonias portuguesas por aquel entonces. Luego de pasar los primeros años de su vida entre ambos países, viaja a Lisboa en 1945, a la edad de 20 años,  para estudiar en el Instituto Superior de Agronomía, graduándose de ingeniero 5 años después. Es precisamente en Lisboa donde decide consolidar su identidad e inicia una búsqueda de sus raíces africanas, aprovechando su vínculo con estudiantes e intelectuales de otras colonias portuguesas tales como Angola, Mozambique, etc., entre lo que se pueden mencionar a Virato da Cruz, Marcelino Dos Santos, Mario de Andrade y Agostinho Neto, quien fundaría el Movimiento por la Liberación de Angola (MPLA) tiempo después. Con la ayuda brindada por tales personajes, pudo dar vida al Centro de Estudios Africanos y a la revista Mensagem. Estas acciones formaron parte de una red de estudiantes africanos constituida en ciudades como Lisboa y Coimbra, la cual llegó a relacionarse con intelectuales de las distintas colonias portuguesas, quienes actuaron influenciados por el pensamiento panafricanista, Harlem Renaissance y la literatura brasileña. Esta intelectualidad africana lusófona no llegó a consolidarse del todo.
Luego de trabajar en la estación Agrónoma de Lisboa regresa a Guinea Bissau con la finalidad de recorrer el país. En este recorrido conoció de cerca la explotación de la cual eran víctima los campesinos y la población guineana en general. Esta situación lo motiva a difundir sus primeras ideas en contra de la situación del pueblo guineano en desmedro de la potencia colonizadora, por lo que en 1955 es expulsado de Guinea Bissau para evitar posibles levantamientos en el país. Una vez fuera de Guinea, mantuvo la idea de seguir con la lucha contra el colonialismo establecido en la región, es así que logra adherirse a la organización del movimiento independista desarrollado en Angola. Pero no fue sino hasta el año siguiente que dio un paso trascendental para el porvenir de su país, ya que en 1956 funda el Partido Africano para la Independencia (PAI), el cual buscó extender su lucha a otras regiones, por lo que se convirtió poco tiempo después en el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC). Mediante este partido, Cabral adoptó la guerra de guerrillas como vía de liberación de su pueblo del colonialismo portugués, luego de haber fracasado en su intento de liberación por la vía pacífica.
Sabiendo que mediante un grupo reducido las posibilidades de acercarse al triunfo serían remotas, Cabral buscó ante todo forjar la unidad al interior de la región articulando tendencias religiosas y tribales que dividían al país puesto que llevó a todos a combatir por la independencia, sentando así las primeras bases de un sentimiento nacional. De esta manera, inició la lucha un 23 de enero de 1962 portando como bandera un pensamiento revolucionario, antiimperialista, en contra del apartheid y de toda forma de racismo y discriminación existentes en el África subsahariana. A la par de la acción revolucionaria, prosiguió con la línea intelectual impulsada desde su época de estudiante, donde ya había recibido la influencia del marxismo-leninismo, entre otras tendencias. Fue así como a mediados de la década de 1960 elaboró una teorización sobre la crítica y la aprehensión de lo cultural en relación a la lucha de liberación, donde nos hace ver como los colonizadores trataban de modificar el comportamiento de la población por medio de una idea de asimilación que negaba su proceso histórico real. Esto lo explica en su obra Liberación nacional y cultura, escrita en 1970
Luego de haber conocido en 1964 a Ernesto Che Guevara en Conacry (capital de Guinea), quien comprendió la causa que Cabral defendía, éste pudo recibir apoyo del ejército cubano en esta lucha emprendida contra el colonialismo portugués. Incluso llegó a viajar a Cuba para formar parte de la I Conferencia Intercontinental de La Habana en 1966, donde expuso la situación política, económica y social de su país. Esta conferencia facilitó las relaciones entre Guinea Bissau y Cuba ya que a partir de la misma, Óscar Oramas fue designado embajador de Cuba en Guinea, lo que facilitó la ayuda de la isla al PAIGC.
Las acciones continuaron durante toda la década, poniendo en serias complicaciones la solidez del dominio portugués en la región. Estrategias conjuntas habían logrado la liberación de distintas zonas del país y la adhesión cada vez mayor de la población a la contienda revolucionaria por medio de la lucha armada. Ante ello, las fuerzas imperialistas toman la decisión de frenar de raíz la lucha desencadenada en su colonia, por lo que deciden eliminar al líder de tal insurgencia. Fue así que el 20 de enero de 1973, cuando la victoria ya parecía inminente, Amílcar Cabral fue asesinado por militantes traidores reclutados meses atrás por los portugueses, quienes tuvieron que pagar su crimen tiempo después. En septiembre de aquel año, Guinea Bissau obtuvo su independencia convirtiéndose así en la primera colonia portuguesa en conseguirla, hecho que no hubiera sido posible sin el impulso de aquel hombre que logró organizar a todo un país en la búsqueda de ese sueño que finalmente pudo ser concretado pero que lamentablemente, no llegó a presenciar en vida.

Conclusiones

Como podemos ver, el pueblo africano también supo de luchas frente al régimen impuesto por medio de levantamientos e insurgencias como las expuestas en esta revisión de la vida de 3 de los más representativos caudillos del África subsahariana. Personajes que bien podrían ser comparados con célebres figuras latinoamericanas, como se hizo con la figura de Sankara, ya que compartieron ese ideal de liberación de su pueblo frente al dominio occidental que tanto daño hizo a distintas regiones del mundo. Mediante este repaso de la vida de estos hombres se puede apreciar cómo en ambos lados del Atlántico poblaciones enteras hicieron frente a un sistema de poder que perjudicó considerablemente toda posibilidad de progreso surgida hasta ese entonces. Poblaciones que vieron reflejadas sus ansias de libertad en individuos que fueron recogiendo el sentir de su comunidad e hicieron todo lo posible por llevar un mejor porvenir a los suyos. Y aunque en el caso africano no todos los líderes políticos de aquella región actuaron de igual manera (atroces dictaduras como las de Jean Bédel Bokassa en República Centroafricana o Robert Mugabe en Zimbabwe bien podrían ser comparadas a regímenes como los de Videla en Argentina o Pinochet en Chile), es menester de quienes aún piensan en un cambio social recordar a las célebres figuras analizadas, por ser símbolos de la lucha de un pueblo tantas veces marginado aún en estos tiempos y a que pesar de ello, reivindican un insurgente pasado digno de estar presente en el recuerdo de todos nosotros pues América Latina también supo de levantamientos e insurgencias, acciones que, como se menciona en varios pasajes de este escrito, llegaron a articularse con la resistencia africana. Mayor es entonces el motivo para recordar a estos hombres, junto con otros no mencionados por el momento, que supieron lo que es mantener en férrea resistencia a distintos territorios del continente en cuestión y por qué no, tomar sus ideas y el compromiso con sus pueblos como un ejemplo a seguir.

Referencias

Frente Negro, Patrice Lumumba, un revolucionario africano, 2009

Marxist Internet Archive-Sección en español, Patrice Lumumba 1925-1961.

Sankara, Thomas, Somos herederos de las revoluciones del mundo: Discursos de la revolución de Burkina Faso, 1983-87, Segunda edición, Pathfinder Express, EE. UU., 2007.

Casa África, Thomas Sankara.

Fernández Erquizia, Roberto, Thomas Sankara, el Che negro: XX aniversario de su asesinato en Burkina Faso, París, 2007.

Sankara, Thomas, Homenaje a Che Guevara: “Las ideas no se matan”, Uagadugú, 8 de octubre de 1987.

Guin Guin Bali, Una ventana a África, Un héroe africano: Amílcar Cabral, el visionario, 2012.

Devés Valdés, Eduardo, “Amílcar Cabral: Independencia y revolución”, Seminario “El pensamiento latinoamericano en sus conexiones con África y Asia”, Revista Umbral, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPRRP), San Juan, 2006.

domingo, 30 de octubre de 2016

La color no nos permite


Por Luis R. Carrera

A lo largo de nuestro paso por estas tierras, los descendientes de africanos hemos, y seguimos siendo, mal vistos ante los ojos de lo “correcto”. Desde los bailes de nuestros primeros ancestros en el país hasta nuestros logros más allá de lo culinario, lo deportivo entre otras cosas que “nos sale bien” la censura nos ha perseguido cual Ketín Vidal al ‘Cachetón’ a inicios de los 90 (con el mismo resultado positivo para el captor lamentablemente) y la situación amenaza con seguir al menos hasta que Perú llegue a zona de repechaje para Qatar.
Cuando los esclavos traídos del Golfo de Guinea y zonas aledañas pisaron suelo peruano, vieron cómo su vida pasaba a depender de aquellos que decían ser superiores mientras le echaban la culpa de los temblores a los “idólatras”. Fueron agrupados de forma aleatoria pasando por alto la diversidad cultural que ya existía en África (mucho más amplia que la de  España colonial por supuesto)  pues claro, cómo se podría saber de dónde es cada negro si todos son iguales” (¿Les es familiar esta frase?). Su música, sus costumbres y sus respectivas cosmovisiones fueron suprimidas de sus vidas bajo castigo, lo que obligó a muchos de ellos a fugar a las afueras de  Lima a forjar una resistencia desde el cimarronaje y posteriormente como bandoleros. Es decir, la opresión sufrida en el centro del Virreinato los obligó a rehuir al sistema cometiendo actos vandálicos que no tenían planeado hacer ni les salía por naturaleza sino que la situación tan complicada para ellos no les dejó otra alternativa a muchos de ellos que tomar ese camino. En los años siguientes  y ya con un Perú independiente (al menos así decían) la situación no cambió mucho respecto al proceso anterior y gran parte de los descendientes de aquellos esclavos siguieron por ese camino. He aquí el origen de uno los más populares estereotipos que se nos ha adjudicado a lo largo del tiempo y la razón de que por más de que hayamos tenido entre nuestras filas a héroes de guerra, deportistas reconocidos, músicos renombrados, jefes de guerrilla, congresistas, médicos y hasta un diplomático, te sigues agarrando los bolsillos cuando te vas a cruzar con uno de nosotros en el cruce de Argentina con Dueñas.
Pero más allá de los prejuicios ya conocidos hacia nosotros los “zambos malató” un problema más grave por el que pasamos es ese proceso de invisibilización del cual ya di unas luces en los párrafos anteriores pero que profundizaré con ejemplos concretos en la historia del Perú: A nadie le ha interesado la resistencia de Francisco Congo, José Manuel Valdés tuvo que esperar una “Dispensa de color” para poder cumplir su sueño de ser médico, Cayetano Quirós tuvo que ir personalmente a buscar a San Martín para integrar su ejército libertador ante la negativa de los otros generales, nadie reconoció el sacrificio de Catalina Buendía entre en recuento de héroes de la Guerra del Pacífico, el Grumete Medina fue mecido con homenajes durante el Oncenio de Leguía pero siguió, y murió, pobre luego de los mismos, han tenido que pasar 50 años para que nos dignemos en recordar la proeza de Guillermo Lobatón Milla bajo el mando de Luchito De La Puente y si María Elena hubiese muerto en los 40 estaría también integrando esta lista de afroperuanos olvidados por los libros de Santillana y Navarrete, los mismos que siguen dibujando blancos a Bolívar, Ricardo Palma y Micaela Bastidas. Gracias a Changó y a Kalunga que tuvimos a un Pancho Fierro  y a un Nicomedes, por ejemplo, cuyas obras han servido para preservar esa parte de nuestra historia que a los pudientes, y no tan pudientes, no les gusta reconocer pues cómo habíamos sido capaces de todo esto cuando “solo pensamos hasta las 12” (¿Les es familiar esta frase? x 2).
Para suerte nuestra y por el bien de nuestra negritud (Césaire, tú sigues vivo para nosotros), hemos tenido investigadores pertenecientes a la población negra peruana (diría “afroperuana” pero no hay que arrancar de nuestro acervo un término que pasó de ser usado como una ofensa a emplearse para revalorizar nuestros orígenes con mayor ímpetu en otros tiempos) entre los que podemos mencionar al gran Nicomedes, ya nombrado en otras líneas, Doña Victoria, “Cheche” Campos y José Carlos Luciano, quien en plenos años 90 denunció sin problema alguno la aculturación por la pasaban negros y andinos frente a la tragicómica costumbre de blanquear la publicidad para hacerla más pasable ante una sociedad peruana que se rendía ante la cultura blanca del otro hemisferio y se reía de los chistes de negros vertidos en “Trampolín” y “Risas y Salsa” (“gracias” Genaro). Y es justamente por obra de los medios de comunicación que los peruanos pudimos dar rienda suelta a todo el racismo que llevamos en nuestro interior, como buenos resentidos sociales que somos, sin necesidad de entrar en compromiso por alguna afirmación mal intencionada.
Desde mucho antes que aparezca la televisión en nuestras vidas, esta parte del mundo ya venía sufriendo una avalancha de blancura por parte los países pudientes que nos enviaban a través de anuncios publicitarios costumbres y personajes que nada tenían que ver con nuestra realidad sudaca pero que por medio de la repetitiva influencia visual, se terminaban asumiendo como propios. Esto no hizo otra cosa que revivir esos gloriosos, para algunos, años en los que al indio se le encerraba en el Cercado y al negro en Malambo para que no incomoden a la gente “de bien”. Ahora ya no había un espacio en donde encerrarlos para no malograr el paisaje pero sí una forma en que ellos quieran ser como aquel blanquiñoso que desde un cartel nos invitaba a usar jeans o tomar Coca Cola. Con la televisión la situación empeoró para nosotros, aunque mejoró para la gran industria,  y por tal motivo nos hemos visto invadidos por una secuencia interminable de comerciales donde el blanco asume el rol protagónico y al resto no le queda otra que hacerle la comparsa (¿Sí o no PromPerú? ¿Sí o no Saga?) o lo que es peor, asumir roles basados en los estereotipos que al parecer nos perseguirán hasta el retorno de Inkarri. Es justo en esta parte donde el negro vuelve a entrar en acción para interpretar sus roles estelares de choro, empleado, pelotero (en el mejor de los casos) o limpiabaños. “¿Qué quieres el protagónico? No fíjate que estamos buscando alguien con rasgos más…tú me entiendes… familiarizados con las cámaras pero no te preocupes que puedes ser el portero del edificio si quieres. (¿Les es familiar esta frase? x 3).
Nos encontramos en los últimos meses del 2016 y cuando creía que tanto plantón, cajoneada masiva y marchas al respecto estaban por fin haciendo efecto en el sentir de la audiencia, veo con desagrado, más no con sorpresa, que en la próxima entrega de la políticamente correcta Tondero (curioso nombre para una productora a la cual la idea de nación les resbala por el bajo vientre) mostrará la vida y obra de un deportista afroperuano que de por sí ya está alienado (culturalmente hablando) para que ahora le sumen a su afamado (aunque nunca proclamado) proceso de blanqueamiento la participación de una actriz que nada tiene que ver con la herencia afro en el país para que interprete a una mujer negra, teniendo la posibilidad de hacer castings para recrear la historia tal cual ha sido o recurrir a los actores afroperuanos posen tanta capacidad como los solicitados por las productoras bóers. No es sorprendente esta actitud pero esperaba un poco más de una productora que si bien está contribuyendo a la ampliación de la producción cinematográfica sigue la misma lógica goebbeliana de Michelle Alexander y Procter & Gamble ene sus producciones. Al enterarme de esta práctica cuasi pierolista no hago sino darme cuenta que no es suficiente con flashmobs o protestas esporádicas y lamentablemente las campañas contra el racismo se quedan en la plaza en donde se realizó o en la puerta del estadio para luego seguir haciendo ruidos de mono a futbolistas herederos de la tradición, luba, yoruba, malinke, ewé, chokwe y demás.
Hagamos un esfuerzo y revisemos la historia del país más allá de los textos escolares para comprobar que nuestra vida colonial y republicana tuvo algo más que virreyes, sacerdotes, generales y presidentes afines a los grupos de poder ya que en caso nuestro, muchos afroperuanos participaron de distintos acontecimientos del desarrollo del país y han sido marginados por no coincidir con la historia que otros quieren contar. Podemos reírnos de nosotros mismo pero eso no quiere decir que aceptemos la idea de seguir a aquellos que a través de los medios critican a “Cachay” por vulgar pero festejan las lisuras de “Cachín” o desde anuncios como el de la modelo occidentalizada nos dice  que le fascina Ripley mientras tapa al único niño negro del comercial. De nosotros mismos depende que la situación cambie para bien nuestro y de las generaciones venideras pues de no enmendar el rumbo seguiremos siendo marginados por la historia oficial y condenados a interpretar a delincuentes y choferes de Brescias o Miró Quesadas por toda la eternidad. Podemos hallar los mecanismos para frenar el statu quo étnico que nos quiere seguir marcando para brindar un respiro a la comunidad afroperuana que tanto lo necesita pues tarde o temprano, algún avance habrá sido posible de alzanzar.  El espíritu de Santiago Villanueva nos lo agradecerá. 

sábado, 4 de junio de 2016

10 años y aquí seguimos



Por Luis R. Carrera

Negados, olvidados e injustamente postergados. Así es como nos hemos sentido a lo largo de nuestra existencia en esta bendita tierra que nos cobija. Y es que por más que el país aclama a todos los vientos posibles la ansiada inclusión social, esta parece ser esquiva con nosotros por mucho más tiempo del pensado. Afortunadamente somos conscientes de la realidad que nos golpea y simplemente seguimos firmes en el fortalecimiento de nuestra identidad tantas veces magullada.
El 4 de junio del 2006 se decretó que tal fecha sería a partir de ese momento el Día de la Cultura Afroperuana y qué mejor fecha que la escogida pues de ese modo se conmemora la figura del hombre quien permitió que las manifestaciones culturales de la negritud de antaño no se pierda con el paso del tiempo, el excelentísimo Nicomedes Santa Cruz, pero muchas de las promesas vertidas desde ese entonces a la actualidad solo se quedaron en eso pues el Perú sigue siendo un país que denigra sin piedad a quienes merecen el mayor de los reconocimientos del mismo modo en que se hacía allá por los 1500 solo que con la mirada en Norteamérica en vez de España, lo que hace el panorama tan desalentador como lo fue para nuestros ancestros que cruzaron, contra su voluntad, el Atlántico.



Por tal motivo, nuestro querido país se dejó, y se sigue dejando, llevar por la historia "oficial” que dejó que por mucho tiempo enterrara la grandeza de los negros peruanos y todo indicio que registre algún logro de los afectados. Así, la mayoría de nuestros compatriotas ignoran que hubo un Francisco Congo que encarnó la lucha contra aquellos que nos trataban como mercancía; desconocen que un tal Antonio Gatica y otro que respondía al nombre de Antonio Oblitas fueron partícipes destacados de 2 de las más grandes rebeliones de nuestra historia; nunca supieron del esfuerzo de José Manuel Valdés por llegar a ser médico en una sociedad que negó en algún momento la condición humana del negro; hasta hoy no llegan a saber que en la Guerra del Pacífico no solo brillaron los Grau o los Bolognesi y mucho menos saben que un diplomático zambo de inicios del siglo XX planteó soluciones a los problemas limítrofes post conflicto con Chile o que tuvimos entre nosotros a un sociólogo que desde la visión afroperuana propuso una nueva visión del Perú. El desconocimiento general de estos hechos ha mermado nuestro análisis histórico sin que lo notemos con el peligro de ser borrados de nuestro legado para la posteridad. Afortunadamente, organismos creados por los propios afroperuanos vienen dando solución a tales vacíos históricos.
Y es esta la clave para mantener vivo el saber negro del país. En vista de que no llegaremos a nada si seguimos esperando que la historia oficial reconozca, por fin, el aporte de la negritud peruana al desarrollo del país, desde nosotros mismos debe partir el trabajo de revalorar la participación afroperuana en las distintas etapas de la historia que le tocó vivir desde la llegada de los que iniciaron el camino provenientes del Golfo de Guinea y espacios afines. Fuimos importantes en el ámbito cultural, político y deportivo del país pero la sociedad peruana, obnubilada por la historia narrada en los libros de Editorial Santillana y bombardeada por la influencia de estándares venidos del otro hemisferio termina quitándonos todo mérito y olvida de esa manera nuestro rol en todas las épocas mencionadas líneas arriba.



Esta situación nos lleva a la más nefasta consecuencia originada por ese ocultamiento del aporte negro. El racismo por estos días está más vivo que nunca a pesar de todas las campañas, alertas, llamados a la consciencia y demostraciones habidas y por haber. No importa cuán civilizados afirmemos estar pues en el momento menos pensado alguno de nosotros recibirá una ofensa por su color de piel sin siquiera haber dado motivo para ser fustigado de esa forma. No interesa cuánto hayamos avanzado tecnológicamente pues esos mismos avances son usados para difundir todo el odio latente en la mente de buena parte de nuestra población, la cual a través de las diversas redes saca a relucir el pensamiento arraigado desde que Pizarro ancló en suelo tumbesino. Estas actitudes no decaen en otra cosa que en la discriminación hacia quienes sean considerados como inferiores a quienes profieren el odio hacia el otro y si el hombre andino cayó en ese deleznable círculo vicioso, del mismo modo el negro nunca estuvo exento de las ofensas. Muy por el contrario, no contentos con insultarlo, también lo han tomado como un motivo de regocijo entre aquellos que aseguran en su interior ser dueños de la verdad absoluta y en este aspecto, la lucha debe ser incansable.


Por suerte no todo es desgracia para los afrodescendientes en el Perú. Como se dijo en párrafos anteriores, existen organizaciones que han tomado la posta de Nicomedes, Victoria y “Pepe” en lo que respecta a realzar el legado negro y reafirmar una identidad entre todos los vinculados a esta gran familia y a 10 años de haberse declarado esta nuestra fecha, es deber de todos los que nos hallamos inmersos en este hermoso mundo de la negritud, continuar con el trabajo por más pequeño que sea el aporte, ya sea dentro de un partido, un grupo o una simple tribuna como la que hoy les manda este mensaje. El camino aún es largo y por tal motivo, toda contribución a este trabajo será bien recibido por lo que la memoria de los negros viejos seguirá entre nosotros y los checos y tamboretes nunca dejarán de sonar. Feliz día.




lunes, 16 de mayo de 2016

Gracias compare'



Por Luis R. Carrera

A pesar de que no fuimos compañeros desde el inicio de nuestros estudios ni hemos podido compartir experiencias tan vastas como las que viviste con quienes siguieron izando las banderas de lucha, puedo decir que fuiste una de las mejores personas que conocí en la querida y a la vez odiada Facultad de Ciencias Sociales, y no digo esto por congraciarme con quienes te siguen homenajeando hasta estas horas. Realmente estoy contento de haber compartido espacios y temas de conversación contigo las veces que se pudo en los ambientes de la facultad.
No puedo darme el lujo de decir que sostuve una amistad de años contigo ni que fuimos un solo puño en las horas combativas puesto que tu súbita aparición en momentos cruciales de protestas y reivindicaciones estudiantiles coincidió con el inicio de mi relajo, pero lo que sí puedo decir es que tuve la oportunidad de aprender más de lo que tenía pensado cada vez que nos tocó intercambiar opiniones, en el ámbito político o el que tocara debatir. La vena artística que sin proponértelo sacabas a relucir, entremezclado con el carácter bohemio que siempre te caracterizó, me sirvió para ver las cosas desde un lado menos pragmático que ya había adoptado para ese entonces y aunque en ocasiones tu elegancia para expresar y difundir algún saber en particular contrastaba con la brutalidad disfrazada de inmediatez que muchas veces ostentaba, pudimos entablar buenas conversas el tiempo que nos tocó departir.
Es que en esos años me permitiste aprender que había otro estilo de decir las cosas con la misma crudeza con la que solía responder normalmente, aunque de cuando en cuando mi estilo era el que se imponía en el contexto, pues muchas veces la situación así lo ameritaba. Fue esa mezcla de estilos la que hizo que nos cayéramos en gracia y por ende entré a tu círculo social, encabezado por tu yunta de mil batallas, zambo igual que yo y casi con los mismos ideales que tú. Mi amistad con ambos me volvió un testigo privilegiado de lo buena que fue esta dupla, únicamente superada por las de Meléndez con Chumpitaz y Saldarriaga con Maquilón.



Si hay algo por lo que también destacaste, aparte de lo artístico, fue por esa consecuencia de la que muy pocos pueden hacer alarde por estos días. Desde aquella toma del Decanato cuando intentabas ser geógrafo, o incluso de antes, hasta las constantes marchas por las ocurrencias del Rectorado y el Ejecutivo, siempre estuviste ahí para apoyar al compañero que lo necesitaba y para alzar tu voz de protesta cuando la muchachada empezaba a flaquear. Esa lucha que emprendías no solo se limitaba al mero activismo, acto que se convirtió en un mal que afectó a la muchachada combativa, sino que la traspasaste al plano analítico, siempre consciente del contexto real, por lo que tu pensamiento en ningún momento se alejó de nuestra realidad. Nunca desviaste tu visión política pese a que tu entorno siempre fue propenso a ceder ante la posmodernidad por lo que, tomando en cuenta que son contados los individuos que han puesto tan férrea resistencia para mantener sus ideales, de más está decir que esto es algo digno de aplaudirse.
Por lo general siempre fuiste tú el que hacía que aprenda algo nuevo, pero aquella noche de junio del 2014 los papeles se invirtieron. En esa oportunidad tuvimos quizá la conversación más larga que hayamos sostenido en los 3 años que nos tratamos. Lo que empezó con un simple comentario respecto a un acontecimiento limeño ya olvidado para estos días terminó con toda una clase modelo sobre la Lima contemporánea que tu inquietud me permitió exponerte en la cafetería de Sociales. Fue luego de todas las anécdotas e historias contadas que me propusiste plasmar todo lo narrado en crónicas y artículos para el futuro e incluso indagar in situ acerca de este mundo aparentemente desconocido por ti como era la tradición capitalina y sus variables positivas y negativas. El ciclo terminó y en los siguientes meses ya no coincidíamos tanto como antes pero la idea de plasmar al menos una parte de las historias que te narré seguía latente mas no veía cómo por aquel momento.



Fue así como casi al finalizar el 16 de mayo del 2015, 7 meses después de la última vez que hablamos, recibo con estupor la noticia de que ya no estabas más en este mundo. Un sorpresivo y letal cáncer fue acabando con tu vida el último medio año de tu existencia, enfermedad que te mantuvo recluido en tus dominios de Ferreñafe hasta la fecha ya mencionada en la que enrumbaste hacia otros destinos para tristeza de familiares y amigos que a un año de tu partida te siguen teniendo presente, algo que dice mucho de lo valioso que fuiste en vida y lo importante que llegaste a ser para muchas personas y agrupaciones. Para mí este hecho fue tan chocante como lo fue para tus camaradas y al indagar más sobre ti me volví a encontrar con Las Confesiones de Cyrano, aquel espacio en el cual diste rienda suelta a tu creatividad hasta tus últimos días. Este redescubrimiento me llevó a la reflexión de lo importante que es dejar algún registro, sin importar cuán pequeño sea, de nuestro paso por este mundo y fue en ese momento que recordé nuestra conversación de aquel invierno del 2014 y de cómo pensábamos en llevar al papel lo expuesto. Y qué mejor manera de hacerlo que abriendo una tribuna personal que luego se iría compartiendo con los contactos más cercanos. Fue gracias a tu insistencia por materializar mis historias que me decidí a crear el blog a través del cual el día de hoy te dedico estas líneas, que aunque breves, son muy merecidas para alguien a quien la vida no le dio tiempo de difundir y explotar todo el talento e intelecto que traía consigo.
Alexis Baila Manay, el Stuart Sutcliffe del movimiento estudiantil, es alguien que hay que recordar en todo momento pues este meteoro de vida frágil nos enseñó que no hay impedimento para seguir firmes con nuestras ideas ni para frenar la incipiente creatividad que aflore en nuestro interior. Es por ello que seguiré desde este espacio concretando mis instantes de inspiración como un homenaje a tu persona, pues esta tribuna nació de esa prolongada charla que nunca olvidaré y de tu idea de escribir todo lo que se expuso aquella vez. Y esto, desde donde estés, tenlo por seguro. Hasta siempre compare'. 



jueves, 12 de mayo de 2016

Más que una cuatricentenaria



Por Luis R. Carrera

Burro, gusano, pizarra, taller, cierrapuertas. Para nosotros, palabras como estas hace un buen tiempo que tomaron un significado distinto al que estábamos acostumbrados de entender. Y es que el paso por la universidad más antigua del continente, por más breve que sea, deja en quien transcurre parte de su vida en sus ambientes una visión distinta del espacio que habita, de la situación de este, de quienes lo rodean y sobre todo, de sí mismo y por más resistencia que uno ponga, terminará tarde o temprano accediendo a un nivel de discernimiento superior al de tiempo atrás.
Es que el paso por la Decana de América es un privilegio que solo quienes se proponen seriamente a pasar ese obstáculo llamado Examen de Admisión pueden disfrutar. Quienes superan el escollo mencionado logran traspasar los umbrales de su ahora alma mater y es a partir de este momento su visión del mundo e incluso de su cotidianidad cambia. ¿Para bien? ¿Para mal? Ya de uno mismo depende esta instancia.
Durante el tiempo que toque departir con otros camaradas que al igual que tú decidieron adentrarse en esta épica jugada, cada quién notará que al igual que fuera de los límites sanmarquinos, dentro de fauna estudiantil que ahora nos rodea se va dividiendo en tribus similares a las que pululan en la urbanidad que nos sigue rondando. Se tendrá toda una gama de grupos humanos y hasta semi-humanos a los que uno podrá integrarse. Podemos comenzar intentando ser un academicista desde el primer día de clases, algo complicado de mantener conforme pasen los días con sus respectivas movidas, un compañero consciente y combativo asiduo a cuanta marcha, por más que no la entienda, y manifestación político-posero-cultural pueda, un fulero que traslada el barrio a su facultad o un individuo que se aísla de la dinámica en que se haya envuelto, solo para evitar la fatiga. En caso estas opciones no sean del agrado de nadie, unas sonoras y relucientes zampoñas nos esperan en el rincón menos esperado.
Pasado el tiempo de asimilación, toca ahora el de resignación momentánea. Toca afrontar el aspecto académico y ya con varios ciclos a cuestas, ya no afecta saber que la cosa no era como la pintaron en el prospecto. Así como se tuvo una amalgama de sujetos a tratar, del mismo modo tienes una selección docente, también dividida entre humana y semi-humana, de la cual uno puede realizar la selección que mejor le acomode y en esa agonía por hallar las opciones más decentes que se puedan, diversos convoyes consecuentes y no tan consecuentes han invadido nuestro espacio para invitarte a sus talleres, ya hemos realizado al menos una veintena de dobletes, aprendimos que el comercio de panchos es fuente primordial de ingresos más aún si no se es ni practicante, ya nos habrán tildado de terrucos otra veintena de veces y se ha postulado al tercio más por inercia que por convicción.




Asambleas van, asambleas vienen, y poco a poco nos adentramos en el San Marcos indómito. Descubrimos que los jardines del campus no son solo para la tertulia productiva y ya sabemos en los alrededores nos esperan espacios para departir en el momento que uno lo desee, y si estamos con suerte podemos toparnos con coordinaciones y arreglos que no precisamente van acorde con lo que se haya pactado en las reuniones de nuestro centro de estudiantes, nuestro gremio o incluso del propio rectorado. Ni los Fray Tomases, ni los Melchores de la Nava, ni los Toribio Rodriguez, ni los Luis Albertos ni mucho menos los Manuelitos Burga pudieron con esto.
Siguiendo con lo académico, razón por la cual decidimos aventurarnos en este mundo, más allá de las clases, en todo momento podremos ser partícipes de conferencias, conversatorios, debates y talleres de verdad, los cuales complementarán la formación que se tuvo tanto en las aulas como por iniciativa de cada quien. Cada carrera y especialidad cuenta con una semana especial en la que los estudiantes harán gala de su capacidad de variedad temática y convocatoria, a veces en desmedro de la organización, para hacer conocer al resto de estudiantes la importancia de su disciplina para con la sociedad. Gracias a estos espacios, quien escribe estas líneas tuvo la oportunidad, al igual que muchos otros, de abordar sus reivindicaciones ya no solo en los pasillos de su facultad, sino también en un auditorio por lo que ahora no queda más que seguir esta senda del bien.
Ya para nuestros últimos años habremos formado una excelente collera de la cual recibiremos su apoyo en el momento en que lo necesitemos y cargado sobre nuestras espaldas al menos una temporada de militancia, 2 bombos de sikuri y 3 o 4 sustitutorios. Pero pese a ello, nadie nos podrá quitar la dicha de haber sido parte de una casa de estudios que más que una cuatricentenaria, es el lugar del cual aprendimos lo que no nos enseñaron en todos nuestros años de formación anteriores a nuestro paso por los ambientes de la decana, tanto en la ciudad, la Casona y espacios afines. La Decana de América es, por qué no decirlo, un resumen del Perú anclado entre Lima y el Callao. Feliz aniversario San Marcos. 




jueves, 28 de abril de 2016

Copa Presidencial 2016


Por Luis R. Carrera


El pasado 9 de abril del presente año concluyó la fase regular de un campeonato que no solo erige a un vencedor sino que además. la definición de este campeonato terminará rigiendo los destinos del país esté o no de acuerdo la hinchada con el resultado. A continuación se mostrará el desarrollo de la copa y la tabla de posiciones final:

Keiko: El equipo líder con triunfos obtenidos en mesa se logró afianzar en la tabla gracias a los puntos que ROBÓ de visita y en una que otra urna. Hoy, por obra y gracia de organismos reguladores y la falta de memoria de la hinchada, es puntera absoluta pero al no haber podido sustraer los puntos necesarios para campeonar, tendrá que jugar un repechaje con el segundo puesto.

PPK: Con refuerzos extranjeros y ahora sin mascota, este cuadro prácticamente de “masters” supo valerse de los puntos dejados por el equipo morado y el cuadro ‘millonario’, los que hicieron más por él que su propia campaña, logró llegar sorpresivamente al segundo lugar cuando todos avizoraban un partido de despedida de todo el plantel y tras haber superado a su par (aunque en la realidad no tan par) cusqueño, jugará el play-off con Keiko.

Vero: Se proyectó formar un buen plantel desde su ascenso el año pasado con elementos de la Ciudad Imperial, pero cargó también con refuerzos limeños clasemedieros. Afortunadamente pudo ver a tiempo qué había más allá de los flashmobs en Miraflores y armó un equipo competitivo con refuerzos de muchas partes del país, aunque siempre con un remanente capitalino, y peleó el título hasta el final. Ahora con una clasificación a Sudamericana asegurada, debe llevar de la mejor manera las siguientes temporadas si es que en el futuro no quiere acompañar a la Tía Regia en Segunda.

Barnechea: Se perfilaba como otro equipo que iba a capitalizar los puntos de los desafiliados como los equipos que lo antecedieron, pero los partidos que cedió de local le pasaron factura, más aún cuando de visita no logró punto alguno y un chicharrón valió más que su idea de juego. Si se mantiene la base del equipo y refuerzan las canteras, el virrey y su gente tendrán claras opciones de pelear el título el próximo torneo.

Alan: La escuadra de los narcoindultos decidió apostar por lo mismo de siempre creyendo que recurrir a las viejas figuras le bastaría para volver a encandilar a la afición, pero no contaban con que los hinchas ya sabían de memoria cada jugada suya y ni les importó verlo en la cancha. Sus rivales de turno también conocían su juego por lo que les fue fácil doblegarlo, al punto de que su clásico rival lo goleó sin piedad. Se quedó en primera más por pena que por méritos propios.

Goyo: Frente a la presión de los de arriba para que siga los pasos de la escuadra humanista y de la amarilla y resigne la categoría, este aguerrido cuadro opuso férrea resistencia y permaneció en la competencia. Imbatible de local, consiguió los puntos necesarios para moverle el piso a los interesados en mantener la idea de juego predominante y meritoriamente, aunque con un poco de recelo por parte del equipo cusqueño, se mantuvo en Primera.

Popy: Hasta las fechas finales del torneo era el colero absoluto, pero le bastó ver que tenía en frente al clásico rival para jugar como no lo hacía desde la época de los vladivideos y aplastó sin piedad a un plantel que ni en su feudo aprista era aceptado. Este envión anímico y el apoyo de la hinchada por esta hazaña ayudó al cuadro de la escoba a mantener la categoría, para sorpresa hasta del propio Olivera.

Toledo: Otro equipo que, al igual que Alan, no apostó por sus canteras y dejó todo en manos de su líder “sano y sagrado”. Las consecuencias fueron que ni de local pudo hacerse fuerte, entre otras cosas por confundir el fulbito con el fullvaso, y fue avasallado por sus contrincantes. Su permanencia está en duda aunque todo indica que saldrá de la División de Honor, sin honor.

Miguel Hilario: Su poca experiencia en la Profesional le impidió sacar cara por el interior del país y aunque mal que bien pudo obtener algunos resultados positivos en su tierra, eso no alcanzó para mantener el nivel que la competencia exigía y pese a que dio su mejor esfuerzo, perdió la categoría. Esperemos que haya aprendido lo suficiente de esta incursión en Primera y logre consolidar un plantel de cara al futuro.

Ántero: El ser otro equipo de “masters” como PPK pero sin jugadores aptos para competir en esta Copa le pasó factura a la escuadra felina, de la cual la gran mayoría no sabía de su existencia durante gran parte del torneo. Sin imponer condiciones ni de local ni de visita, el destino de este cuadro no era otro que la Segunda, división de la que probablemente no regrese.

Terminada esta parte del torneo y según los resultados, quedó definido que serán Keiko y PPK los equipos que, por haber quedado en primer y segundo lugar respectivamente, jugarán el play-off por el título. El encuentro será a partido único en la sede del Jurado Nacional de Elecciones (es decir, Keiko será local). De quedar empatado el compromiso, ambos equipos irán a tanda de penales (comenzando por la Base Naval) hasta definir al campeón de la Copa Presidencial.

Se nos viene la final menos deseada por las grandes mayorías pero que nosotros mismos ayudamos a definir.  Ni modo, el  Perú lo quiso así.


lunes, 4 de abril de 2016

"Pepe" Luciano para todo el mundo



Por Luis R. Carrera

Es triste cuando se pierde a alguien de manera inesperada y repentina, ya sea dentro del entorno familiar o círculos cercanos, y el pesar es mayor cuando descubres que ese alguien trataba de enriquecer a una sociedad tan contrariada como la nuestra, la cual si por estos días padece para hallar la ansiada consolidación, mayor era la angustia por esos años en los que este amauta contemporáneo nos dejó. Aquel hombre que si bien no era el enviado por los apus que aparentemente estuvimos y seguimos esperando para nuestra redención pero sí alguien que contribuyó a crear una nueva visión de país era nada más y nada menos que José Carlos Luciano Huapaya. “Pepe” para los amigos.

Nacido en Lima el 8 de marzo de 1956, pasó los primeros años de su vida recibiendo la formación de 2 tradiciones afroperuanas al ser de padre chinchano y madre maleña, pero producto de una aculturación que él explicaría muchos años después, no se percibía a sí mismo con una identidad en particular (historia que no me es ajena), hasta que el racismo, viejo conocido en nuestro devenir, llegaría a él desde muy joven. Al ser uno de los más destacados alumnos de su clase, fue víctima de envidias y entredichos que cuestionaban que un negro se halle tan capacitado para el estudio. Es que claro, alguien como él debería estar dedicado a la chacota para luego de terminar la secundaria dedicarse a cuidar casas, lavar el carro de algún Miró Quesada o por último, ponerse a vender su ranfañote, jugar su pelotita, tocar su cajón o hacer otra de esas cosas que le gustan. Qué es eso de andar estudiando y querer ser profesional, habrase visto.

Fue al ingresar a San Marcos que descubre su negritud; esto gracias a la amistad que entabla con José “Cheche” Campos, estudiante al igual que él y que había tenido la inquietud de indagar en su pasado más allá de lo familiar mucho antes que “Pepe”, quien para ese momento trataba de hallar algo más que el materialismo histórico y las variantes del mismo que inculcaban sin peligro alguno de ser tildado de "rojete" o resentido social (tiempos aquellos). Es “Cheche” quien lo ayuda a visualizar otros rumbos del análisis social y qué mejor camino que el conocer los orígenes propios, más aún en una época en la que por estas tierras, al zambo solo se le destacaba por ser de Chincha, parece que todos eramos por defecto oriundos de esta provincia, y jugar bien al fútbol. Por tal motivo es que Luciano decide emprender junto a su futuro yunta de mil batallas emprender un camino que afortunadamente no se ha dejado de lado tras su partida.

Para la década de 1980 ya se encontraba trabajando en el Instituto de Investigaciones Afroperuanas (INAPE) dirigido por su amigo Campos y a partir de ahí intensifica su plan de recorrer todo pueblo habido y por haber en el que existía algún vestigio, por más vetusto que fuese, de la historia negra del país. Fue así que logra vincularse con quienes vivían en tales pueblos y ciudades, de los que rescataba su pasado por medio del mecanismo más efectivo para conocer lo sucedido con quienes no tienen una historia escrita, como nos ocurre a todo negro que ronda por este mundo: la tradición oral. Es a través de los recuerdos y costumbres de los habitantes de cada lugar visitado que de a poco se fue reconstruyendo el devenir de la población afroperuana, tantas veces negada por la historia oficial.

Gracias a esta iniciativa contribuyó al fortalecimiento del trabajo que venían haciendo años atrás organizaciones culturales como Teatro y Danzas Negras del Perú y Perú Negro, pues ya no solo hablaban de lo negro desde el ámbito artístico sino que ahora se luchaba por conocer el rol histórico del afroperuano a lo largo del tiempo y otorgarle un mejor posicionamiento del otorgado en base a sus aportes en lo artístico y en todos los campos posibles. Estos esfuerzos y su trajinada labor en el Instituto de Defensa Legal (IDL) lo acercarían a agrupaciones nacientes en esa época como el Movimiento Negro Francisco Congo, organización de la cual se convertiría en mentor algún tiempo después.

Si hay algo que caracterizó al buen “Pepe” fue su capacidad para sintetizar sus argumentos de manera que estos sean fáciles de comprender por todo tipo de audiencia pues él deseaba que el trabajo que venía realizando desde la sociología y la experiencia propia llegue a oídos de la mayor población posible. A su parecer, ya era tiempo de que tengamos consciencia de dónde provenimos, cuál ha sido el papel que nuestros ancestros jugaron y el porqué de la situación en la que ahora nos encontramos. Tales apreciaciones no se centraban únicamente en lo negro pues él afirmaba que el aislamiento y marginación también lo sufrió el hombre andino por lo cual, era realmente necesario tener presente que problemáticas que aquejaban, y nos siguen aquejando, como el racismo continuarían si no percibíamos el desarrollo del mismo. Es ahí que entra a tallar la mentada aculturación que no es otra cosa que la pérdida de nuestra propia identidad por cederle lugar a una cultura ajena, ya sea por imposición o necesidad. Tales palabras pueden ser leídas en la compilación “Los afroperuanos. Racismo, discriminación e identidad” que el Centro de Desarrollo Étnico (CEDET), organismo de la que formó parte los últimos años de su vida, publicó hace algunos años. Al leer ese documento podrán comprobar que sus intervenciones pese a tener más de 15 años la más reciente, se verán tan cercanas a nuestro contexto pues aquello que él planteara décadas atrás se sigue sufriendo hasta nuestros días.

Lamentablemente la vida no le dio el tiempo necesario para seguir afianzando sus ideas y el cáncer lo alejó de este mundo el 8 de abril del 2002. Han pasado ya varios años de su partida y como se dijo líneas arriba, no ha sido en vano su labor y todo lo que expuso en vida pues afortunadamente se sigue rescatando su memoria a través del recuerdo de lo que alguna vez expusiera en conferencias o algún manuscrito elaborado a la volada pues no llegó a hacer un libro completo que de inmensa ayuda hubiese sido para la negritud peruana, la cual sigue tratando de comprender su propia historia fuera de los preceptos establecidos y los estándares de toda la vida, como nos lo había inculcado. Que Elegguá y Changó lo tengan en su gloria.  






Referencias:


·   Cimarrones, Comunicación interétnica global, Libro de Pepe Luciano: Los Afroperuanos. Trayectoria y destino del Pueblo Negro en el Perú. Disponible en: http://www.cimarrones-peru.org/pepe.htm

·  Rosina Valcárcel, El amauta negro, José Carlos Luciano, 2009. Disponible en: http://www.noticiasser.pe/opinion/el-amauta-negro-jose-carlos-luciano

·      Luis Rodríguez Pastor, 60 años del líder afroperuano José Carlos Luciano, 2016. Disponible en: https://rocolaperuana.lamula.pe/2016/03/08/60-anos-del-lider-afroperuano-jose-carlos-luciano/luchitopastor/

·   José Carlos Luciano, Los afroperuanos. Racismo, discriminación e identidad, Centro de Desarrollo Étnico – CEDET, 2012.